24 Octubre 2006 Seguir en 
SAO PAULO.- El presidente Luiz Inacio Lula da Silva y su adversario socialdemócrata Geraldo Alckmin centralizaron anoche su tercer debate previo a la segunda vuelta electoral del domingo en Brasil nuevamente en los escándalos de corrupción y en las posibilidades de crecimiento del país.
Lula, que reiteró el uso de la ironía para desmerecer los datos aportados por su rival, y Alckmin, quien otra vez cuestionó agresivamente la ética del presidente, se enfrentaron en una dura polémica promovida por la red Record de televisión, vestidos ambos de traje oscuro, camisa blanca y corbata roja.
"El actual gobierno está parado en la economía y acelerado en los escándalos", atacó Alckmin al inicio de más de dos horas de debate.
Las acusaciones sobre los múltiples escándalos que afectaron al Partido de los Trabajadores y al gobierno de Lula desde el año pasado, por un lado, y las críticas a la anterior gestión socialdemócrata, hicieron que el pasado estuviese en la discusión más presente que el futuro.
El socialdemócrata sostuvo que "Brasil se está quedando atrás, no es posible encontrar que es normal que Argentina crezca más que Brasil", mientras que el actual presidente reconoció que "la economía crece poco".
El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil creció 2,3% en 2005 y para 2006 el mercado prevé un crecimiento de 3%, contra 3,5% que proyecta el Banco Central y más de 4% el gobierno.
Alckmin lamentó que por segundo año la evolución de la economía de Brasil será en 2006 la penúltima en América Latina, pero el presidente destacó que su gobierno demostró "que es posible crecer con distribución de renta".
Para mostrar que el ambiente de la economía brasileña no es propicio para los inversiones, Alckmin señaló a Lula que hasta su propio compañero de fórmula, el empresario y vicepresidente José Alencar, está pensando construir una fábrica en China.
El actual jefe de Estado replicó que "la economía brasileña está lejos de ser perfecta, pero es una injusticia no decir que ellos quebraron el país dos veces".
En la mayoría de los temas discutidos, como salud, educación y agricultura, los argumentos de ambos se concentraron en analizar los hechos pasados, más que en ofrecer propuestas para el futuro.
En política exterior, Lula destacó el aumento de las exportaciones a todas las regiones del mundo, mientras el ex gobernador paulista aseguró que "priorizaría los intereses nacionales a las cuestiones ideológicas".
Al final del debate, Lula -a quien las encuestas dan más de 20 puntos porcentuales en las intenciones de votos válidos sobre Alckmin- sostuvo que participó de un debate civilizado y que salía satisfecho de la confrontación con su competidor en la carrera presidencial. (NA)
Lula, que reiteró el uso de la ironía para desmerecer los datos aportados por su rival, y Alckmin, quien otra vez cuestionó agresivamente la ética del presidente, se enfrentaron en una dura polémica promovida por la red Record de televisión, vestidos ambos de traje oscuro, camisa blanca y corbata roja.
"El actual gobierno está parado en la economía y acelerado en los escándalos", atacó Alckmin al inicio de más de dos horas de debate.
Las acusaciones sobre los múltiples escándalos que afectaron al Partido de los Trabajadores y al gobierno de Lula desde el año pasado, por un lado, y las críticas a la anterior gestión socialdemócrata, hicieron que el pasado estuviese en la discusión más presente que el futuro.
El socialdemócrata sostuvo que "Brasil se está quedando atrás, no es posible encontrar que es normal que Argentina crezca más que Brasil", mientras que el actual presidente reconoció que "la economía crece poco".
El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil creció 2,3% en 2005 y para 2006 el mercado prevé un crecimiento de 3%, contra 3,5% que proyecta el Banco Central y más de 4% el gobierno.
Alckmin lamentó que por segundo año la evolución de la economía de Brasil será en 2006 la penúltima en América Latina, pero el presidente destacó que su gobierno demostró "que es posible crecer con distribución de renta".
Para mostrar que el ambiente de la economía brasileña no es propicio para los inversiones, Alckmin señaló a Lula que hasta su propio compañero de fórmula, el empresario y vicepresidente José Alencar, está pensando construir una fábrica en China.
El actual jefe de Estado replicó que "la economía brasileña está lejos de ser perfecta, pero es una injusticia no decir que ellos quebraron el país dos veces".
En la mayoría de los temas discutidos, como salud, educación y agricultura, los argumentos de ambos se concentraron en analizar los hechos pasados, más que en ofrecer propuestas para el futuro.
En política exterior, Lula destacó el aumento de las exportaciones a todas las regiones del mundo, mientras el ex gobernador paulista aseguró que "priorizaría los intereses nacionales a las cuestiones ideológicas".
Al final del debate, Lula -a quien las encuestas dan más de 20 puntos porcentuales en las intenciones de votos válidos sobre Alckmin- sostuvo que participó de un debate civilizado y que salía satisfecho de la confrontación con su competidor en la carrera presidencial. (NA)







