20 Septiembre 2002 Seguir en 
El ministro de Economía, Osvaldo Jaldo, justificó la decisión del Gobierno de eliminar la alícuota cero de los impuestos a los Ingresos Brutos y a la Salud Pública, que beneficiaba a las actividades productivas. Dijo que el Gobierno apunta a lograr un sistema tributario justo y equitativo. "Hay actividades que vienen aportando Ingresos Brutos y otras que no. Hoy la situación es distinta de la del 93, cuando se instrumentó el Pacto Fiscal, que otorgaba ventajas a las actividades para que sean competitivas", remarcó. En ese entonces, la Nación se había comprometido a enviar recursos a las provincias para compensar la pérdida de recaudación que significaba el no cobro de impuestos para fomentar a la producción. "Eso finalmente nunca sucedió", señaló Jaldo.
Sostuvo que el Estado no se opone a los incentivos para el desarrollo, pero destacó que con la devaluación cambiaron las expectativas de las empresas, en especial de las que exportan. "Si las empresas volvieron a ser competitivas, en buena hora. Se venden granos, carnes y todo tipo de productos industriales y se cobra a valor de dólar libre, con lo cual muchos prácticamente triplicaron sus ingresos", indicó.
Se preguntó por qué los productores aceptaron que la Nación aplique retenciones de hasta un 20% a las exportaciones y que caigan los convenios de competitividad. "La Nación incrementa su recaudación porque los productores tienen más rentabilidad y pagan más impuestos, pero aquí se resisten a aportar un 1,5% más a su provincia", sostuvo. Una de las principales objeciones de los empresarios tucumanos a la caída de la alícuota cero es que creen que el Gobierno utilizará el aumento de los ingresos tributarios para financiar el déficit del Estado. "Esto no es así; estos recursos no irán a sueldos, sino directamente a hospitales y a comedores escolares y comunitarios", recalcó Jaldo.
Argumentos del pasado
El ministro de Economía precisó que los hospitales se debaten con el mismo presupuesto del año pasado, mientras que el costo de los insumos que allí se usan se incrementó con el dólar. "Los empresarios pueden aferrarse a argumentos del pasado, pero ahora pasaron de no tener rentabilidad a tenerla, de no ser competitivos a serlo", concluyó.
Azucareros exigen la alícuota cero
Los empresarios azucareros tucumanos le dijeron al gobernador Julio Miranda que el decreto 1.961/3 (que elimina la alícuota cero) "es claramente inconstitucional". Los titulares del CART, César Paz; de CACTU, Otto Gramajo, y de UCIT, Sergio Fara, señalaron que, jurídicamente, no es posible que por medio de un decreto se pretenda dejar sin efecto disposiciones de convenios que no pueden abandonarse unilateralmente.En una misiva enviada a Miranda, los azucareros piden que el Gobierno deje sin efecto el decreto. Argumentaron que en 1993 se adhirieron al Pacto Federal, mediante el cual se acordó modificar el Impuesto a los Ingresos Brutos, disponiendo excepciones a la producción de bienes y medidas para compensar posibles faltas de ingresos.
Señalan que se tendía a reducir el costo argentino con la descompresión de la incidencia del Impuesto a los Ingresos Brutos en las etapas anteriores a la venta al público. Similar objetivo se perseguía con la eliminación del Impuesto a los Sellos para las actividades productivas, así como con la reducción correlativa de los aportes patronales. "La meta final perseguida es una mejora en la productividad, pilar básico del desarrollo económico", agregan.
Competitividad
Los empresarios recuerdan que en 2001 se firmó el "Convenio para mejorar la competitividad y la generación de empleo de las industrias de la alimentación", que incluye a la actividad azucarera, entre otras. Este acuerdo, que vence el 31 de diciembre de 2003, ratifica la obligación de los Estados provinciales de eximir del pago de Ingresos Brutos en la etapa industrial. Señalan que el decreto 1.961/3 viola antes de su vencimiento este convenio e impone elementos que desnaturalizan la naturaleza de estos gravámenes.
Sostuvo que el Estado no se opone a los incentivos para el desarrollo, pero destacó que con la devaluación cambiaron las expectativas de las empresas, en especial de las que exportan. "Si las empresas volvieron a ser competitivas, en buena hora. Se venden granos, carnes y todo tipo de productos industriales y se cobra a valor de dólar libre, con lo cual muchos prácticamente triplicaron sus ingresos", indicó.
Se preguntó por qué los productores aceptaron que la Nación aplique retenciones de hasta un 20% a las exportaciones y que caigan los convenios de competitividad. "La Nación incrementa su recaudación porque los productores tienen más rentabilidad y pagan más impuestos, pero aquí se resisten a aportar un 1,5% más a su provincia", sostuvo. Una de las principales objeciones de los empresarios tucumanos a la caída de la alícuota cero es que creen que el Gobierno utilizará el aumento de los ingresos tributarios para financiar el déficit del Estado. "Esto no es así; estos recursos no irán a sueldos, sino directamente a hospitales y a comedores escolares y comunitarios", recalcó Jaldo.
Argumentos del pasado
El ministro de Economía precisó que los hospitales se debaten con el mismo presupuesto del año pasado, mientras que el costo de los insumos que allí se usan se incrementó con el dólar. "Los empresarios pueden aferrarse a argumentos del pasado, pero ahora pasaron de no tener rentabilidad a tenerla, de no ser competitivos a serlo", concluyó.
Azucareros exigen la alícuota cero
Los empresarios azucareros tucumanos le dijeron al gobernador Julio Miranda que el decreto 1.961/3 (que elimina la alícuota cero) "es claramente inconstitucional". Los titulares del CART, César Paz; de CACTU, Otto Gramajo, y de UCIT, Sergio Fara, señalaron que, jurídicamente, no es posible que por medio de un decreto se pretenda dejar sin efecto disposiciones de convenios que no pueden abandonarse unilateralmente.En una misiva enviada a Miranda, los azucareros piden que el Gobierno deje sin efecto el decreto. Argumentaron que en 1993 se adhirieron al Pacto Federal, mediante el cual se acordó modificar el Impuesto a los Ingresos Brutos, disponiendo excepciones a la producción de bienes y medidas para compensar posibles faltas de ingresos.
Señalan que se tendía a reducir el costo argentino con la descompresión de la incidencia del Impuesto a los Ingresos Brutos en las etapas anteriores a la venta al público. Similar objetivo se perseguía con la eliminación del Impuesto a los Sellos para las actividades productivas, así como con la reducción correlativa de los aportes patronales. "La meta final perseguida es una mejora en la productividad, pilar básico del desarrollo económico", agregan.
Competitividad
Los empresarios recuerdan que en 2001 se firmó el "Convenio para mejorar la competitividad y la generación de empleo de las industrias de la alimentación", que incluye a la actividad azucarera, entre otras. Este acuerdo, que vence el 31 de diciembre de 2003, ratifica la obligación de los Estados provinciales de eximir del pago de Ingresos Brutos en la etapa industrial. Señalan que el decreto 1.961/3 viola antes de su vencimiento este convenio e impone elementos que desnaturalizan la naturaleza de estos gravámenes.







