De las parejas y la crisis

(Del "Reportaje a Maitena", de Ana Laura Pérez en "Premios a la creatividad 2001", Academia Nacional de Periodismo, Buenos Aires).

20 Septiembre 2002
"Hay muchas cosas para decir que difícilmente puedan generalizarse, porque, sobre todo socialmente, hay cada vez más tribus con gente distinta a la que le pasan cosas muy diferentes. En una de esas, el matrimonio de hace cien años era más parecido al resto de los matrimonios de hace cien años. Yo creo que en este momento hay miles de maneras de encarar la vida, la pareja y las relaciones. Por eso me parece fundamental aclarar lo que para mí es lo más importante: que el amor es la mayor ruleta de la humanidad. Entre dos personas pueden estar dadas todas las condiciones para que una relación funcione y, sin embargo, no funcionar. Porque por algo es amor, no hablamos de nada concreto sino de algo que tiene componentes mágicos, abstractos e inexplicables. Es el típico caso de cuando te quieren enganchar un hombre y te dicen: Este tipo es perfecto para vos. ¡Y cuando lo conocés no se te mueve un pelo de la pierna! De la misma forma, algo que estaba destinado a fracasar estrepitosamente puede terminar en una buena relación. Por eso, aparte de lo que uno quiera teorizar, existe una enorme probabilidad de que todo resulte como en la ruleta...(...)...
Es real y verificable la poca resistencia a las crisis que tienen las parejas ahora. Hay mucha gente que a la primera crisis da media vuelta y se va cuando para que una pareja funcione, en el sentido de que pueda estar junta mucho tiempo, la tolerancia es clave. Y eso implica poder revisar las cosas que les pasan, perdonarse y conocerse. Si a la primera cosa que no te gusta das media vuelta y decís: "No funcionó", es muy difícil que tengas aptitud para construir una pareja. En cambio, si salís bien de la crisis, salís entendiendo lo que le pasa al otro; es un escalón más...(...)...
Me parece importantísimo que la gente pase por las crisis, se pelee, discuta lo que le está pasando y siga junta. Porque, obviamente, si dos personas viven juntas van a tener enfrentamientos y roces. La convivencia es complicada y requiere un grado muy alto de tolerancia. Cuando uno empieza a entender que el otro es como es y no como a uno le gustaría que fuera y que si tiene cosas horribles una también tiene sus cosas espantosas, el conflicto se distiende. Nos cuesta mucho decir: ¡Ay! tal cosa mía es horrible. Yo, ¡que soy divina!... Salvo ese pequeño defectito... ¡A este tipo le molesta cualquier cosa!...(...)...
Y ante la perspectiva de un fracaso hay algunas ventajas en el hecho de tener algo de vida vivida. Me explico: me parece que cuanto más grande sos en el momento de elegir a otra persona tenés menos posibilidades de equivocarte".

Tamaño texto
Comentarios