Desesperada búsqueda de un joven en Buenos Aires

Habría sido arrojado al Riachuelo por policías que lo habían detenido. El muchacho, que no tenía antecedentes, no habría sabido nadar.

A CIEGAS. Los bomberos no pueden ver el fondo del río, por la contaminación, y sólo buscan con palos.
A CIEGAS. Los bomberos no pueden ver el fondo del río, por la contaminación, y sólo buscan con palos.
19 Septiembre 2002
BUENOS AIRES.- La cúpula de la comisaría 34 de la Policía Federal fue relevada y puesta en disponibilidad, y nueve efectivos de esa seccional quedaron detenidos por la desaparición del joven Ezequiel Demonty. Este habría sido obligado por uniformados a arrojarse a las fétidas aguas del Riachuelo, donde ayer se produjo una desesperada búsqueda del muchacho, sin éxito.
Buzos tácticos de Bomberos de la Policía y de la Prefectura Naval rastrearon durante más de 15 horas las oscuras y contaminadas aguas del Riachuelo para tratar de encontrar a Demonty, un joven cartonero de 19 años, que no tiene antecedentes policiales. El muchacho permanece desaparecido desde la madrugada del sábado último cuando fue con dos amigos, de 14 y 18 años, a una bailanta del barrio porteño de Constitución. Según denunciaron los parientes del chico, los tres golpearon en una remisería para volver a su domicilio del barrio Illia, pero se negaron a atenderlos. A los pocos minutos, según los dichos, fueron sorprendidos por un grupo de policías que los obligaron a tirarse al piso y los golpearon.
Según dijo la madre de Ezequiel, Dolores Ingamba, los efectivos los llevaron hasta el Riachuelo, a la altura del Puente Uriburu, en el barrio de Pompeya, y los obligaron a tirarse a las pestilentes aguas tras decirles "si saben nadar, naden". Dos de los jóvenes lograron ganar la costa pero hasta ayer Ezequiel no aparecía, aunque un hombre dijo haber visto a una persona de sus características que había salido del agua por el lado de Valentín Alsina, en la provincia de Buenos Aires.
El jefe de la Policía Federal, el comisario general Roberto Giacomino, dispuso ayer, a tres días de ocurrido el hecho, el relevo y pase a disponibilidad de la cúpula de la comisaría 34; entre ellos el titular de la seccional, Juan Carlos Pereyra, y uno de los subjefes, el subcomisario Miguel Horacio García, y la detención de los efectivos que trabajaron cuando se produjo el incidente.

Suposiciones
"Nada indica que los jóvenes hayan estado cometiendo delito alguno. También está descartado, en principio, que los chicos se hubieran peleado entre ellos. Cuando se profundizaron las preguntas, en ningún momento pareció que estuvieran mintiendo", indicaron fuentes judiciales. Los investigadores aguardaban la declaración de un testigo clave que habría observado la detención de los jóvenes. Este testimonio fue considerado fundamental antes de determinar las indagatorias de los policías. (DyN)

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