15 Octubre 2006 Seguir en 
Casa Club, ubicada en Las Piedras 783, se convirtió en una de las salas de mayor actividad en el teatro independiente. Habitualmente, hay funciones de jueves a domingo, e incluso, algunos viernes, hay obras que se pusieron a la medianoche porque los horarios centrales estaban ocupados.
Es una sala pequeña, en la que no ingresan más de 40 personas, y carente de mayores comodidades. "Nos dimos la política de un máximo de actividades y a nadie le decimos que no, porque observamos que hay una real necesidad de salas en el teatro... pero trabajamos con lo poco que tenemos y tratamos de sacarle el máximo de provecho", le cuenta a LA GACETA Diego Ledezma, uno de los responsables de Casa Club. Es que en la casona también se utilizan para determinadas obras, el comedor, la sala de recepción e incluso el baño, espacios que tienen, obviamente, otra capacidad.
Este año, fue notable que las producciones más emergentes del teatro independiente tuvieron allí sus estrenos: por Las Piedras 783 pasaron los grupos Teodora Ciega Canibal, Manojo de Calles y Gente No Convencida, entre otros.
"Creemos que hay un acompañamiento de la sala que debe apoyar el trabajo de los artistas más allá de dar el espacio", comenta Ledezma, no sin recordar que el subsidio que les otorga el Instituto Nacional del Teatro les alcanza estrictamente para el alquiler ($ 8.500 anuales). "Es que nos categorizaron mal, por la infraestructura y no por la actividad, pero tenemos que decir que en Tucumán, lamentablemente no hay infraestructura en ningún lado", asegura Ledezma.
Como en todas las salas, en Casa Club se trabaja a borderó: un 30 % queda para la sala y el 70 % se lo lleva el grupo. "Pero aún así, con toda la actividad que tenemos, los números no cierran y este año lo hacemos con déficit. Porque esa intensa actividad también significa mayores costos", aclara Ledezma.
El local no sólo se utiliza para las funciones, sino también se renta para ensayos y para el dictado de diferentes talleres.
"Creo que no se ha logrado que la gente vaya a otros sitios, que están fuera del centro. A los espectadores tucumanos les cuesta mucho concurrir a otras salas, y además adaptarse al formato que tiene el teatro independiente, donde no hay infraestructura y nadie se encontrará con una sala con aire acondicionado", afirmó.
Es una sala pequeña, en la que no ingresan más de 40 personas, y carente de mayores comodidades. "Nos dimos la política de un máximo de actividades y a nadie le decimos que no, porque observamos que hay una real necesidad de salas en el teatro... pero trabajamos con lo poco que tenemos y tratamos de sacarle el máximo de provecho", le cuenta a LA GACETA Diego Ledezma, uno de los responsables de Casa Club. Es que en la casona también se utilizan para determinadas obras, el comedor, la sala de recepción e incluso el baño, espacios que tienen, obviamente, otra capacidad.
Este año, fue notable que las producciones más emergentes del teatro independiente tuvieron allí sus estrenos: por Las Piedras 783 pasaron los grupos Teodora Ciega Canibal, Manojo de Calles y Gente No Convencida, entre otros.
"Creemos que hay un acompañamiento de la sala que debe apoyar el trabajo de los artistas más allá de dar el espacio", comenta Ledezma, no sin recordar que el subsidio que les otorga el Instituto Nacional del Teatro les alcanza estrictamente para el alquiler ($ 8.500 anuales). "Es que nos categorizaron mal, por la infraestructura y no por la actividad, pero tenemos que decir que en Tucumán, lamentablemente no hay infraestructura en ningún lado", asegura Ledezma.
Como en todas las salas, en Casa Club se trabaja a borderó: un 30 % queda para la sala y el 70 % se lo lleva el grupo. "Pero aún así, con toda la actividad que tenemos, los números no cierran y este año lo hacemos con déficit. Porque esa intensa actividad también significa mayores costos", aclara Ledezma.
El local no sólo se utiliza para las funciones, sino también se renta para ensayos y para el dictado de diferentes talleres.
"Creo que no se ha logrado que la gente vaya a otros sitios, que están fuera del centro. A los espectadores tucumanos les cuesta mucho concurrir a otras salas, y además adaptarse al formato que tiene el teatro independiente, donde no hay infraestructura y nadie se encontrará con una sala con aire acondicionado", afirmó.







