La vieja tendencia se recupera, pero a cuentagotas

La crisis socioeconómica de fines de 2001 sigue impactando en las decisiones de las familias tucumanas para atesorar dinero. Mucha propensión a consumir.

LA CITY TUCUMANA. Cada vez más tucumanos miran las pizarras de las entidades financieras para saber la cotización de monedas extranjeras.(LA GACETA / ANTONIO FERRONI)
LA CITY TUCUMANA. Cada vez más tucumanos miran las pizarras de las entidades financieras para saber la cotización de monedas extranjeras.(LA GACETA / ANTONIO FERRONI)
15 Octubre 2006
El ahorro es un privilegio que tienen pocos. Sólo el 6% de las familias tucumanas genera algún tipo de colchón financiero para hacer frente a esas contigencias de la economía, revela un estudio elaborado por la Fundación Mercado. Esto demuestra que la conducta del ahorro se está recuperando a cuentagotas ya que, antes de la crisis de fines de 2001, los niveles alcanzaron el 30%.
La fuerte caída de los ahorros está íntimamente relacionada con la pérdida de confianza de la sociedad en las entidades financieras, luego de los efectos que produjo el corralito y el corralón de los depósitos.
Con la recuperación de la economía, los ingresos de los hogares se fueron recuperando, aunque gran parte del salario sigue destinándose al consumo. En lo que va del año, el aumento de los indicadores de confianza del ahorrista tucumano es un poco mayor que la del promedio nacional. Los grupos de hogares consultados en la provincia tienen perspectivas alentadoras que, en el mediano plazo, seguirán mejorando sus ingresos.
"Si bien a nivel de consumo la tendencia es positiva, al igual que en el conjunto, su contracara es una disminución en las perspectivas de ahorro. Dicho de otra forma, el consumo se ha incrementado tanto por una suba de ingresos de algunos sectores como por la disminución anticipada del comportamiento ahorrista", señala Susana Nuti, investigadora de la Fundación Mercado, al analizar la conducta en Tucumán. Según la economista, las expectativas sobre los aumentos de precios continuarán siendo el factor clave al momento de decidir sobre los gastos.
Las posibilidades de ahorro se disipan en tiempos de alto consumo, como el de las últimas jornadas por el Día de la Madre, donde la población tiende a sacar el dinero guardado debajo del colchón o gasta lo que le queda del salario.
Más allá de los efectos de la crisis económica ¿por qué son pocos los tucumanos que ahorran? Las cifras de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones permiten dar una primera explicación sobre este fenómeno.
En primer lugar, el salario promedio del sector privado en Tucumán es de $ 1.344, es decir, que llega a cubrir los gastos de la canasta de consumo, el pago de una tarjeta de crédito, el de la educación de los niños y uno que otro gasto contingente (salud, por ejemplo). Según los expertos, para generar algún tipo de ahorro de tal modo que el salario le alcance hasta fines de mes, un grupo familiar debe tener ingresos no inferiores a $ 1.700 (es la media nacional en el sector privado).
Otro de los elementos que desalienta el ahorro es la brecha existente en Tucumán por imperio de la condición socioeconómica de la población. Tucumán es una de las jurisdicciones con mayor empleo no registrado. Hay casi 104.000 trabajadores en negro, que ganan un 45% que los que están en blanco y a los que el sueldo sólo les alcanza para sobrevivir.

Empleados en negro: un 45% menos de posibilidades
De acuerdo con los estudios efectuados por el Ministerio de Trabajo de la Nación, un empleado que no es registrado por su empleador no sólo no tendrá cobertura previsional, sino que su salario será inferior en un 45% respecto de aquel trabajador que está registrado en el sistema. Partiendo de esa base, puede decirse entonces que los 104.000 obreros que están en esas condiciones sólo en el principal aglomerado urbano de la provincia no tienen ninguna posibilidad de acceder al ahorro. Esa franja de asalariados sin descuentos están más al borde de caer en la pobreza, ya que tienen serias dificultades para reunir los casi $ 750 mensuales que se requieren por mes para cubrir los gastos de la Canasta Básica Total (CBT).

los estatales: los tickets van directo al consumo
Para el sector público tucumano trabajan alrededor de 70.000 personas. El promedio de ingresos en el Estado ronda los $ 890, pero, como en todos los ámbitos de la economía, hay grandes brechas en los ingresos. Según estiman los técnicos del Ministerio de Economía, cerca de un 25% del plantel estatal tiene posibilidades de ahorrar dinero. No obstante, hay un fenómeno que condiciona aquella vieja tradición de reunir dinero para atender futuras contigencias: el pago con tickets, por lo menos desde hace un lustro.
La mayor parte de los trabajadores del Estado provincial destina esos vales (los reciben por el 20% del total de su salario mensual) a la compra de mercaderías para la alimentación de su grupo familiar o para comprar otras mercaderías.

El sector privado: 29.000 empleados con más poder
De acuerdo con los datos del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, en el sector privado tucumano hay alrededor de 141.000 trabajadores registrados por sus patrones.
Al analizar por niveles de ingresos, cerca de 29.000 empleados privados tienen posibilidades reales de ahorrar, tanto en inversiones en bienes durables, en la compra de divisas y hasta en la colocación de títulos bursátiles. Otros 58.000 trabajadores tienen ingresos que oscilan entre los $ 500 y los $ 1.200 mensuales y, por lo tanto, están casi condenados a endeudarse para comprar algún producto, como los electrodomésticos, o un auto a largo plazo, pero no tienen la posibilidad, por ejemplo, de calificar para acceder a un préstamo hipotecario.

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