El ahorro, un privilegio para pocas familias tucumanas

La vieja costumbre de guardar dinero bajo el colchón volvió a aparecer. En Tucumán, el 6% de las familias genera cierto ahorro.

15 Octubre 2006
La capacidad de ahorro de la población se está regenerando, pero a cuentagotas. Lejos está aquel escenario, precrisis de fines de 2001, en la que el 30% de las familias argentinas atesoraba algo de dinero, ya sea para cubrir contingencias, darse algún lujo o comprar un bien durable, como una casa o un auto. La recuperación económica y del salario, y la generación de más empleos registrados ayudaron a mejorar el escenario del ahorro en el país en estos últimos años.
Sin embargo, hoy sólo el 6% de las familias tucumana tiene capacidad de ahorro -similar al promedio nacional-, pero no en los sistemas convencionales, afirma un informe de la Fundación Mercado. Y este descenso de porcentajes tiene que ver con la fuerte caída de los ingresos familiares y de las condiciones laborales. Los expertos dicen que, para generar algo de ahorro, ese grupo familiar tendrá que reunir ingresos mensuales superiores a $ 1.700. Según los datos del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones un trabajador registrado del sector privado tucumano gana, en promedio, $ 1.344. Como puede observarse, el ahorro constituye un privilegio para pocas familias tucumanas.
"Quien guarda dinero, por lo general, termina comprando divisas (dólares o euros). Estas, a su vez, van a parar debajo del colchón hasta que el ahorrista decide invertir en un bien durable", señala a LA GACETA el titular de la Fundación Mercado, Oscar Liberman.
Los que tienen posibilidad de ahorrar tratan de escapar a los efectos de la inflación y, por ende, de la pérdida de valor de la moneda nacional. Según el experto, el promedio de operaciones en el sistema financiero es de 180 días. "A ese plazo, la gente guarda la plata en una caja de ahorros o en depósitos a plazo fijo", dice Liberman.
Otra experta de la Fundación, Susana Nuti, agrega que las familias siguen desconfiando, pese a los resultados relativamente estables de la evolución de los precios. "En el corto plazo, ante expectativas moderadas de aumento de ingresos y amenaza de inflación, las familias aumentan o tratan de mantener su consumo en base a menores tasas de ahorro", acota Nuti.
Según el economista Eduardo Robinson, si bien los indicadores de corto plazo resultan favorables para las expectativas de ahorro, no es el mismo escenario si se lo pondera a largo plazo. "En los últimos años creció más la demanda de préstamos que los depósitos. Es decir, se prioriza el consumo presente porque los estímulos para invertir son bajos", acota.
La condición social también incide a la hora de analizar quiénes son los que pueden ahorrar. En Tucumán hay 275.000 trabajadores, que es la población ocupada del aglomerado urbano. Pero no todos tienen la posibilidad de juntar "unos pesitos" para el futuro.
Hay casi 104.000 empleados que están en negro y que ganan un 45% menos de los que están registrados. A su vez, la mayor parte de los estatales gana poco más del valor de una canasta de consumo y que luego de atender otros gastos hogareños, es poco y nada lo que le queda para ahorrar.
Pero si en algo coinciden los analistas es que el tucumano, cuando tiene plata extra, la destina más al consumo que al ahorro; mucho más cuando se aproxima una fecha tan especial y estacional como la de hoy, el Día de la Madre.

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