Cuenta regresiva

Las candidaturas para diciembre.

18 Septiembre 2002
Por Juan Manuel Asis

La actividad política es dinámica y continua. No la frenan la crisis económica ni los dramas sociales. Sus protagonistas pueden estar desacreditados o acusados, pero siguen. La ambición no descansa ni sabe de renunciamientos en política.
Es así como ya empezaron a rodar las candidaturas para el 15 de diciembre, especialmente en el justicialismo. Es que en esa fecha se elegirán tres postulantes a senadores nacionales y cinco para diputados nacionales. El Congreso, la Capital Federal y sus lujos y privilegios constituyen una tentación para todo dirigente del interior, pese al desprestigio en el que están sumidos sus miembros.
Para la presentación de las boletas en las respectivas juntas electorales partidarias sólo faltan 37 días. Ese plazo les será oficialmente comunicado hoy por la Secretaría Electoral del Juzgado Electoral Nacional a los representantes de las 28 organizaciones políticas locales reconocidas y a otras que tramitan su reconocimiento. Pero todas las miradas están dirigidas al PJ, porque es el único que puede presentar numerosas boletas para la elección interna abierta. No cabe esperar que en Fuerza Republicana, que tiene siempre los mismos candidatos para todos los cargos (Antonio Bussi y Ricardo Bussi), algún afiliado ose enfrentar al bussismo.

Prepararse para perder
En el resto de las organizaciones políticas sucedería otro tanto, ya sea por su condición de partidos chicos o porque, como en el caso de la UCR, no está en condiciones de soportar una interna desgastante. Es más, tiene que agotar sus esfuerzos en tratar de conseguir candidatos para poder participar de las elecciones nacionales. Los radicales que se presenten serán aquellos que muestren una lealtad partidaria a prueba de todo, ya que tal vez sólo presten el apellido para aparecer en la lista de los perdedores. Para que esto no suceda, la dirigencia radical tendrá que hacer un trabajo político titánico, ya que el partido quedó relegado al cuarto puesto en 2001 (no logró ni una banca para el Congreso, finalizando detrás del PJ, FR y del Frente para Todos).
El PJ es la contracara. Está movilizado. Si bien las acciones aún son subterráneas, hay nombres en la gatera. Los principales son los de Julio Miranda y Olijela Rivas para senadores -el pacto de unidad habría tenido ese fin-. Pero como se eligen tres titulares y tres suplentes, y después de diciembre es posible que se quiera reformar la Constitución para habilitar la reelección, todos los puestos serán vitales. Los que sean electos senadores posiblemente quieran pelear luego para la gobernación, con lo que todo se trastocará.
Si aquella es finalmente la dupla senatorial, difícilmente dentro del PJ aparezcan eventuales contrincantes. Y si los hay, sólo servirán para blanquear el triunfo de la sociedad.
En el caso de los diputados nacionales, la disputa por el espacio será desangrante. Los nombres se multiplican, y eso implica un dolor de cabeza para el miranjelismo u olijerandismo. Ya se habla de una boleta bendecida por ambos para que sea la oficialista, pero son muchos los que querrán estar y lamentablemente pocos los cargos para repartir (cinco titulares y tres suplentes). Se mencionan como aspirantes a la Cámara Baja a Sisto Terán, a Alberto Herrera, a Antonio Guerrero y a José Alberto Cúneo Vergés.

Corrillos peronistas
Pero, además, para embarrar más la cancha, todo posible acuerdo deberá estar vinculado a las candidaturas a presidente de la Nación -las simpatías están divididas en el propio oficialismo- y a las elecciones provinciales de 2003 -especialmente para señalar al sucesor de Miranda, si es que no se resucita la reforma-.
En esta carrera hay pocos anotados; uno, visible, José Alperovich, y el otro no tan visible, Fernando Juri. En el peronismo se comenta que el primero tiene el apoyo de Eduardo Duhalde, y que este presiona institucionalmente a Miranda -con lo que eso significa económicamete para Tucumán- para que le dé públicamente su respaldo. El ministro de Gobierno, siempre según los corrillos del justicialismo, podría conseguir la bendición de Carlos Menem -ya habría puentes tendidos por un gestor "fantasma"-, con lo que esa lucha también tendrá sus efectos internos y externos, en el PJ y en el Gobierno.
Es verdad; faltan semanas para las candidaturas de diciembre y mucho para las elecciones provinciales, pero en política el que se detiene, pierde. Y no sólo el tiempo, sino también los espacios.

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