El concepto de crisis

(De "Crisis", por Luis Santiago Sanz, Armada Argentina, Centro de Estudios Estratégicos, Cuadernos Académicos II, Buenos Aires).

18 Septiembre 2002
"En virtud de la naturaleza misma de la Política y de las características que articulan las relaciones interestatales, un conflicto es siempre susceptible de configurarse.
Surge cuando una situación es valorada como una contingencia riesgosa y los Estados llegan al confrontamiento. Constituye una ecuación conformada por un elemento objetivo -fático- y otros de naturaleza subjetiva -estimatorio- que se vinculan entre sí. El conflicto puede llegar a un estadio agudo: la crisis. Ella configura el punto más sensible de un proceso ascendente. Su desarrollo es rápido y severo. Se enmarca en una situación límite.
La palabra, definida por extensión, de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, significa el momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
Al constituir la crisis una etapa del conflicto, toda la fuerza que arrastra la controversia se concentra. Por su estructura y funcionamiento conforma un verdadero microcosmos, cuyas características están dadas por la modalidad que adquiera la situación en base al grado de tensión que la envuelve, el escenario donde se sitúan los valores que entran en la disputa, el Poder de los Estados participantes y la personalidad de los protagonistas.
La crisis irrumpe súbita y casi siempre imprevistamente, generada por hechos que van incubándose en los estadios previos de la diferencia. Su origen puede ser accidental o provocado deliberadamente.
Las interacciones que cumplen los Estados bajo estas circunstancias llegan a su máxima tensión. Los ingredientes emotivos del disenso se exacerban en un grado que transforman la naturaleza del conflicto. Lo cuantitativo se torna cualitativo. El nivel de la divergencia lo da la intensidad que esta asuma en sus protagonistas. Su proporción conlleva el riesgo de un agravamiento, con capacidad de conducir a una escalada que culmine en una hostilidad franca. Su dimensión se relaciona con la importancia de las decisiones que deban adoptarse para restaurar el equilibrio. Las guerras comienzan en el marco de una crisis.Por grande que sea el poder de disuasión de un Estado siempre existe la posibilidad de entrar en una crisis.
Holsti ha consignado sus elementos característicos esenciales: 1) Sorpresiva acción del oponente. 2) Percepción de una seria amenaza. 3) Percepción de un tiempo límite para adoptar una acción en respuesta. 4) Percepción de las desastrosas consecuencias de la inacción. Todas las dificultades que impregnan las resoluciones políticas se comprimen en los términos estricto de un espacio temporal restringido. Su curso es breve, limitado en el tiempo. Se configura una situación que no puede prolongarse por el desequilibrio que significa.Las alternativas posibles se reducen a dos direcciones: se produce un laxamiento o se avanza hacia un ascenso a los extremos, para decirlo con palabras de Clausewitz.
La crisis concluye en el momento en que se pasa a otro estadio. Finaliza por un arreglo que le pone término o cuando se cae, con dimensiones generalizadas, en el uso de la violencia física.La gama de los procedimientos estratégicos queda muy reducida ante la concentración de los hechos, según puede extraerse de los análisis fácticos estudiados por Russell H. Long y Hugh G. Wheeler".

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