06 Octubre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- Una verdadera batalla entre mineros por el control del mayor yacimiento de estaño de Bolivia dejó como saldo provisorio 12 muertos y unos 60 heridos, y desató una tormenta política que amenaza con provocar la caída de dos ministros del gobierno de Evo Morales. El estallido de violencia en la histórica mina de Huanuni se produjo cuando los integrantes de tres de las cuatro cooperativas mineras de Huanuni, a unos 280 kilómetros de La Paz, se congregaron para exigir más áreas de explotación, lo que provocó el rechazo de los trabajadores regulares de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), empresa minera estatal.
Larga disputa
Los choques entre mineros cooperativistas y asalariados estuvieron precedidos por casi ocho meses de roces y amenazas mutuas, mientras el gobierno parecía enfrentar dificultades para ejecutar una prometida "refundación" de la Comibol, que fue desmantelada por una privatización hace más de una década. El líder de la unitaria Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes, y dirigentes de la Federación de Mineros llegaron hasta el Palacio de Gobierno para exigir la militarización de Huanuni, y advirtieron que la indefinición en materia de política minera tendrá consecuencias para el gobierno. Montes condenó el "avasallamiento" de los cooperativistas. Pero el líder nacional de este sector minero, Pascual Guarachi, advirtió que estaba dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias por mayores áreas de explotación. Huanuni produce unas 10.000 toneladas métricas finas de estaño al año, pero podría triplicar su producción a mediano plazo, según informes oficiales.
Dos en la mira
Mientras autoridades y activistas de derechos humanos intentaban pacificar al convulsionado pueblo, la Federación de Mineros exigió la destitución del ministro de esta área, Walter Villarroel, cooperativista, a quien acusaron de no defender la mina estatal. Por su parte, el partido centrista Unidad Nacional pidió la cabeza de la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, contra quien anunciaron la posibilidad de un juicio por haber ordenado que militares y policías se mantengan al margen de los enfrentamientos. (DPA-AFP-NA)
Larga disputa
Los choques entre mineros cooperativistas y asalariados estuvieron precedidos por casi ocho meses de roces y amenazas mutuas, mientras el gobierno parecía enfrentar dificultades para ejecutar una prometida "refundación" de la Comibol, que fue desmantelada por una privatización hace más de una década. El líder de la unitaria Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes, y dirigentes de la Federación de Mineros llegaron hasta el Palacio de Gobierno para exigir la militarización de Huanuni, y advirtieron que la indefinición en materia de política minera tendrá consecuencias para el gobierno. Montes condenó el "avasallamiento" de los cooperativistas. Pero el líder nacional de este sector minero, Pascual Guarachi, advirtió que estaba dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias por mayores áreas de explotación. Huanuni produce unas 10.000 toneladas métricas finas de estaño al año, pero podría triplicar su producción a mediano plazo, según informes oficiales.
Dos en la mira
Mientras autoridades y activistas de derechos humanos intentaban pacificar al convulsionado pueblo, la Federación de Mineros exigió la destitución del ministro de esta área, Walter Villarroel, cooperativista, a quien acusaron de no defender la mina estatal. Por su parte, el partido centrista Unidad Nacional pidió la cabeza de la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, contra quien anunciaron la posibilidad de un juicio por haber ordenado que militares y policías se mantengan al margen de los enfrentamientos. (DPA-AFP-NA)
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