El volumen de la música en el gimnasio puede dañar tu oído y arruinar tu entrenamiento

La OMS advierte que superar los 85 decibelios reduce el tiempo de seguridad a pocos minutos.

COMBINACIÓN. Música y ejercicio es una elección muy habitual.
COMBINACIÓN. Música y ejercicio es una elección muy habitual.
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • La OMS y científicos advierten que escuchar música a más de 85 decibelios en los gimnasios daña el oído de forma irreversible y perjudica el rendimiento del entrenamiento.
  • El ruido alto eleva el cortisol, afectando la recuperación muscular, e interfiere con la señal neuromuscular, lo que empeora la técnica del ejercicio y causa más lesiones.
  • Para evitar daños futuros, los expertos recomiendan entrenar con música por debajo del 60% del volumen máximo o usar tecnología como auriculares con cancelación de ruido.
Resumen generado con IA

Luego de varias investigaciones científicas y para mantener la salud auditiva se puede pensar así: es el ritmo, no el volumen, lo que debe movernos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en reiteradas oportunidades sobre los riesgos de la exposición a sonidos intensos en lugares de recreación, los gimnasios son uno de ellos. La música por altoparlantes o los dispositivos personales son una buena compañía durante la rutina. Es verdad: generan una energía especial, pero que puede convertirse en algo perjudicial para el deportista.

La línea es delgada, pero trazable y ajustable entre tener los beneficios de una motivación a tope y sufrir un daño auditivo permanente. El límite recomendado para evitar daños permanentes es de 85 decibelios, con una exposición de ocho horas. Y eso no pasa en muchas rutinas. En una clase de spinning o crossfit, los niveles trepan fácilmente por encima de los 100 decibelios, reduciendo el tiempo de seguridad a pocos minutos.

Investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Leipzig, Alemania, y especialistas en medicina deportiva detectaron que la exposición prolongada a niveles nocivos de ruido no se limita únicamente a la fatiga auditiva, sino que interfiere directamente con la señalización neuromuscular para ejecutar movimientos complejos. Es decir, que escuchar música con volumen fuera de los rangos recomendados, le quita eficacia a los ejercicios físicos.

Superar ese umbral de forma recurrente durante las sesiones de entrenamiento de una hora o más provoca un daño celular irreversible en las células del oído y mantiene el metabolismo en un estado de estrés oxidativo. El cerebro pasa a priorizar el procesamiento de la amenaza acústica y quita la atención en el ejercicio. Según las crónicas de medicina deportiva alemana deriva en una pérdida de la técnica y una mayor propensión a las lesiones por distracción.

La música a todo volumen en los salones de fitness actúa como un estresor ambiental que dispara la liberación de cortisol. Esta hormona, en niveles elevados y sostenidos, resulta contraproducente para la síntesis de proteínas y la recuperación del tejido muscular después de una sesión de carga pesada.

¿Cómo llegar al volumen adecuado?

Muchos expertos en salud auditiva sugieren que no hay que exceder el 60% del volumen máximo del dispositivo, si es un auricular, no escuchar por más de 60 minutos seguidos. En el gimnasio o al correr, se debería poder escuchar a una persona hablando a un volumen normal sin tener que quitarse los auriculares. Si hay que gritar para oírse o escuchar el ruido ambiental básico, el volumen es demasiado alto.

Para que la rutina acompañada por la música sea más productiva los auriculares cuentan con funciones interesantes como “cancelación de ruido” que bloquea el sonido externo y no se sentirá la necesidad de subir el volumen al máximo para tapar el entorno; el modo “transparencia” o auriculares de conduccion ósea sirven para el entrenamiento en exteriores porque no aisla ruidos “necesarios” como el de un auto acercándose.

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