04 Octubre 2006 Seguir en 
QUARRYVILLE.- Charles Roberts, el asesino de la escuela amish de Nickel Mines, Pensilvania, yresultó ser un hombre atormentado por un pasado sórdido y la muerte de una pequeña hija.
"Estaba psicológicamente muy alterado y luchaba contra sentimientos que nadie sospechaba", dijo el portavoz de la Policía de Pensilvania, Jeffrey Miller, en una conferencia de prensa en una iglesia de Quarryville, en el corazón del país amish, cerca de Nickel Mines.
Durante una llamada telefónica el lunes, cuando tenía de rehenes a sus pequeñas víctimas, contó a su esposa Mary que había agredido sexualmente a niños de 3 y 4 años de su entorno familiar cuando tenía 12 años, según la Policía.
En este punto de la investigación, no se han podido confirmar estos abusos, dijo Jeffrey Miller, precisando que no sabían qué tipo de agresiones habrían sido.
Los investigadores también encontraron una carta dejada a su esposa en la que el asesino, de 32 años, dijo que estaba perseguido por "sueños sobre lo que hizo hace 20 años y que, en esos sueños, quería volver a hacer lo que había hecho".
En esa carta, Charles Roberts también habla de la pérdida de una hija hace nueve años, Elise, algo que lo marcó profundamente. El bebé, nacido prematuramente en 1997, murió tras 20 minutos de vida.
Este padre de tres hijos de entre 2 y 7 años, que trabajaba como repartidor de leche, decía que se odiaba a sí mismo.
La matanza provocada por Roberts sorprendió a su familia, que nunca sospechó que pudiera hacer algo así.
"El hombre que hizo eso no es el hombre que conocíamos", dijo Mary Roberts, su esposa, en una carta dirigida a la comunidad amish.
Cinco niñas de 7 a 13 años murieron, ejecutadas de un disparo en la cabeza. Otras cinco están gravemente heridas. Roberts disparó contra todas las niñas que estaban en la escuela, después de ordenar a los varones que salieran. (AFP)
"Estaba psicológicamente muy alterado y luchaba contra sentimientos que nadie sospechaba", dijo el portavoz de la Policía de Pensilvania, Jeffrey Miller, en una conferencia de prensa en una iglesia de Quarryville, en el corazón del país amish, cerca de Nickel Mines.
Durante una llamada telefónica el lunes, cuando tenía de rehenes a sus pequeñas víctimas, contó a su esposa Mary que había agredido sexualmente a niños de 3 y 4 años de su entorno familiar cuando tenía 12 años, según la Policía.
En este punto de la investigación, no se han podido confirmar estos abusos, dijo Jeffrey Miller, precisando que no sabían qué tipo de agresiones habrían sido.
Los investigadores también encontraron una carta dejada a su esposa en la que el asesino, de 32 años, dijo que estaba perseguido por "sueños sobre lo que hizo hace 20 años y que, en esos sueños, quería volver a hacer lo que había hecho".
En esa carta, Charles Roberts también habla de la pérdida de una hija hace nueve años, Elise, algo que lo marcó profundamente. El bebé, nacido prematuramente en 1997, murió tras 20 minutos de vida.
Este padre de tres hijos de entre 2 y 7 años, que trabajaba como repartidor de leche, decía que se odiaba a sí mismo.
La matanza provocada por Roberts sorprendió a su familia, que nunca sospechó que pudiera hacer algo así.
"El hombre que hizo eso no es el hombre que conocíamos", dijo Mary Roberts, su esposa, en una carta dirigida a la comunidad amish.
Cinco niñas de 7 a 13 años murieron, ejecutadas de un disparo en la cabeza. Otras cinco están gravemente heridas. Roberts disparó contra todas las niñas que estaban en la escuela, después de ordenar a los varones que salieran. (AFP)
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