Lula busca respaldo mientras afronta una batalla judicial

Los abogados del mandatario tratan de desvirtuar una demanda en el tribunal electoral. El fallido complot contra Alckmin y Serra es la pesadilla del jefe del PT. La causa sigue en trámite y con final incierto.

CON LOS GANADORES. Da Silva mantuvo ayer un encuentro con Jacques Wagner, del PT, que el domingo fue electo gobernador de Bahía. REUTER
CON LOS GANADORES. Da Silva mantuvo ayer un encuentro con Jacques Wagner, del PT, que el domingo fue electo gobernador de Bahía. REUTER
04 Octubre 2006
BRASILIA.- Para afrontar con mejores posibilidades la segunda ronda electoral, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva comenzó a buscar apoyo de los electos gobernadores de su Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones del domingo. El PT ganó en distritos del superpoblado sudeste brasileño. Mientras, afronta una batalla judicial con final incierto. Se trata de una demanda elevada por el opositor Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB) al Tribunal Electoral, que acusó al mandatario de abuso de poder político y económico. La defensa de Lula alegó que se trató de una mera maniobra electoralista. El PSDB, de Geraldo Alckmin, rival de Lula en la segunda vuelta, el 29, basó la impugnación en el fallido complot contra Alckmin y su correligionario José Serra, por el que están procesados miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

En capilla

El tribunal electoral no tiene plazo para emitir su veredicto, y podría invalidar la eventual reelección de Lula, incluso en pleno mandato. Como contrapartida, el mismo tribunal rechazó la impugnación presentada por el PT contra Alckmin, por su presunta relación con la difusión de fajos de dinero que obra entre las pruebas del complot, y que supuestamente están bajo secreto sumarial.  (AFP-NA)

La clave estaría en el mayor partido de Brasil

BRASILIA.- El PMDB (Partido del Movimiento Democrático de Brasil), que con 2 millones de afiliados es la mayor agrupación política del país, pasó a ser objeto de atracción de Lula y de su rival socialdemócrata. Sin embargo, se trata de un partido de caudillos locales y autónomos.
El  PMDB, del ex presidente José Sarney (1985-90), tiene 1.057 alcaldes (uno de cada cinco); el domingo se aseguró la mayor bancada en la Cámara para la próxima legislatura (89 diputados de un total de 513), ganó cuatro de los 27 estados brasileños y disputa otros seis en la segunda vuelta.
Pese a esa aparente fortaleza, el PMDB no presentó candidato presidencial y sus dirigentes dividieron su apoyo entre Lula y Alckmin. Sarney y el presidente del Senado, Renan Calheiros, respaldaron la reelección del presidente, en tanto que el líder del PMDB, Michel Temer, se inclinó por Alckmin.
Los dos candidatos buscan ahora atraer a un máximo de dirigentes pemedebistas. El PMDB es una verdadera confederación de caciques, que fue aliado de todos los gobiernos desde la restauración democrática en 1985. Sin embargo está polarizado entre partidarios y adversarios de una alianza con Lula, en cuyo gobierno tiene dos ministros (Energía y Comunicaciones). Además, los líderes del PMDB partidarios de Lula tratarán de sacar provecho de la inesperada segunda vuelta a la que se ve confrontado el mandatario, para ver mejor reflejado su poder en el gobierno. (AFP-NA)

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