17 Septiembre 2002 Seguir en 
La primavera es una de las estaciones del año más apreciadas porque la naturaleza renace. Es también el tiempo en que una cosa y por extensión, una persona, está en su mayor vigor y hermosura.
En Tucumán, no sólo la vegetación reverdece con inusual belleza. Comienzan las lluvias y a menudo basta un chaparrón intenso para que la ciudad evoque por unas horas a Venecia o a Amsterdam, con la diferencia de que en San Miguel de Tucumán no hay canales, pero sí una gran cantidad de basura que reina no sólo en las bocatormentas, sino en toda la ciudad.
Hay casos más notables y doblemente peligrosos como los canales de desagüe, cuyo caudal de residuos crece ante la indiferencia municipal y la desaprensión ciudadana, como sucede con aquel que pasa por las cercanías de Florida al 3.200, por dar apenas un ejemplo.
Los vecinos de esa barriada han solicitado en varias ocasiones a un edil que se haga la limpieza correspondiente, pero sólo hubo promesas y, como se sabe, con promesas no se modifica la realidad ni tampoco se erradica la basura.
En Tucumán, no sólo la vegetación reverdece con inusual belleza. Comienzan las lluvias y a menudo basta un chaparrón intenso para que la ciudad evoque por unas horas a Venecia o a Amsterdam, con la diferencia de que en San Miguel de Tucumán no hay canales, pero sí una gran cantidad de basura que reina no sólo en las bocatormentas, sino en toda la ciudad.
Hay casos más notables y doblemente peligrosos como los canales de desagüe, cuyo caudal de residuos crece ante la indiferencia municipal y la desaprensión ciudadana, como sucede con aquel que pasa por las cercanías de Florida al 3.200, por dar apenas un ejemplo.
Los vecinos de esa barriada han solicitado en varias ocasiones a un edil que se haga la limpieza correspondiente, pero sólo hubo promesas y, como se sabe, con promesas no se modifica la realidad ni tampoco se erradica la basura.





