03 Octubre 2006 Seguir en 
RIO DE JANEIRO.- La elección para renovar casi la mitad del Congreso produjo el regreso de numerosos acusados de corrupción y de debutantes polémicos, como un modisto de 69 años que admite que no tiene proyectos. “Soy famoso hace años, y no gasté ni un centavo en mi campaña”, dijo Paulo Hernandes, que con casi 400.000 sufragios está entre los cinco diputados más votados el domingo.
El gran campeón de votos fue el ex gobernador y ex alcalde de San Pablo, el derechista Paulo Salim Maluf, que hace menos de un año salió de la cárcel y que, no obstante, recibió 740.000 votos. El político del Partido Progresista (PP) y su hijo Flavio permanecieron arrestados durante 40 días el año pasado, tras ser acusados de corrupción y evasión de divisas. Maluf afronta un proceso penal y le fue prohibido abandonar el país.
Los autores del complot
La Cámara Baja saludará en enero el regreso de por lo menos once diputados involucrados en recientes escándalos de corrupción. Cuatro de ellos renunciaron a sus bancas poco antes de las elecciones, tras haber sido acusados de formar parte de la “mafia de las ambulancias”. Este escándalo fue, precisamente, el que echó por tierra el esfuerzo de Luiz Inácio Lula da Silva por ganar en primera vuelta. Otros siete forman parte del grupo que renunció para eludir un proceso de desafuero por haber recibido sobornos de parte del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
Las urnas también concedieron “amnistía” a varios legisladores que, a lo largo de los últimos años, fueron inhabilitados para ejercer cargos públicos o renunciaron para evitar su desafuero, siempre en el marco de escándalos de corrupción. El más conocido de ellos es el ex presidente Fernando Collor de Mello, desalojado del poder en 1992 en medio de un gigantesco escándalo de corrupción e inhabilitado por ocho años para ocupar cargos públicos. Tras un fallido intento de volver a la política como gobernador de Alagoas, en 2002, Collor logró una banca de senador por ese Estado nororiental. (DPA)
BRASILIA.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva pidió ayer a Dios que le permita vivir hasta el día en que sepa quién dio la orden para que miembros de su partido intentaran comprar información destinada a desacreditar a candidatos opositores. Esa maniobra, descubierta a menos de dos semanas de los comicios, restó adhesiones al mandatario, a quien hasta entonces todas las encuestas auguraban que obtendría la reelección en la primera vuelta electoral. En su segunda conferencia de prensa en cuatro años, Lula admitió además que su decisión de no asistir a los debates preelectorales con sus competidores le quitó votos.
En tanto, Geraldo Alckmin afirmó que Lula ya perdió la posibilidad de gobernar a Brasil. “Tuvo su chance y la dejó pasar; en la segunda vuelta lo que pesa mucho es el rechazo, y el rechazo hacia mí es menor que el que provoca Lula”, dijo. Buena parte de la confianza de Alckmin se basa en los holgados triunfos de José Serra y de Aécio Neves a las gobernaciones de los prósperos Estados de San Pablo y Minas Gerais, respectivamente. (DPA)
BRASILIA.- La mayor sorpresa de las elecciones para gobernadores de los 27 Estados la dio el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), cuyos candidatos eran favoritos en sólo dos distritos, pero conquistaron cuatro. En fuerte repechada, Jacques Wagner, ex ministro de Trabajo del presidente Lula, conquistó la gobernación de Bahia, pese a que los sondeos daban como segura la reelección de Paulo Souto, del Partido del Frente Liberal (centro derecha).
Al término del conteo, 17 gobernadores fueron elegidos en primera vuelta, dejando en suspenso hasta el 29 la definición en otros 10 Estados. El PT, el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro derecha) tienen cuatro gobernadores cada uno. En tanto, Blairo Maggi, el mayor productor de soja del mundo, candidato del opositor Partido Popular Socialista (izquierda), fue reelegido como gobernador del Estado de Mato Grosso. (AFP-NA)
El gran campeón de votos fue el ex gobernador y ex alcalde de San Pablo, el derechista Paulo Salim Maluf, que hace menos de un año salió de la cárcel y que, no obstante, recibió 740.000 votos. El político del Partido Progresista (PP) y su hijo Flavio permanecieron arrestados durante 40 días el año pasado, tras ser acusados de corrupción y evasión de divisas. Maluf afronta un proceso penal y le fue prohibido abandonar el país.
Los autores del complot
La Cámara Baja saludará en enero el regreso de por lo menos once diputados involucrados en recientes escándalos de corrupción. Cuatro de ellos renunciaron a sus bancas poco antes de las elecciones, tras haber sido acusados de formar parte de la “mafia de las ambulancias”. Este escándalo fue, precisamente, el que echó por tierra el esfuerzo de Luiz Inácio Lula da Silva por ganar en primera vuelta. Otros siete forman parte del grupo que renunció para eludir un proceso de desafuero por haber recibido sobornos de parte del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
Las urnas también concedieron “amnistía” a varios legisladores que, a lo largo de los últimos años, fueron inhabilitados para ejercer cargos públicos o renunciaron para evitar su desafuero, siempre en el marco de escándalos de corrupción. El más conocido de ellos es el ex presidente Fernando Collor de Mello, desalojado del poder en 1992 en medio de un gigantesco escándalo de corrupción e inhabilitado por ocho años para ocupar cargos públicos. Tras un fallido intento de volver a la política como gobernador de Alagoas, en 2002, Collor logró una banca de senador por ese Estado nororiental. (DPA)
Lula asume sus errores y Alckmin exhibe su optimismo
BRASILIA.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva pidió ayer a Dios que le permita vivir hasta el día en que sepa quién dio la orden para que miembros de su partido intentaran comprar información destinada a desacreditar a candidatos opositores. Esa maniobra, descubierta a menos de dos semanas de los comicios, restó adhesiones al mandatario, a quien hasta entonces todas las encuestas auguraban que obtendría la reelección en la primera vuelta electoral. En su segunda conferencia de prensa en cuatro años, Lula admitió además que su decisión de no asistir a los debates preelectorales con sus competidores le quitó votos.
En tanto, Geraldo Alckmin afirmó que Lula ya perdió la posibilidad de gobernar a Brasil. “Tuvo su chance y la dejó pasar; en la segunda vuelta lo que pesa mucho es el rechazo, y el rechazo hacia mí es menor que el que provoca Lula”, dijo. Buena parte de la confianza de Alckmin se basa en los holgados triunfos de José Serra y de Aécio Neves a las gobernaciones de los prósperos Estados de San Pablo y Minas Gerais, respectivamente. (DPA)
El PT ganó dos gobernaciones que no estaban en sus planes
BRASILIA.- La mayor sorpresa de las elecciones para gobernadores de los 27 Estados la dio el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), cuyos candidatos eran favoritos en sólo dos distritos, pero conquistaron cuatro. En fuerte repechada, Jacques Wagner, ex ministro de Trabajo del presidente Lula, conquistó la gobernación de Bahia, pese a que los sondeos daban como segura la reelección de Paulo Souto, del Partido del Frente Liberal (centro derecha).
Al término del conteo, 17 gobernadores fueron elegidos en primera vuelta, dejando en suspenso hasta el 29 la definición en otros 10 Estados. El PT, el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro derecha) tienen cuatro gobernadores cada uno. En tanto, Blairo Maggi, el mayor productor de soja del mundo, candidato del opositor Partido Popular Socialista (izquierda), fue reelegido como gobernador del Estado de Mato Grosso. (AFP-NA)







