02 Octubre 2006 Seguir en 
BRASILIA.- Un día después de ver frustrado su intento de alcanzar la reelección en la primera ronda de los comicios generales en Brasil, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva sostuvo hoy que no está decepcionado por tener que disputar el balotaje contra el socialdemócrata Geraldo Alckmin.
"Todos los candidatos quieren ganar en la primera vuelta, pero sabemos que la sabiduría popular a veces no permite eso", afirmó Lula, en una rueda de prensa durante la cual sostuvo que su disputa con Alckmin el 29 de octubre es un hecho "extremadamente importante" para el país.
Por otra parte, Lula salió al paso de versiones de prensa según las cuales, en diálogos con asesores, habría echado sobre su Partido de los Trabajadores (PT) la culpa de que haya perdido votos en la recta final de la campaña, tras el escándalo de espionaje político contra el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Alckmin.
"No puedo culpar al PT, porque el PT es muy grande. No se puede condenar a toda una familia porque uno de sus miembros haya cometido un crimen", expresó. Lula aseguró además que no está molesto por la decisión de los medios de exhibir, dos días antes de la elección, las pilas del dinero correspondiente a la suma de más de 800.000 dólares incautada en poder de integrantes del PT que intentaron comprar un "dossier" para acusar de corrupción a Alckmin y al candidato victorioso del PSDB a la gobernación de Sao Paulo, José Serra.
Poco antes, el coordinador de la campaña del mandatario a la reelección, Marco Aurelio García, acusó a "parte" de los medios brasileños de causar el traspié de Lula en las urnas, al lanzar "ataques pesados" contra el gobierno en vísperas de la elección al exhibir las fotos del dinero incautado.
El mandatario, quien se presentó ante la prensa tranquilo y sonriente, y sin dar muestras de decepción por el traspié de las urnas de este domingo, se reunió hoy con sus principales asesores políticos para elaborar un "plan de vuelo" hacia la campaña por la segunda ronda, que no estaba en los planes del gobierno.
Según el comentarista político Josías de Souza, del diario "Folha de Sao Paulo", Lula pasó a percibir a Alckmin como una "amenaza concreta a sus planes de reelección", tras la sorpresiva votación obtenida ayer por el socialdemócrata, quien recibió casi 40 millones de votos, el 41,64 por ciento de los válidos. Alckmin, a su vez, reiteró hoy su confianza en "volcar el marcador" y salir victorioso en el balotaje.
Para ello, reveló que el grupo político que apoya su candidatura ya inició los contactos para buscar apoyo de otras agrupaciones, en especial del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centrista). "Queremos apoyos y vamos a hablar con los partidos para sostener conversaciones en torno a programas de gobierno, en forma respetuosa, como debe ser", dijo hoy Alckmin, quien recibió casi siete millones de votos menos que los 46,66 millones dados a Lula, quien conquistó ayer el 48,61 por ciento de los sufragios válidos.
Según los analistas políticos, la campaña hacia la segunda vuelta podrá convertirse en una agria "guerra" entre PT y PSDB, que desde hace más de una década disputan el poder en Brasil y cuyas relaciones se deterioraron fuertemente en las últimas semanas, a raíz del escándalo sobre la compra del "dossier".
El politólogo Fernando Lattman-Weltman, por ejemplo, opinó que el ambiente "virulento" de la campaña electoral hasta ahora se mantendrá en la segunda vuelta. "Hay una lucha sin treguas, con el objetivo de ganar las elecciones. Difícilmente habrá el ambiente de concertación que tanto necesita el país. No escucho a ninguna voz predicando por la moderación", afirmó.
El inicio de la campaña depende de la proclamación oficial de los resultados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que aún espera la llegada de seis urnas originarias de regiones remotas de la Amazonia para finalizar el proceso de escrutinios. La corte anticipó que espera proclamar el resultado final en la noche de este lunes. De ser así, la propaganda electoral por radio y televisión hacia el balotaje podrá iniciarse el miércoles. (DPA)
"Todos los candidatos quieren ganar en la primera vuelta, pero sabemos que la sabiduría popular a veces no permite eso", afirmó Lula, en una rueda de prensa durante la cual sostuvo que su disputa con Alckmin el 29 de octubre es un hecho "extremadamente importante" para el país.
Por otra parte, Lula salió al paso de versiones de prensa según las cuales, en diálogos con asesores, habría echado sobre su Partido de los Trabajadores (PT) la culpa de que haya perdido votos en la recta final de la campaña, tras el escándalo de espionaje político contra el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Alckmin.
"No puedo culpar al PT, porque el PT es muy grande. No se puede condenar a toda una familia porque uno de sus miembros haya cometido un crimen", expresó. Lula aseguró además que no está molesto por la decisión de los medios de exhibir, dos días antes de la elección, las pilas del dinero correspondiente a la suma de más de 800.000 dólares incautada en poder de integrantes del PT que intentaron comprar un "dossier" para acusar de corrupción a Alckmin y al candidato victorioso del PSDB a la gobernación de Sao Paulo, José Serra.
Poco antes, el coordinador de la campaña del mandatario a la reelección, Marco Aurelio García, acusó a "parte" de los medios brasileños de causar el traspié de Lula en las urnas, al lanzar "ataques pesados" contra el gobierno en vísperas de la elección al exhibir las fotos del dinero incautado.
El mandatario, quien se presentó ante la prensa tranquilo y sonriente, y sin dar muestras de decepción por el traspié de las urnas de este domingo, se reunió hoy con sus principales asesores políticos para elaborar un "plan de vuelo" hacia la campaña por la segunda ronda, que no estaba en los planes del gobierno.
Según el comentarista político Josías de Souza, del diario "Folha de Sao Paulo", Lula pasó a percibir a Alckmin como una "amenaza concreta a sus planes de reelección", tras la sorpresiva votación obtenida ayer por el socialdemócrata, quien recibió casi 40 millones de votos, el 41,64 por ciento de los válidos. Alckmin, a su vez, reiteró hoy su confianza en "volcar el marcador" y salir victorioso en el balotaje.
Para ello, reveló que el grupo político que apoya su candidatura ya inició los contactos para buscar apoyo de otras agrupaciones, en especial del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centrista). "Queremos apoyos y vamos a hablar con los partidos para sostener conversaciones en torno a programas de gobierno, en forma respetuosa, como debe ser", dijo hoy Alckmin, quien recibió casi siete millones de votos menos que los 46,66 millones dados a Lula, quien conquistó ayer el 48,61 por ciento de los sufragios válidos.
Según los analistas políticos, la campaña hacia la segunda vuelta podrá convertirse en una agria "guerra" entre PT y PSDB, que desde hace más de una década disputan el poder en Brasil y cuyas relaciones se deterioraron fuertemente en las últimas semanas, a raíz del escándalo sobre la compra del "dossier".
El politólogo Fernando Lattman-Weltman, por ejemplo, opinó que el ambiente "virulento" de la campaña electoral hasta ahora se mantendrá en la segunda vuelta. "Hay una lucha sin treguas, con el objetivo de ganar las elecciones. Difícilmente habrá el ambiente de concertación que tanto necesita el país. No escucho a ninguna voz predicando por la moderación", afirmó.
El inicio de la campaña depende de la proclamación oficial de los resultados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que aún espera la llegada de seis urnas originarias de regiones remotas de la Amazonia para finalizar el proceso de escrutinios. La corte anticipó que espera proclamar el resultado final en la noche de este lunes. De ser así, la propaganda electoral por radio y televisión hacia el balotaje podrá iniciarse el miércoles. (DPA)







