01 Octubre 2006 Seguir en 
Brasilia.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ganaba claramente esta noche la elección presidencial pero no lograba evitar la segunda vuelta, según los resultados difundidos por el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su sitio de internet.
Minutos antes de las 23 (misma hora en la Argentina) y cuando se había escrutado 90,95 por ciento de los votos, Lula reunía 49,34 por ciento de los sufragios válidos -excluidos aquellos en blanco y nulos- contra 40,79 por ciento del socialdemócrata Geraldo Alckmin.
El presidente, en su quinta postulación presidencial consecutiva desde 1989, lideró con holgura las encuestas hasta que efectos negativos de un escándalo que involucró a su izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) se reflejaron parcialmente en los resultados de la elección.
Alckmin se benefició de un intento de militantes petistas de comprar documentos buscando vincular opositores con actos de corrupción y achicó drásticamente la ventaja de Lula en la última semana de la campaña.
Pero el presidente, con un amplio apoyo en las clases populares del país, entre las que nació, pareció haber sorteado gran parte de los escollos puestos las maniobras de juego sucio adjudicadas al PT y todavía podría ser reelecto sin necesidad de una segunda vuelta.
Un sondeo a bioca de urna divulgado por la red de televisión Globo y elaborado por el Instituto Ibope dijo sin embargo que la segunda vuelta podría ser necesaria al mostrar a Lula el 50 por ciento de los votos válidos y, con un margen de error de dos puntos porcentuales, otorgó un 38 por ciento a Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Los brasileños votaron en calma el domingo, en unas elecciones en las que también se definirá una nueva configuración para el Congreso, donde se renovarán todas las 513 bancas de la Cámara de Diputados, 27 de las 81 del Senado, y se elegirán 27 gobernadores y 1.059 legisladores estatales.
Según datos oficiales, el PSDB se quedó con las gobernaciones de los dos principales estados del país según el tamaño de su economía y población: Sao Paulo y Minas Gerais.
Una segunda vuelta, necesaria si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los votos válidos emitidos, se realizaría el 29 de octubre.
El sufragio en Brasil es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años, y casi 126 millones de personas estaban habilitadas para votar en una jornada en la que en las calles se hablaba más del accidente aéreo que el viernes habría causado la muerte de 155 personas que de los comicios.
Las elecciones no alteraron la rutina de gran parte de la población, y en ciudades del litoral, como Maceió, muchos aprovecharon un día caluroso para ir a la playa.
En Río de Janeiro, las espesas nubes no impidieron tampoco las comunes caminatas o la práctica de deportes junto al mar, y en Brasilia, la capital, los espaciosos parques se vieron abarrotados de familias y ciclistas en un día soleado, con alta temperatura.
El presidente votó junto a su esposa Marisa en el distrito industrial de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo y luego se mostró seguro en liquidar el domingo el pleito electoral. "Estoy confiado en que vamos a ganar esta elección hoy".
Luego volvió a Brasilia, desde donde acompañí el escrutinio instalado en la residencia presidencial de la Alvorada.
Un también confiado Alckmin votó en una barrio rico de la capital paulista. "Lula perdió su oportunidad. Todo indica que ya estamos en una segunda vuelta", dijo el opositor, un médico anestesista de 53 años. "La ética vencerá a la corrupción", añadió. (Reuter / Télam)
Minutos antes de las 23 (misma hora en la Argentina) y cuando se había escrutado 90,95 por ciento de los votos, Lula reunía 49,34 por ciento de los sufragios válidos -excluidos aquellos en blanco y nulos- contra 40,79 por ciento del socialdemócrata Geraldo Alckmin.
El presidente, en su quinta postulación presidencial consecutiva desde 1989, lideró con holgura las encuestas hasta que efectos negativos de un escándalo que involucró a su izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) se reflejaron parcialmente en los resultados de la elección.
Alckmin se benefició de un intento de militantes petistas de comprar documentos buscando vincular opositores con actos de corrupción y achicó drásticamente la ventaja de Lula en la última semana de la campaña.
Pero el presidente, con un amplio apoyo en las clases populares del país, entre las que nació, pareció haber sorteado gran parte de los escollos puestos las maniobras de juego sucio adjudicadas al PT y todavía podría ser reelecto sin necesidad de una segunda vuelta.
Un sondeo a bioca de urna divulgado por la red de televisión Globo y elaborado por el Instituto Ibope dijo sin embargo que la segunda vuelta podría ser necesaria al mostrar a Lula el 50 por ciento de los votos válidos y, con un margen de error de dos puntos porcentuales, otorgó un 38 por ciento a Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Los brasileños votaron en calma el domingo, en unas elecciones en las que también se definirá una nueva configuración para el Congreso, donde se renovarán todas las 513 bancas de la Cámara de Diputados, 27 de las 81 del Senado, y se elegirán 27 gobernadores y 1.059 legisladores estatales.
Según datos oficiales, el PSDB se quedó con las gobernaciones de los dos principales estados del país según el tamaño de su economía y población: Sao Paulo y Minas Gerais.
Una segunda vuelta, necesaria si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los votos válidos emitidos, se realizaría el 29 de octubre.
El sufragio en Brasil es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años, y casi 126 millones de personas estaban habilitadas para votar en una jornada en la que en las calles se hablaba más del accidente aéreo que el viernes habría causado la muerte de 155 personas que de los comicios.
Las elecciones no alteraron la rutina de gran parte de la población, y en ciudades del litoral, como Maceió, muchos aprovecharon un día caluroso para ir a la playa.
En Río de Janeiro, las espesas nubes no impidieron tampoco las comunes caminatas o la práctica de deportes junto al mar, y en Brasilia, la capital, los espaciosos parques se vieron abarrotados de familias y ciclistas en un día soleado, con alta temperatura.
El presidente votó junto a su esposa Marisa en el distrito industrial de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo y luego se mostró seguro en liquidar el domingo el pleito electoral. "Estoy confiado en que vamos a ganar esta elección hoy".
Luego volvió a Brasilia, desde donde acompañí el escrutinio instalado en la residencia presidencial de la Alvorada.
Un también confiado Alckmin votó en una barrio rico de la capital paulista. "Lula perdió su oportunidad. Todo indica que ya estamos en una segunda vuelta", dijo el opositor, un médico anestesista de 53 años. "La ética vencerá a la corrupción", añadió. (Reuter / Télam)







