Es inexplicable que no haya una autopista de primer nivel

Punto de vista por Jose Bercoff, economista - docente de la UNT. La necesidad de una nueva ruta 38 es uno de los ejemplos sobre la situación deficitaria en este sentido.

01 Octubre 2006
Una de las deficiencias que Tucumán tiene a la hora de generar tasas de crecimiento altas y sostenidas son sus vías de comunicación terrestre. Su deterioro está a la vista. Y el paradigma de esta situación es la ruta 38: es inentendible cómo en todos estos años no se tomaron medidas para hacer de una ruta de 100 kilómetros una autopista de primer nivel.
Puede abrirse la discusión jurisdiccional acerca de a quién le corresponde el mantenimiento de la 38. Pero de todas formas, en el caso de que sea el Estado nacional el encargado de esa tarea, ante la falta de mantenimiento, la provincia ya debería haber tomado cartas en el asunto hace rato. Por ejemplo, diseñando un proyecto de ruta alternativa, pero no de una mano de ida y otra de vuelta, sino en una autovía como la gente.
Contar con una autopista que se adecue a las necesidades de la economía tucumana mejorará el posicionamiento de los productos locales en el país y en la región.
Además, no hay que descuidar quizás el aspecto más importante: la seguridad vial. Las muertes por accidentes de tránsito constituyen en un tema que puede extenderse a términos económicos: ¿cuánto incide económicamente en la provincia la cantidad de muertes por año? Hay que tener en cuenta los gastos en salud y en seguros y el hecho de que la muerte de una persona de 40 años es una pérdida económica para la provincia.
Por otra parte, Tucumán es una de la provincias de mayor presión tributaria del país, es la más pequeña en dimensiones y la más densamente poblada. Sin embargo, no se puede generar una red vial razonablemente buena. En Santa Cruz, por ejemplo, que tiene un habitante por kilómetro cuadrado, se puede justificar que los impuestos per cápita no alcanzan para construir extensos rutas para mejorar los accesos. Pero el caso de Tucumán es inexplicable.
El deterioro de las rutas tiene una fuerte incidencia negativa en los sectores agropecuarios, a los que les cuesta sacar los productos por vías ineficientes. Y esta situación, a su vez, constituye un escenario menos favorable, menos tentador para las inversiones.
Tucumán tiene una situación óptima desde el punto de vista del territorio y de la población para contar con una red vial de primer nivel. Hoy, con un ciclo económico en alza, se debería encarar una obra definitiva.
Asimismo, en este pasivo que se registra en la infraestructura vial, la responsabilidad del sector privado es ineludible. El empresariado no asume el rol que le compete en colaborar para que la provincia mejore. Las responsabilidades son conjuntas.

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