Reflejos condicionados

EL gobernador, ahora, debe favores.

16 Septiembre 2002
Por Alvaro Jose Aurane

Ivan Petrovich Pavlov (1849-1936), quien descubrió el reflejo condicionado, quiso mostrar a sus colegas de la Academia de Ciencias, en San Petersburgo, el comportamiento de sus perros. Los había condicionado para salivar al sonido de una campana que reemplazaba el estímulo natural de un trozo de carne. Pero ese día, cuando él más los necesitaba, los perros de Pavlov dejaron de salivar.
La anécdota histórica parece una metáfora del Gobierno tucumano. La administración se quedó sin reflejos. El mirandismo es un experimento de poder que parece fracasar. Y en esta gestión, nadie responde a lo que el jefe solicita. Claro que aquí no se trata de perros. Como tampoco de un sabio ruso. En Tucumán, el oficialismo ni siquiera sabe dónde está parado. Y se desvanece por la falta real de conducción y de autoridad. Esta gobernación también quedará en la historia apenas como una anécdota. Y de las tristes.
La asunción de Osvaldo Jaldo como ministro de Economía marca un momento político clave: el gobernador pasó a ser un dirigente que debe favores. "Miranda nunca tuvo empacho en echarte por la prensa. El entiende que su entorno está en deuda con él. El que asume, siempre recibe una buena retribución monetaria", sintetizaba un secretario de Estado, en el último cambio de gabinete. Se refería a buenos sueldos, claro está.
Pero el clima cambió. Jaldo aceptó tomar las riendas de Economía luego de que a Miranda le dijeron "no". Cuando José Carbonell se hizo a un lado, la provincia sumó, a su crisis económica y financiera, una crisis institucional: el Gobierno, que se quedaba sin equipo económico, carecía además de ministro.

"Pedido del PJ"
Jaldo no se siente del todo mirandista. Y no sólo porque sepa que no lideraba la lista de sucesores de Joaquín Ferre. El nuevo funcionario aclaró a sus amigos que asumió por "un pedido del PJ", a través de su presidente, Julio Miranda, y de referentes de corrientes internas. Como Olijela Rivas y miembros de la mesa partidaria. Y como el vicegobernador Sisto Terán y hasta, aseguran, el senador José Alperovich (habría acercado un plan de acción), dos representantes del neojusticialismo, donde nadie sabe la marcha peronista.
El último favor del parlamentario fue para consigo mismo. Porque, aunque el Ministerio de Economía es hoy una brasa encendida, si el tranqueño acierta con un par de medidas tendrá margen para discutir con más comodidad su futuro político. Algo que desde la desprestigiada Legislatura no podía ni soñar.

Un frente por otro
Ante la desesperada necesidad de cubrir el estratégico ministerio, el mirandismo abrió un nuevo frente en el Poder Legislativo. Como dice el refrán, desnudó a un santo para vestir a otro. La pelea en la Cámara en torno de la mesa de conducción es feroz. En el PJ, Germán Alfaro, Juan Carlos Mamaní y José Gutiérrez disputan la vicepresidencia primera, con la premisa de que Juan Ruiz Olivares será el nuevo presidente subrogante.
Pero la cuestión deja de ser meramente interna cuando se advierte que desde las filas justicialistas, se quiere ocupar también la vicepresidencia segunda, a la que aspiran Emilio Salvatierra y Teresa Felipe de Heredia.
Fue entonces cuando a Ruiz Olivares, un influyente amigo le recomendó que acepte ser candidato a subrogante sólo si le darán una vicepresidencia a la oposición, porque de lo contrario iba a perder. Esto significa que si el PJ no abre el juego, la oposición se abroquelará y sentará de un golpe a los tres miembros de la conducción. No hay que olvidar que en el Poder Legislativo, el PJ tiene 20 legisladores. Los otros partidos suman la otra mitad y cuentan, eventualmente, con el apoyo de Osvaldo Cirnigliaro y de Julio Díaz Lozano.Pero en el recinto, nada es soplar y hacer botellas. Desde el interbloque de oposición, Gumersindo Parajón y José Ascárate advirtieron de la incoherencia de cuestionar a los 27 reformistas y luego cogobernar con ellos. Esta fracción se debate entre lo correcto y lo conveniente. Para el primer caso, la salida es llevar una lista de candidatos propia, aunque sólo se vaya a obtener los 11 votos de sus miembros. Para la segunda opción, hay quienes querrían que el bussista Miguel Brito fuera a la vicepresidencia segunda, para sacarlo del interbloque y, ya sin republicanos, hacer de este movimiento un frente electoral. Los clavos siempre se sacan para arriba.
"Lo incomprensible de todo esto es que, pelear por espacios en esta Cámara tan vapuleada, es igual a pelear por nada", razona el asesor de un legislador. Ocurre que ser una autoridad parlamentaria implica participar del manejo de un presupuesto de $ 29,5 millones. Del cual, más de $ 11 millones son para contratados. Y otros $ 9 millones pertenecen a una partida de gastos que no tienen que ver con el personal. Este es un "trozo" de poder con el que a más de uno, como a los perros de Pavlov con la campana, se le hace agua la boca.

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