16 Septiembre 2002 Seguir en 
El Gobierno está preocupado por la facilidad con que algunos presos del penal de Villa Urquiza escapan y obligan a la Policía a montar operativos para tratar de recapturarlos. La situación que se vivió esta semana, con la fuga que protagonizó el asesino Sergio Ismael Dib, dio el toque de alarma en algo que ya se está analizando. Pero no es el único caso. También el sábado la Policía atrapó a otro peligroso delincuente, Nelson Enrique Romero, conocido como "Empanada", un asaltante y homicida que estaba fugado desde junio pasado. Por eso, desde el ministerio de Gobierno se impulsarían nuevas reunión con el poder Judicial para poder tener un mayor control sobre las salidas de los presos a la calle.
Roberto Vallejo, director de Institutos Penales, afirmó que se ve desbordado muchas veces por las órdenes que debe cumplir de la Justicia, en cuanto a las salidas de los internos. "Sin duda que hay que analizar profundamente este tema. Como dato, basta decir que por turno en el penal de Villa Urquiza hay sólo doce guardias. Y si tenemos que realizar traslados y custodias de detenidos que reciben permiso para ir a sus casas, tengo que recargar al personal", indicó el funcionario.
En ese sentido, el secretario de Gobierno, Jorge García Mena explicó ayer que desde hace algunas semanas se están manteniendo reuniones de legislación con distintos representantes del ámbito jurídico, entre ellos los jueces Alberto Piedrabuena y Manuel Pedernera, con quienes se está tratando de modificar algunos puntos que ayudarían a que este tipo de hechos no se repitan. "Hay que tener en cuenta como un hecho normal de que, ante la más mínima posibilidad, un preso busque escaparse. Creo que no se pueden dar todo tipo de permisos para salir, y que solamente se lo debería hacer dentro de las facultades que otorga la ley y en casos de emergencia", indicó García Mena.
El juez de Sentencia
En ese sentido, el juez Pedernera apuntó que con la figura del juez de Sentencia (o juez de Ejecución Penal) se podría solucionar este tema. "El sería la personas que seguiría de cerca las causas de los detenidos, y que sabría en que casos se les puede dar permiso o no para salir. Hay algunos casos que no se pueden tener en cuenta, como por ejemplo aquellos que reciben permisos para ir a pintar sus casas, o para pasar las Fiestas", dijo.
El caso de Dib fue paradigmático. El hombre, condenado a 23 años de prisión por haber asesinado a su amigo Iván Solórzano, escapó el jueves en el automóvil de su hermana. Cuando fue recapturado dijo que su intención era pasar algunos días con sus amigos, con quienes compartió algunas comidas. Para huir había burlado a los dos guardias que lo acompañaban mientras visitaba a su madre. "Entiendo que mis hombres deben responder por las tareas que se les asignan. Pero también es muy difícil y estresante estar siempre sobre una persona para evitar que huya", opinó Vallejo en ese sentido. Los dos guardiacárceles fueron puestos en disponibilidad.El funcionario admitió que en algunos casos le sorprende la permisividad de algunos jueces para con internos peligrosos. Vallejo relató que "Rodolfo Martín -condenado a 22 años de prisión- no se quiere hacer atender por los médicos del penal. Y los jueces le dieron permiso para ir a un médico particular. Por supuesto que va con custodia pero, si se escapa, ¿toda la culpa va a ser nuestra?".
Roberto Vallejo, director de Institutos Penales, afirmó que se ve desbordado muchas veces por las órdenes que debe cumplir de la Justicia, en cuanto a las salidas de los internos. "Sin duda que hay que analizar profundamente este tema. Como dato, basta decir que por turno en el penal de Villa Urquiza hay sólo doce guardias. Y si tenemos que realizar traslados y custodias de detenidos que reciben permiso para ir a sus casas, tengo que recargar al personal", indicó el funcionario.
En ese sentido, el secretario de Gobierno, Jorge García Mena explicó ayer que desde hace algunas semanas se están manteniendo reuniones de legislación con distintos representantes del ámbito jurídico, entre ellos los jueces Alberto Piedrabuena y Manuel Pedernera, con quienes se está tratando de modificar algunos puntos que ayudarían a que este tipo de hechos no se repitan. "Hay que tener en cuenta como un hecho normal de que, ante la más mínima posibilidad, un preso busque escaparse. Creo que no se pueden dar todo tipo de permisos para salir, y que solamente se lo debería hacer dentro de las facultades que otorga la ley y en casos de emergencia", indicó García Mena.
El juez de Sentencia
En ese sentido, el juez Pedernera apuntó que con la figura del juez de Sentencia (o juez de Ejecución Penal) se podría solucionar este tema. "El sería la personas que seguiría de cerca las causas de los detenidos, y que sabría en que casos se les puede dar permiso o no para salir. Hay algunos casos que no se pueden tener en cuenta, como por ejemplo aquellos que reciben permisos para ir a pintar sus casas, o para pasar las Fiestas", dijo.
El caso de Dib fue paradigmático. El hombre, condenado a 23 años de prisión por haber asesinado a su amigo Iván Solórzano, escapó el jueves en el automóvil de su hermana. Cuando fue recapturado dijo que su intención era pasar algunos días con sus amigos, con quienes compartió algunas comidas. Para huir había burlado a los dos guardias que lo acompañaban mientras visitaba a su madre. "Entiendo que mis hombres deben responder por las tareas que se les asignan. Pero también es muy difícil y estresante estar siempre sobre una persona para evitar que huya", opinó Vallejo en ese sentido. Los dos guardiacárceles fueron puestos en disponibilidad.El funcionario admitió que en algunos casos le sorprende la permisividad de algunos jueces para con internos peligrosos. Vallejo relató que "Rodolfo Martín -condenado a 22 años de prisión- no se quiere hacer atender por los médicos del penal. Y los jueces le dieron permiso para ir a un médico particular. Por supuesto que va con custodia pero, si se escapa, ¿toda la culpa va a ser nuestra?".







