24 Septiembre 2006 Seguir en 
¿Cuáles son esas competencias que se piden para el ingreso de jóvenes a diferentes tipos de empresas? La primera es que tengan una visión global del negocio. ¿Qué quiere decir esto y cómo se logra? Se logra tratando de ver y de acercarse a cada uno de los sectores que tiene una empresa para ver cómo se relacionan entre ellos, para entender cuál es la tarea que a cada uno le compete hacer. Cuando uno puede llegar a entender qué tiene que ver su función con el resto de las funciones de las empresas, comienza a obtener una visión global de lo que es el negocio; en consecuencia, la actitud para desarrollar esa visión global consiste, ni más ni menos, que en ser curioso.
La curiosidad pasa por tratar de ver qué hace el otro, qué hace mi compañero, qué esta pasando en las empresas, de tomar cuanta lectura referida a esas compañías aparece en el diario o en la calle y en las revistas que editan las propias empresas. Verdaderamente, que un joven llegue hoy a una entrevista de trabajo y le pregunten qué conoce de la empresa y responda "nada", es un factor que juega muy en contra de sí mismo. Lo ideal es ver con anticipación adónde nos estamos presentando, entender a qué se dedica el negocio de la empresa. En síntesis, ser curioso, y poder llegar a tener poco a poco la visión global del negocio.
La segunda cosa que se pide mucho es la vocación de servicio. Una vocación de servicio que uno no entiende muy bien, porque se considera una persona atenta, amable, flexible, sensible. Pero la vocación de servicio no solamente se desarrolla a partir de colaborar con el cliente sino también de colaborar con la gente interna de la empresa. De colaborar con nuestros pares, con nuestros superiores y con el cadete de la oficina; eso es verdadera vocación de servicio. La otra competencia que se pide es la plasticidad social, que es esa capacidad que nos permite adaptarnos a distintas personas y a distintos grupos. Es esa persona capaz de acercarse a un poste, donde están trabajando los operarios, y poder hablar con ellos con la misma soltura con que puede hacer una presentación ante un grupo de profesionales.
Las otras competencias tienen relación con la creatividad de innovación. Parecería que se pide a todos los jóvenes que sean creativos, pero verdaderamente la creatividad es algo que tiene el bebé cuando nace y que la socialización en el colegio le va frenando cada vez más a través de pautas que le imponen, diciéndole lo que se debe hacer más allá de lo que puede hacer.
Entonces, si no llegamos a desarrollar nuestra creatividad, al menos hay que ser lo suficientemente curiosos como para ver cómo se han resuelto problemas de distinta índole en otros lugares y tratar de innovar y de aplicar esas soluciones a los problemas que se nos presentan a nosotros. Verdaderamente, si sentimos que somos poco creativos y podemos imaginar pocas cosas, entonces debemos tratar de copiar; pero no se trata de copiar tal cual es sino que vamos a tener que pensar y analizar cómo adaptar esa idea al problema que tenemos hoy. El otro factor es la rapidez en la búsqueda de soluciones, que también tiene que ver con crear un hábito a partir de lo que uno conoce; si se conocen los problemas y se los va solucionando a medida que va pasando el tiempo, se va adquiriendo más rapidez para encontrar la solución.
Hay otros dos factores importantes que probablemente no se ven en los avisos que piden personal pero que se repiten en cada uno de los perfiles que nos solicitan las empresas. El sentido común, el poder captar las normas convencionales, las pautas que se establecen, razonarlas, analizarlas, y a partir de esa lógica y de esa realidad social, poder actuar.
Por último, mencionaremos la ética y la responsabilidad social, porque todo lo enumerado hasta ahora parecería tener un carácter individualista. Pero evidentemente no se puede trabajar si el clima no permite ser creativos e innovadores, si no se puede ver el negocio, si no se tiene ética y responsabilidad social; esa es una base filosófica que no se aprende en ningún lado. Si no tratamos de ponernos en lugar del otro para comprenderlo, va a resultar muy difícil poder explotar todos los talentos personales en una sociedad que no parece aportar soluciones si estas no son el fruto exclusivo del esfuerzo individual.
La curiosidad pasa por tratar de ver qué hace el otro, qué hace mi compañero, qué esta pasando en las empresas, de tomar cuanta lectura referida a esas compañías aparece en el diario o en la calle y en las revistas que editan las propias empresas. Verdaderamente, que un joven llegue hoy a una entrevista de trabajo y le pregunten qué conoce de la empresa y responda "nada", es un factor que juega muy en contra de sí mismo. Lo ideal es ver con anticipación adónde nos estamos presentando, entender a qué se dedica el negocio de la empresa. En síntesis, ser curioso, y poder llegar a tener poco a poco la visión global del negocio.
La segunda cosa que se pide mucho es la vocación de servicio. Una vocación de servicio que uno no entiende muy bien, porque se considera una persona atenta, amable, flexible, sensible. Pero la vocación de servicio no solamente se desarrolla a partir de colaborar con el cliente sino también de colaborar con la gente interna de la empresa. De colaborar con nuestros pares, con nuestros superiores y con el cadete de la oficina; eso es verdadera vocación de servicio. La otra competencia que se pide es la plasticidad social, que es esa capacidad que nos permite adaptarnos a distintas personas y a distintos grupos. Es esa persona capaz de acercarse a un poste, donde están trabajando los operarios, y poder hablar con ellos con la misma soltura con que puede hacer una presentación ante un grupo de profesionales.
Las otras competencias tienen relación con la creatividad de innovación. Parecería que se pide a todos los jóvenes que sean creativos, pero verdaderamente la creatividad es algo que tiene el bebé cuando nace y que la socialización en el colegio le va frenando cada vez más a través de pautas que le imponen, diciéndole lo que se debe hacer más allá de lo que puede hacer.
Entonces, si no llegamos a desarrollar nuestra creatividad, al menos hay que ser lo suficientemente curiosos como para ver cómo se han resuelto problemas de distinta índole en otros lugares y tratar de innovar y de aplicar esas soluciones a los problemas que se nos presentan a nosotros. Verdaderamente, si sentimos que somos poco creativos y podemos imaginar pocas cosas, entonces debemos tratar de copiar; pero no se trata de copiar tal cual es sino que vamos a tener que pensar y analizar cómo adaptar esa idea al problema que tenemos hoy. El otro factor es la rapidez en la búsqueda de soluciones, que también tiene que ver con crear un hábito a partir de lo que uno conoce; si se conocen los problemas y se los va solucionando a medida que va pasando el tiempo, se va adquiriendo más rapidez para encontrar la solución.
Hay otros dos factores importantes que probablemente no se ven en los avisos que piden personal pero que se repiten en cada uno de los perfiles que nos solicitan las empresas. El sentido común, el poder captar las normas convencionales, las pautas que se establecen, razonarlas, analizarlas, y a partir de esa lógica y de esa realidad social, poder actuar.
Por último, mencionaremos la ética y la responsabilidad social, porque todo lo enumerado hasta ahora parecería tener un carácter individualista. Pero evidentemente no se puede trabajar si el clima no permite ser creativos e innovadores, si no se puede ver el negocio, si no se tiene ética y responsabilidad social; esa es una base filosófica que no se aprende en ningún lado. Si no tratamos de ponernos en lugar del otro para comprenderlo, va a resultar muy difícil poder explotar todos los talentos personales en una sociedad que no parece aportar soluciones si estas no son el fruto exclusivo del esfuerzo individual.







