Lula tildó de imbéciles a miembros del PT implicados en un escándalo
Sigue latente el sueño de la reelección. Tomó distancia de las irregularidades por las que se acusó a sus correligionarios en campaña. Admitió por primera vez que la maniobra estuvo destinada a perjudicar la candidatura del socialdemócrata José Serra.
23 Septiembre 2006 Seguir en 
Rio de Janeiro.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó “imbéciles” a los miembros de su partido que fueron acusados de comprar información destinada a involucrar a un candidato opositor en un hecho de corrupción. Ayer volvió a tomar distancia de las irregularidades por las que se acusó a sus correligionarios y que causaron esta semana cinco renuncias; entre ellas, la de un asesor principal y la del jefe de campaña con la que Lula busca su reelección en los comicios del 1 de octubre.
Lula, que en el tramo final de la carrera electoral desarticuló su equipo de campaña, admitió por primera vez que el complot estuvo dirigido a perjudicar la candidatura del socialdemócrata José Serra, favorito para la gobernación de San Pablo. “Esas personas”, dijo en referencia a los que tramaron la maniobra -casi todos ellos de su entorno- “utilizaron una práctica política condenable y no es posible que una persona honesta haga negocios con un bandido”.
El presidente apoyó la medida adoptada por su nuevo jefe de campaña, Marco Aurelio García, de desarmas el servicio de Inteligencia del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), cuyos miembros fueron responsables del escándalo. Según Lula, el caso de la compra del dossier contra Serra “demostró que el servicio de Inteligencia no era tan inteligente como se imaginaba, ya que su acto fue una imbecilidad”.
El dinero
Paralelamente, insistió en que se debe investigar de dónde salió el dinero -U$S800.000- con el que los implicados del PT iban a “comprar” las pruebas que comprometerían a Serra. Se trataba de videos y fotografías que, aparentemente, relacionaban al ex ministro de Salud del gobierno anterior con una millonaria compra fraudulenta de ambulancias. Por este hecho, que se conoce como la “mafia de las ambulancias”, se hallan bajo investigación más de 70 legisladores de distintos partidos, que habrían aceptado sobornos para aprobar los presupuestos para la compra de los vehículos.
La maniobra llevaba la intención de enlodar a Serra, y por ende al principal rival de Lula en la elección presidencial, Geraldo Alckim, correligionario del político paulista. Pese a las evidencias, el mandatario atacó a la oposición, a la que acusó de utilizar el escándalo del dossier para intentar impedir su reelección. “A mí me parece que a algunas personas de la oposición no les gusta el juego democrático”, enfatizó. Según las encuestas, a pesar de que su partido volvió a estar en el epicentro de un escándalo por segunda vez en poco más de un año, Lula mantiene amplia ventaja sobre sus adversarios en la disputa por la Presidencia.
Mientras, la serenidad que imperaba en el mercado financiero hasta hace pocos días se esfumó, pese a que el escenario no puede compararse ni remotamente con la crisis durante la campaña electoral de 2002, cuando la posibilidad de un triunfo del hoy mandatario atemorizó a los inversores. El real, la moneda brasileña, cayó esta semana por debajo de las 2,20 unidades por dólar, su mínimo desde julio, mientras que la Bolsa de Valores de San Pablo perdió el nivel de los 35.000 puntos. (Télam-Reuter)
Lula, que en el tramo final de la carrera electoral desarticuló su equipo de campaña, admitió por primera vez que el complot estuvo dirigido a perjudicar la candidatura del socialdemócrata José Serra, favorito para la gobernación de San Pablo. “Esas personas”, dijo en referencia a los que tramaron la maniobra -casi todos ellos de su entorno- “utilizaron una práctica política condenable y no es posible que una persona honesta haga negocios con un bandido”.
El presidente apoyó la medida adoptada por su nuevo jefe de campaña, Marco Aurelio García, de desarmas el servicio de Inteligencia del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), cuyos miembros fueron responsables del escándalo. Según Lula, el caso de la compra del dossier contra Serra “demostró que el servicio de Inteligencia no era tan inteligente como se imaginaba, ya que su acto fue una imbecilidad”.
El dinero
Paralelamente, insistió en que se debe investigar de dónde salió el dinero -U$S800.000- con el que los implicados del PT iban a “comprar” las pruebas que comprometerían a Serra. Se trataba de videos y fotografías que, aparentemente, relacionaban al ex ministro de Salud del gobierno anterior con una millonaria compra fraudulenta de ambulancias. Por este hecho, que se conoce como la “mafia de las ambulancias”, se hallan bajo investigación más de 70 legisladores de distintos partidos, que habrían aceptado sobornos para aprobar los presupuestos para la compra de los vehículos.
La maniobra llevaba la intención de enlodar a Serra, y por ende al principal rival de Lula en la elección presidencial, Geraldo Alckim, correligionario del político paulista. Pese a las evidencias, el mandatario atacó a la oposición, a la que acusó de utilizar el escándalo del dossier para intentar impedir su reelección. “A mí me parece que a algunas personas de la oposición no les gusta el juego democrático”, enfatizó. Según las encuestas, a pesar de que su partido volvió a estar en el epicentro de un escándalo por segunda vez en poco más de un año, Lula mantiene amplia ventaja sobre sus adversarios en la disputa por la Presidencia.
Mientras, la serenidad que imperaba en el mercado financiero hasta hace pocos días se esfumó, pese a que el escenario no puede compararse ni remotamente con la crisis durante la campaña electoral de 2002, cuando la posibilidad de un triunfo del hoy mandatario atemorizó a los inversores. El real, la moneda brasileña, cayó esta semana por debajo de las 2,20 unidades por dólar, su mínimo desde julio, mientras que la Bolsa de Valores de San Pablo perdió el nivel de los 35.000 puntos. (Télam-Reuter)
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