BUENOS AIRES.- El fallo que declaró la "ilegitimidad" de la pesificación, dispuesto por una Cámara Federal, generó un disparo de doble efecto. Golpeó al Gobierno y metió aún más presión a la Corte Suprema de Justicia, cuyos miembros mantienen postergado un fallo que puede ser determinante para el futuro de la administración de Eduardo Duhalde.
La decisión de la Justicia se conoció la semana en que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció la liberación de plazos fijos de hasta $ 7.000 a partir del primero de octubre. Y el mismo día en el cual entró en vigencia el decreto que permite el pago del 13% recortado en los ingresos de los empleados estatales y de los jubilados. Lavagna aclaró que el fallo de la Cámara sería apelado, para dejar todo como estaba: es decir, en manos de la Corte.
Más allá del justo reclamo de los ahorristas, los ministros de la Corte saben del riesgo que una medida en contra de la pesificación podría ocasionar en la economía nacional y en el final del gobierno de Duhalde.
Graves consecuencias
No son pocos los jueces que piensan en la imposibilidad de los bancos de hacer frente a esos pagos y las gravísimas consecuencias para el sistema financiero.Hoy se habla de una reprogramación de depósitos de unos $ 20.000 millones, lo que equivaldría a U$S 14.300 millones si los tomamos a $ 1,40 cada uno.
Pero aquí vale plantear una hipótesis, pese a que no está contemplada en el fallo judicial.
¿Qué sucedería si los acreedores piden, con el principio de igualdad ante la ley, que también sea anulada la pesificación de los créditos tomados en dólares?
Indudablemente, sería una catástrofe para miles de ciudadanos que se endeudaron en dólares, frente a las bondades del "uno a uno".
Con ese panorama y la división de criterios entre sus miembros, no sería de extrañar que la Corte mantenga en el freezer un fallo sobre esa cuestión, por lo menos hasta fin de año. En medio de una compleja negociación, tampoco tendría que extrañar si en la Cámara de Diputados el proyecto de juicio político contra los miembros de la Corte vuelve a "comisión", lo que sería una manera "elegante" de congelarlo y constituiría un claro mensaje del oficialismo a los jueces para distender una complicada relación. Esto podría ocurrir si finalmente el PJ no logra el apoyo de radicales para alcanzar el quórum que permita desterrar el peli-gro de un juicio político a la Corte.
En tanto, la campaña electoral sigue a los tumbos para el justicialismo en medio de otra polémica con la Justicia, esta vez por los fondos que se requieren para las internas, convocados para el 15 de diciembre próximo. El Gobierno y el PJ bonaerense, que en un principio dio su bendición a la precandidatura del cordobés José Manuel de la Sota, hoy se codean con los seguidores de Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Menem (beneficiado por un fallo del juez Julio Speroni, que lo liberó de la causa por el contrabando de armas).
En un principio, el contacto fue con los hombres del gobernador de San Luis, quien, curiosamente, se mantiene al frente de todas las encuestas con un discurso que se adapta a los intereses de cada aliado que desea captar.
Menem, que sostiene en alto su enemistad con Duhalde, se dio cuenta de que no podía dejar el camino al diálogo con la Rosada y el peronismo de Buenos Aires sólo en manos del puntano, y ahora extendió sus propios puentes en la búsqueda de una alianza.
Panorama interno
No está claro qué ocurrirá con Rodríguez Saá, quien sigue amenazando con presentarse por afuera del PJ, ni hasta dónde llegará realmente el poder del menemismo dentro del propio peronismo, ya que hoy su jefe está retrocediendo en las encuestas.
Ese cuadro muestra a De la Sota estancado entre el electorado peronista, aunque en su entorno mantiene la confianza con el argumento de que aún falta tiempo para las internas. "Tres meses es todo un abismo en este país", suelen comentar. Así, el panorama de la Argentina es monitoreado día a día por EE.UU. y por el FMI.
Lo comprobaron, en persona, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el titular del BCRA, Aldo Pignanelli, en la visita que realizaron hace unos días al país del Norte.
Por otra parte, el apoyo que el canciller Carlos Ruckauf dio a Washington en la ONU, frente a la intimación del presidente George Bush a Irak por la posibilidad de una guerra, no fue suficiente para modificar el pensamiento que existe en materia económica.
El secretario del Tesoro, Paul O?Neill, fue terminante una vez más. Dijo que sólo habrá apoyo al pedido de ayuda de la Argentina al Fondo, si Lavagna establece un plan económico sustentable.
Viejo reclamo para un país que no puede descubrir una luz en las sombras. (DyN)





