22 Septiembre 2006 Seguir en 
Buenos Aires.- Iggy Pop, el padrino del punk, tendrá hoy el show más trascendente del festival Pepsi Music cuando se presente junto a su banda original, The Stooges, al aire libre en el predio del Club Ciudad de Buenos Aires.
La presentación de esta noche es la cuarta visita de Iggy Pop a la Argentina, pero la primera con los Stooges, la banda con la que se inició en la música allá por los finales de los 60, en la industrial Michigan.
The Stooges hacían un rock cabeza, "de guitarras podridas", con los distorsionadores al frente y con una "lírica idiota", producto de su frenético líder.
En pocas palabras la banda era el típico resultado de la "american white trash" (basura blanca americana), como los yanquis denominan a los blancos pobres de ciudades industriales como Michigan, Detroit o Chicago.
El mismo origen, pero unos años antes, tuvieron los MC5, banda seminal del punk y la new wave; por eso, no es de extrañar que 30 años después del surgimiento de The Stooges, Detroit haya alumbrado a otro representate de la "basura blanca americana", Eminem, aunque en este caso el ritmo sea el hip hop, la nueva música de los yanquis pobres.
James Newell Osterberg era un chico introvertido y tímido, que tocaba la batería en el grupo de su escuela, The Iguanas, hasta que a mediados de los 60 formó un grupo que realizaba una mezcla anarquista de blues e incontrolable energía. La crítica consideró a The Stooges como banales, demasiado ruidosos, pero no pudieron ver que estaban adelantados a su tiempo, que el punk estaba gestándose en esos tres acordes.
Iggy, además, comenzó a tejer allí su leyenda de artista que viajaría a través de la caótica carretera del éxito, lo que lo convirtió en un superviviente, con muchas cicatrices para enseñar.
The Stooges arrancaron en 1966 con Ron Asheton tocando el bajo; Scott Asheton en la batería con un barril de aceite, e Iggy sentado con una guitarra hawaiana con todas las cuerdas colocadas en el mismo acorde. Hoy se integraron a ellos, Steve MacKay, en saxo, y Mike Watt, en bajo. (Télam)
La presentación de esta noche es la cuarta visita de Iggy Pop a la Argentina, pero la primera con los Stooges, la banda con la que se inició en la música allá por los finales de los 60, en la industrial Michigan.
The Stooges hacían un rock cabeza, "de guitarras podridas", con los distorsionadores al frente y con una "lírica idiota", producto de su frenético líder.
En pocas palabras la banda era el típico resultado de la "american white trash" (basura blanca americana), como los yanquis denominan a los blancos pobres de ciudades industriales como Michigan, Detroit o Chicago.
El mismo origen, pero unos años antes, tuvieron los MC5, banda seminal del punk y la new wave; por eso, no es de extrañar que 30 años después del surgimiento de The Stooges, Detroit haya alumbrado a otro representate de la "basura blanca americana", Eminem, aunque en este caso el ritmo sea el hip hop, la nueva música de los yanquis pobres.
James Newell Osterberg era un chico introvertido y tímido, que tocaba la batería en el grupo de su escuela, The Iguanas, hasta que a mediados de los 60 formó un grupo que realizaba una mezcla anarquista de blues e incontrolable energía. La crítica consideró a The Stooges como banales, demasiado ruidosos, pero no pudieron ver que estaban adelantados a su tiempo, que el punk estaba gestándose en esos tres acordes.
Iggy, además, comenzó a tejer allí su leyenda de artista que viajaría a través de la caótica carretera del éxito, lo que lo convirtió en un superviviente, con muchas cicatrices para enseñar.
The Stooges arrancaron en 1966 con Ron Asheton tocando el bajo; Scott Asheton en la batería con un barril de aceite, e Iggy sentado con una guitarra hawaiana con todas las cuerdas colocadas en el mismo acorde. Hoy se integraron a ellos, Steve MacKay, en saxo, y Mike Watt, en bajo. (Télam)







