15 Septiembre 2002 Seguir en 
La familia Solórzano ya puede estar tranquila. Sergio Ismael Dib -quien asesinó a Iván Solórzano e hirió gravemente a su hermana Viviana y a su madre, Elba Alvarez- fue recapturado ayer luego de haber estado tres días prófugo. Por primera vez confesó, ante LA GACETA, que es el autor del crimen por el que lo condenaron a 23 años de prisión.
El jueves pasado, Dib estaba en la casa de su madre, Luisa Sánchez, en el barrio San Ramón Nonato. Allí aprovechó un descuido de los dos guardiacárceles que lo custodiaban y huyó en el auto de su hermana.
El 8 de octubre de 1999 Dib mató de dos balazos y cinco puñaladas a Iván en la casa que compartía con su hermana y con su madre, quienes sufrieron serias heridas, especialmente en la cabeza. Por ello, en agosto del año pasado la Sala Penal V lo condenó a 23 años de prisión.
El viernes a la tarde, la madre de Dib llamó al Comando Radioeléctrico y avisó que su hijo le había tirado las llaves del auto en el patio, y que el Fiat Duna estaba a una cuadra de la casa de la abuela del prófugo. Ese día, a las 18, efectivos al mando del comisario Rodolfo Domínguez, secuestraron el vehículo.
Llamados anónimos
Los policías de esa sección recibieron varios llamados telefónicos que daban cuenta de que Dib estaba en la zona de La Ciudadela, con amigos. Pero cuando iban al lugar indicado no lo encontraban. Pero sí se supo que el jueves y el viernes a la noche estuvo bebiendo con sus amigos en un taller de Lavalle y Matienzo, donde reparó vehículos.
Dib, en el penal, trabaja en el taller mecánico puesto que es muy bueno en esas tareas. Cada vez que los jueces le daban permiso, él aprovechaba para arreglar los autos de sus parientes y amigos, y esa estrategia usó para su fuga. "Los guardias no tienen nada que ver. Yo arreglé el auto y les dije que iba a probarlo... y bueno, no volví", explicó haciéndose el distraído.
En base a los datos obtenidos por las llamadas de vecinos y el fundamental aporte que un ciudadano le hizo a la familia Solórzano, los policías del Comando montaron un sigiloso operativo cerca de la casa de la mujer que crió a Dib, Yolanda Pressa, en Bernabé Aráoz al 1.000.
Cuando a las 10 de la mañana salió, los oficiales Eugenio Alvarez, Leandro Funes, Juan Pavón y Carlos Romano, le cayeron encima. Dib, al verlos, levantó una mano; en la otra tenía una pistola calibre 22 largo cargada, y en los bolsillos, 20 proyectiles. Pero no hizo nada. Dib, según se supo, se puso de novio en la cárcel con la hermana del tristemente célebre psicópata Rodolfo Martín, condenado por un violento raid en que baleó a una joven a la que quiso violar. Por ello, Dib había solicitado cambiar de celda y el cambio del régimen de visitas, tal vez buscando la oportunidad de huir del penal. Se cree que era un plan conjunto.
El jueves pasado, Dib estaba en la casa de su madre, Luisa Sánchez, en el barrio San Ramón Nonato. Allí aprovechó un descuido de los dos guardiacárceles que lo custodiaban y huyó en el auto de su hermana.
El 8 de octubre de 1999 Dib mató de dos balazos y cinco puñaladas a Iván en la casa que compartía con su hermana y con su madre, quienes sufrieron serias heridas, especialmente en la cabeza. Por ello, en agosto del año pasado la Sala Penal V lo condenó a 23 años de prisión.
El viernes a la tarde, la madre de Dib llamó al Comando Radioeléctrico y avisó que su hijo le había tirado las llaves del auto en el patio, y que el Fiat Duna estaba a una cuadra de la casa de la abuela del prófugo. Ese día, a las 18, efectivos al mando del comisario Rodolfo Domínguez, secuestraron el vehículo.
Llamados anónimos
Los policías de esa sección recibieron varios llamados telefónicos que daban cuenta de que Dib estaba en la zona de La Ciudadela, con amigos. Pero cuando iban al lugar indicado no lo encontraban. Pero sí se supo que el jueves y el viernes a la noche estuvo bebiendo con sus amigos en un taller de Lavalle y Matienzo, donde reparó vehículos.
Dib, en el penal, trabaja en el taller mecánico puesto que es muy bueno en esas tareas. Cada vez que los jueces le daban permiso, él aprovechaba para arreglar los autos de sus parientes y amigos, y esa estrategia usó para su fuga. "Los guardias no tienen nada que ver. Yo arreglé el auto y les dije que iba a probarlo... y bueno, no volví", explicó haciéndose el distraído.
En base a los datos obtenidos por las llamadas de vecinos y el fundamental aporte que un ciudadano le hizo a la familia Solórzano, los policías del Comando montaron un sigiloso operativo cerca de la casa de la mujer que crió a Dib, Yolanda Pressa, en Bernabé Aráoz al 1.000.
Cuando a las 10 de la mañana salió, los oficiales Eugenio Alvarez, Leandro Funes, Juan Pavón y Carlos Romano, le cayeron encima. Dib, al verlos, levantó una mano; en la otra tenía una pistola calibre 22 largo cargada, y en los bolsillos, 20 proyectiles. Pero no hizo nada. Dib, según se supo, se puso de novio en la cárcel con la hermana del tristemente célebre psicópata Rodolfo Martín, condenado por un violento raid en que baleó a una joven a la que quiso violar. Por ello, Dib había solicitado cambiar de celda y el cambio del régimen de visitas, tal vez buscando la oportunidad de huir del penal. Se cree que era un plan conjunto.







