15 Septiembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El gobierno nacional solicitó a las autoridades de los Estados Unidos respeto hacia un grupo de argentinos detenidos en Miami por presunta falsificación de documen- tos. Una joven cordobesa que permanecía prófuga aceptó entregarse a las autoridades de migraciones.
Carlos Ruckauf se reunió con el Asistente para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo de Estados Unidos, Lorne Craner, para tratar el caso de un grupo de argentinos que trabajaba en un servicio de limpieza en el aeropuerto y en la Corte de Justicia de Palm Beach y ahora están acusados de falsificación de documentos y violación de las leyes de inmigración.
En tanto, Natalia Muesa, la única argentina que permanecía en condición de prófugo, decidió entregarse finalmente a las autoridades norteamericanas, en compañía del cónsul argentino en esa ciudad, Luis María Ricchieri, y de un abogado.
El embajador argentino en los Estados Unidos, Diego Guelar, se encuentra en Miami para ocuparse de dar garantía de derechos individuales a los argentinos detenidos.
Ruckauf, en tanto, dijo que solicitará un sistema de regularización para las personas argentinas que viven en Estados Unidos. En un primer momento, la reticencia de las autoridades consulares argentinas a intervenir en el caso había sido duramente cuestionada por la joven Muesa, quien emigró hace siete meses y logró esquivar la acción policial por no encontrarse en su domicilio en el momento en que se realizó la redada en la que cayó su esposo.
Muesa aseguró que en el consulado se negaron a darle asilo o asistencia jurídica: "no tengo a nadie ni sé adónde ir", expresó la joven en declaraciones a distintas radios porteñas que la contactaron en su refugio.
El esposo de la mujer de 26 años fue arrestado en una redada en Miami, junto a otras 19 personas, entre argentinos, colombianos, uruguayos y mexicanos. "Todos los que trabajábamos en el aeropuerto compramos papeles falsos para poder trabajar. Muchísima gente lo hace. Apenas llegás te los ofrecen. Cuestan entre 200 y 1.000 dólares", comentó Natalia.
La joven, sin dinero ni contactos, dijo que concurrió al Consulado argentino para solicitar ayuda, pero le dijeron que no podían hacer nada, que debía respetar las leyes del país. (DyN)
Carlos Ruckauf se reunió con el Asistente para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo de Estados Unidos, Lorne Craner, para tratar el caso de un grupo de argentinos que trabajaba en un servicio de limpieza en el aeropuerto y en la Corte de Justicia de Palm Beach y ahora están acusados de falsificación de documentos y violación de las leyes de inmigración.
En tanto, Natalia Muesa, la única argentina que permanecía en condición de prófugo, decidió entregarse finalmente a las autoridades norteamericanas, en compañía del cónsul argentino en esa ciudad, Luis María Ricchieri, y de un abogado.
El embajador argentino en los Estados Unidos, Diego Guelar, se encuentra en Miami para ocuparse de dar garantía de derechos individuales a los argentinos detenidos.
Ruckauf, en tanto, dijo que solicitará un sistema de regularización para las personas argentinas que viven en Estados Unidos. En un primer momento, la reticencia de las autoridades consulares argentinas a intervenir en el caso había sido duramente cuestionada por la joven Muesa, quien emigró hace siete meses y logró esquivar la acción policial por no encontrarse en su domicilio en el momento en que se realizó la redada en la que cayó su esposo.
Muesa aseguró que en el consulado se negaron a darle asilo o asistencia jurídica: "no tengo a nadie ni sé adónde ir", expresó la joven en declaraciones a distintas radios porteñas que la contactaron en su refugio.
El esposo de la mujer de 26 años fue arrestado en una redada en Miami, junto a otras 19 personas, entre argentinos, colombianos, uruguayos y mexicanos. "Todos los que trabajábamos en el aeropuerto compramos papeles falsos para poder trabajar. Muchísima gente lo hace. Apenas llegás te los ofrecen. Cuestan entre 200 y 1.000 dólares", comentó Natalia.
La joven, sin dinero ni contactos, dijo que concurrió al Consulado argentino para solicitar ayuda, pero le dijeron que no podían hacer nada, que debía respetar las leyes del país. (DyN)







