El gobierno mintió a los húngaros y estalló la ira popular

La difusión de una cinta originó la crisis. Violencia en las calles de Budapest. El primer ministro, Ferenc Gyurcsany, dijo que no renunciará. Hubo, al menos, 200 heridos.

20 Septiembre 2006
BUDAPEST.- El primer ministro húngaro, el socialista Ferenc Gyurcsany,, que provocó la ira de la derecha al admitir que mintió y escondió al pueblo un plan de austeridad, dijo que no renunciará y que empleará todos los medios a su alcance para detener la ola de violencia. Pese a la amenaza, más de 10.000 manifestantes reclamaron ayer su renuncia, en la segunda noche de protestas en Budapest, un día después de los peores disturbios en el país desde la caída del comunismo. Al menos 200 personas sufrieron heridas el lunes, durante choques con policías antimotines frente al Parlamento.
La furia popular se disparó el domingo, a raíz de una grabación difundida por la radio estatal, en la que Gyurcsany, durante una reunión a puertas cerradas con legisladores de su partido, dice que habían mentido “a la mañana y a la noche” a lo largo de los cuatro años de mandato, entre 2002-2006, y no habían logrado nada salvo ganar las elecciones de abril. Los socialistas ganaron los comicios con promesas de recorte de impuestos, pero después recortaron beneficios por U$S 4.600 millones y crecieron los impuestos.

Detalles llamativos
Algunos observadores afirmaron que Gyurcsany filtró la charla privada, sobre todo porque él mismo publicó una transcripción completa en su blog personal. Incluso hay húngaros que valoran el hecho de que haya dicho la verdad.
El presidente Laszlo Solyom dijo que Gyurcsany había puesto en peligro la democracia húngara, y señaló que esperaba que lo admitiera. En cambio, el premier responsabilizó a la oposición por incitar a la violencia. (Reuter-DPA)