19 Septiembre 2006 Seguir en 
Nueva York.- Cuando mañana vuelvan a verse aparcadas bajo el mismo baldaquín blanco las limusinas de los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, se estará aproximando también el final de una era.
Esta será la última vez que Kofi Annan se sitúe en el lugar reservado al secretario general en la sede de Naciones Unidas y salude junto a su mujer, Nane, a sus destacados invitados, entre ellos el presidente estadounidense George W. Bush, el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, y el mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El discurso de apertura de la 61 edición de la Asamblea General de la ONU ofrecerá a Annan la oportunidad de hacer balance de sus casi diez años de mandato. Con su suave voz de costumbre, pero sus palabras cada vez más afiladas, Annan instará al mundo a combatir la pobreza, el hambre y el virus del sida.
Después recordará que en 2006 todavía 3.000 millones de personas tienen que sobrevivir con menos de dos dólares (1,57 euros) al día y que los países ricos se han retrasado en el cumplimiento de sus promesas sobre los objetivos del milenio.
En su llamada podría instar a los países a acelerar su envío detropas a Líbano, a israelíes y palestinos para que tomen conciencia y dialoguen y al gobierno de Sudán para que permita el despliegue de cascos azules en Darfur.
Congo, Costa de Marfil, Afganistán y Kosovo son otras de las heridas que Annan deja pendientes a su futuro sucesor. La guerra de Irak ha sido lo que más daño ha causado al jefe deNaciones Unidas.
Su postura respecto a la invasión de tropas estadounidenses en Bagdad lo condujo a su crisis más profunda en 2003 e incluso hizo peligrar su puesto.
La magia de Annan
Su lucha por la aceptación -y las aportaciones financieras- de la superpotencia estadounidense, crítica con Naciones Unidas, lo debilitaron y le hicieron parecer poco vehemente. Su paciencia con Estados Unidos dejó sin capacidad de actuación a otros Estados miembros.
Con su carisma Annan ha conseguido mejorar la reputación deNaciones Unidas y conceder a la organización más credibilidad gracias a la magia de su persona.
Pero las sospechas de corrupción en torno al programa "Petróleo por Alimentos" en Irak y los problemas con su propio hijo arrojaron muchas sombras sobre su impecable fama. Aunque las investigaciones independientes limpiaron su imagen, Annan sólo se recuperó lentamente de la pérdida de reputación.
Al final, el jefe de Naciones Unidas parece satisfecho consigomismo.
El predecesor de Annan, Boutros Boutros-Ghali, nunca desarrolló unconcepto para la dinámica de Naciones Unidas. Sin embargo Annan estuvo más de 30 años al servicio de la ONU antes de acceder al poder impulsado por Estados Unidos.
Tenía experiencia y además carisma y representaba el ideal del entendimiento entre los pueblos, entre otras cosas por su matrimonio con la rubia sueca Nane Lagergren.
Sin embargo, su mayor cruz surgió precisamente de esa estrechaunión a la organización: la lealtad hacia sus viejos colegas le obstaculizó a la hora de combatir los débiles resultados y la dudosa ética profesional en el palacio de cristal azul junto al East River de Nueva York.
Ahora, la búsqueda de un sucesor para el secretario general seconvertirá en uno de los temas centrales de esta asamblea. Parece que el candidato con más posibilidades sería el ministro surcoreano de Relaciones Exteriores, Ban Ki Moon, que ha destacado como favorito en dos sondeos previos en el Consejo de Seguridad de la ONU.
No obstante, la búsqueda se prolonga tradicionalmente hasta diciembre, de modo que la cuestión sigue abierta. Quizá, dijo Annan a los periodistas, su herencia sólo llegue areconocerse con el paso del tiempo.
Según algunos, lo que ha buscado en las conversaciones con Bush, Ahmadineyad y otros líderes políticos sólo dará sus frutos a largo plazo. Ni siquiera él puede hablar de eso. (DPA).
Esta será la última vez que Kofi Annan se sitúe en el lugar reservado al secretario general en la sede de Naciones Unidas y salude junto a su mujer, Nane, a sus destacados invitados, entre ellos el presidente estadounidense George W. Bush, el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, y el mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El discurso de apertura de la 61 edición de la Asamblea General de la ONU ofrecerá a Annan la oportunidad de hacer balance de sus casi diez años de mandato. Con su suave voz de costumbre, pero sus palabras cada vez más afiladas, Annan instará al mundo a combatir la pobreza, el hambre y el virus del sida.
Después recordará que en 2006 todavía 3.000 millones de personas tienen que sobrevivir con menos de dos dólares (1,57 euros) al día y que los países ricos se han retrasado en el cumplimiento de sus promesas sobre los objetivos del milenio.
En su llamada podría instar a los países a acelerar su envío detropas a Líbano, a israelíes y palestinos para que tomen conciencia y dialoguen y al gobierno de Sudán para que permita el despliegue de cascos azules en Darfur.
Congo, Costa de Marfil, Afganistán y Kosovo son otras de las heridas que Annan deja pendientes a su futuro sucesor. La guerra de Irak ha sido lo que más daño ha causado al jefe deNaciones Unidas.
Su postura respecto a la invasión de tropas estadounidenses en Bagdad lo condujo a su crisis más profunda en 2003 e incluso hizo peligrar su puesto.
La magia de Annan
Su lucha por la aceptación -y las aportaciones financieras- de la superpotencia estadounidense, crítica con Naciones Unidas, lo debilitaron y le hicieron parecer poco vehemente. Su paciencia con Estados Unidos dejó sin capacidad de actuación a otros Estados miembros.
Con su carisma Annan ha conseguido mejorar la reputación deNaciones Unidas y conceder a la organización más credibilidad gracias a la magia de su persona.
Pero las sospechas de corrupción en torno al programa "Petróleo por Alimentos" en Irak y los problemas con su propio hijo arrojaron muchas sombras sobre su impecable fama. Aunque las investigaciones independientes limpiaron su imagen, Annan sólo se recuperó lentamente de la pérdida de reputación.
Al final, el jefe de Naciones Unidas parece satisfecho consigomismo.
El predecesor de Annan, Boutros Boutros-Ghali, nunca desarrolló unconcepto para la dinámica de Naciones Unidas. Sin embargo Annan estuvo más de 30 años al servicio de la ONU antes de acceder al poder impulsado por Estados Unidos.
Tenía experiencia y además carisma y representaba el ideal del entendimiento entre los pueblos, entre otras cosas por su matrimonio con la rubia sueca Nane Lagergren.
Sin embargo, su mayor cruz surgió precisamente de esa estrechaunión a la organización: la lealtad hacia sus viejos colegas le obstaculizó a la hora de combatir los débiles resultados y la dudosa ética profesional en el palacio de cristal azul junto al East River de Nueva York.
Ahora, la búsqueda de un sucesor para el secretario general seconvertirá en uno de los temas centrales de esta asamblea. Parece que el candidato con más posibilidades sería el ministro surcoreano de Relaciones Exteriores, Ban Ki Moon, que ha destacado como favorito en dos sondeos previos en el Consejo de Seguridad de la ONU.
No obstante, la búsqueda se prolonga tradicionalmente hasta diciembre, de modo que la cuestión sigue abierta. Quizá, dijo Annan a los periodistas, su herencia sólo llegue areconocerse con el paso del tiempo.
Según algunos, lo que ha buscado en las conversaciones con Bush, Ahmadineyad y otros líderes políticos sólo dará sus frutos a largo plazo. Ni siquiera él puede hablar de eso. (DPA).
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