19 Septiembre 2006 Seguir en 
BUDAPEST.- Manifestantes húngaros se enfrentaron anoche con la policía, y atacaron y ocuparon el edificio de la televisión estatal para exigir la dimisión del primer ministro Ferenc Gyurcsany, en los primeros incidentes de violencia de este tipo de la era poscomunista.
La agencia nacional de noticias MTI citó a fuentes policiales diciendo que 102 agentes habían sido heridos durante los violentos episodios, desencadenadas por una cinta filtrada el domingo a los medios en la que Gyurcsany admitía que él y su Partido Socialista habían mentido sobre el presupuesto para ganar las elecciones de abril.
Hoy a la mañana ya no había manifestantes en las afueras del parlamento, donde unas 10.000 personas se habían reunido el día anterior. La policia utilizó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para tratar de dispersar a la multitud.
Algunos manifestantes prendieron fuego al edificio de la televisión estatal anoche y posteriormente forzaron su entrada al lugar obligando a la estación a suspender la programación, que se reinició el martes, ya sin manifestantes en el lugar.
También atacaron un monumento a los soldados rusos que liberaron Budapest de los nazis en 1945, fuente de irritación para algunos derechistas húngaros desde el fin del régimen comunista en 1989.
Gyurcsany no se va
Gyurcsany propuso que los cinco partidos con representación parlamentaria se reunieran el martes para debatir la situación, y el gabinete de seguridad nacional tenía programada una reunión.
El primer ministro se negó a renunciar. El ministro de Justicia, Jozsef Petretei, presentó su dimisión al iniciarse las protestas, pero Gyurcsany la rechazó.
Uno de los manifestantes frente al edificio de la televisión dijo que querían que se emitiera cómo el primer ministro había mentido, y exigió nuevas elecciones.
Las protestas se dispararon por una grabación en la que el primer ministro admitió que él y su partido habían "mentido en la mañana y en la noche" a lo largo de los cuatro años de su mandato entre 2002-2006 y no habían logrado nada salvo ganar las elecciones de abril.
El gobierno ganó poder prometiendo el recorte de impuestos, pero desde ese momento anunció un aumento de impuestos y un recorte de beneficios por 4.600 millones de dólares. Eso motivó una caída de su popularidad al 25 por ciento, desde el 40 por ciento que tenía en la elección de abril.
El presidente Laszlo Solyom dijo que Gyurcsany había puesto en peligro la democracia húngara y señaló que esperaba que lo admitiera.El primer ministro, sin embargo, responsabilizó a la oposición por incitar a la violencia. (Reuters).
La agencia nacional de noticias MTI citó a fuentes policiales diciendo que 102 agentes habían sido heridos durante los violentos episodios, desencadenadas por una cinta filtrada el domingo a los medios en la que Gyurcsany admitía que él y su Partido Socialista habían mentido sobre el presupuesto para ganar las elecciones de abril.
Hoy a la mañana ya no había manifestantes en las afueras del parlamento, donde unas 10.000 personas se habían reunido el día anterior. La policia utilizó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para tratar de dispersar a la multitud.
Algunos manifestantes prendieron fuego al edificio de la televisión estatal anoche y posteriormente forzaron su entrada al lugar obligando a la estación a suspender la programación, que se reinició el martes, ya sin manifestantes en el lugar.
También atacaron un monumento a los soldados rusos que liberaron Budapest de los nazis en 1945, fuente de irritación para algunos derechistas húngaros desde el fin del régimen comunista en 1989.
Gyurcsany no se va
Gyurcsany propuso que los cinco partidos con representación parlamentaria se reunieran el martes para debatir la situación, y el gabinete de seguridad nacional tenía programada una reunión.
El primer ministro se negó a renunciar. El ministro de Justicia, Jozsef Petretei, presentó su dimisión al iniciarse las protestas, pero Gyurcsany la rechazó.
Uno de los manifestantes frente al edificio de la televisión dijo que querían que se emitiera cómo el primer ministro había mentido, y exigió nuevas elecciones.
Las protestas se dispararon por una grabación en la que el primer ministro admitió que él y su partido habían "mentido en la mañana y en la noche" a lo largo de los cuatro años de su mandato entre 2002-2006 y no habían logrado nada salvo ganar las elecciones de abril.
El gobierno ganó poder prometiendo el recorte de impuestos, pero desde ese momento anunció un aumento de impuestos y un recorte de beneficios por 4.600 millones de dólares. Eso motivó una caída de su popularidad al 25 por ciento, desde el 40 por ciento que tenía en la elección de abril.
El presidente Laszlo Solyom dijo que Gyurcsany había puesto en peligro la democracia húngara y señaló que esperaba que lo admitiera.El primer ministro, sin embargo, responsabilizó a la oposición por incitar a la violencia. (Reuters).
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