La capital tucumana está sumida en el caos. Cubierta de basura, inundada de vendedores ambulantes, con desocupados que recorren las calles pidiendo comida en los supermercados y con remises "truchos" estacionados frente a la misma Casa de Gobierno. Todos son problemas casi estructurales, que explotaban recurrentemente pero que no se habían dado a la vez. Y fuera del microcentro, casi olvidados por la repetición cotidiana, están los dramas hospitalarios; los conflictos en la atención pública y privada de la salud; la asfixia financiera de los pueblos del interior; el año perdido en la educación pública y los tropezones de la educación privada.
Para los gobiernos provincial y municipal se trata solamente de una cuestión de dinero. Según esta lógica, la falta de circulante es la causa de que la sociedad se esté paralizando.
Historias de antaño
Pero se olvidan de un detalle importante, y es que la sociedad casi no puede moverse porque los servicios ya venían funcionando con extrema precariedad. El conflicto por la basura tiene mal olor desde el mismo momento en que se hizo un confuso contrato, y desde hace casi dos años el basural de Los Vázquez está técnicamente clausurado. Una deuda de 18 millones de pesos tiene atrapada a la Municipalidad con la empresa recolectora.
Los servicios de transporte público también funcionan entre la mediana ilegalidad y la ilegalidad total, llegando a niveles de riesgo personal como el de las "mototaxis". Los hospitales carecen de gasas, remedios y guantes desde mucho antes de la devaluación. La indefinición sobre la educación básica y la media existe desde el mismo momento en que asumió en el Gobierno Julio Miranda. Nunca se supo qué hacer. Apenas si se intentó cubrir a cuentagotas el drama de los comedores escolares. Los maestros del interior se ven obligados a preocuparse más por dar de comer a los alumnos que en enseñarles. Ya no se inquietan por la falta de computadoras en las aulas, y de internet se olvidaron.
Las soluciones para dos de los problemas de estos días (la basura y la educación) son muy precarias: se recogen los residuos con jefes de hogar desocupados, y se quiere reemplazar a los docentes de paro con estudiantes de colegios privados. Además, simplemente se promoverá a los alumnos, sin haberles dado contenidos mínimos. El Gobierno apuesta a sobrevivir hasta el fin del año lectivo, mientras los estudiantes son rehenes en la puja entre autoridades y gremialistas.
Respuestas similares
Los funcionarios y los políticos no reaccionan. Los sigue envolviendo la coyuntura, repiten respuestas similares y no pueden aventar el drama de pertenecer a un sistema perverso. Por eso vuelven a oírse en el Senado nacional denuncias por coimas.
No sólo se trata de la escasez de dinero. Se trata de que desde hace mucho faltan proyectos sobre el Tucumán del futuro, que cada vez se parece más al mundo medieval: inseguro, pobre, inculto y con unos cuantos señores feudales (empobrecidos) refugiados en sus precarios castillos. Y cada día nos hundimos más en ese mundo.





