Para triunfar en estos días se debe refundar la creatividad

Los hombres de negocios están tan angustiados que se paralizan. (Por Carlos Kaplun. Presidente del Centro de Empresas de Familia).

15 Septiembre 2002
Una empresa de familia es la combinación de cinco ingredientes: creatividad diferencial y aplicada para la obtención de un producto o servicio, capacidad de correr riesgos y triunfar, mucho trabajo, poner en riesgo un capital de que se dispone y una estructura jurídica rquerida.
El tema que recurrentemente plantean los empresarios es: ¿cómo hacer para triunfar en este contexto? Y la respuesta está dentro de la definición original: todos los agentes de la economía, los empresarios con los que usted compite, trabajan, se arriesgan, tienen algo de capital (siempre menor que el requerido) y mantienen la estructura jurídica que les parece razonable.
Cuando la competencia se hace en este campo, la única posibilidad de triunfar es bajar precios para vender. Y muchas veces el empresario se siente tentado a seguir en esa escalera descendente "para sobrevivir" como dice él. Pero esa escalera descendente es como darse contínuas transfusiones de sangre, manteniendo la herida abierta. La pérdida de sangre es muchas veces mayor que la renovación y así el cuerpo se debilita, y es campo fértil para ser invadido por otras enfermedades. ¿Cuál es la causa y cuál la consecuencia? Importa sólo desde un punto de vista técnico. Pero al empresario lo que le interesa es triunfar y no analizar el por qué de su debilidad!

El cambio
Hoy por hoy hablar de cambio, crisis, desafío y nuevos tiempos es redundante. Toda empresa de familia, para triunfar, debe hoy ser refundada en su creatividad.
Lo que lograron los procesos que hemos vivido es agotar, amortizar o deteriorar la razón básica sobre la que se apoya el éxito de la empresa de familia: producir o comercializar bienes o servicios distintos o mejores que la competencia y lograr que los clientes los compren y los paguen.
El problema es que los empresarios están tan angustiados en muchos casos, que, en lugar de luchar, cambiar y renovar los productos o servicios, se quedan como paralizados, repitiendo el ciclo de "más de lo mismo".
Hace algunos años, el presidente de Estados Unidos John Kennedy escribió algo que podríamos parafrasear en lo que sigue: hay tres clases de personas: 1) las que hacen que las cosas pasen, 2) aquellas que se preguntan por qué suceden las cosas, y 3) las que las ven pasar.
Los empresarios de familia que tendrán éxito hacia el futuro son los primeros, sin duda.

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