17 Septiembre 2006 Seguir en 
TIRO, LIBANO.- Los cascos azules españoles, italianos y franceses que se están desplegando en el sur del Líbano se enfrentan cada día con numerosos problemas logísticos que retrasan su misión en esta región, donde el Ejército israelí prosigue su retirada y la milicia de Hezbollah continúa negándose al desarme. En virtud de la resolución 1.701 de la ONU, que en agosto fijó las bases del alto al fuego entre la milicia e Israel, las únicas armas presentes en el Líbano serán las del Ejército local. Sin embargo, hasta ahora, la milicia se ha negado a entregar las suyas, aunque respeta la tregua. Esta falta de entendimiento entre Beirut y Hezbollah está provocando una crisis política cada vez más grave.
No hay dónde acampar
Mientras, uno de los mayores problemas que afronta de la fuerza internacional es la falta de terrenos para instalarse en el sur del país, donde la influencia del Hezbollah es enorme. Ayer finalizó el desembarco de equipos y de unos 450 efectivos que llegaron a Tiro. La mitad de este contingente comenzó a instalarse en una base de la ONU. Los españoles tuvieron más suerte que los italianos, que esperan desde hace dos semanas en un campo provisional, y los indonesios, que deberán aguardar hasta fines de octubre.
Los cascos azules españoles comenzaron a instalar grandes tiendas, sanitarios y todo lo necesario para crear un cuartel digno en pocos días. España, que enviará un total de 1.100 soldados a Líbano, dirigirá a partir de noviembre una brigada con países todavía por determinar. En total, 15.000 cascos azules -7.000 de ellos europeos- se desplegarán por el sur del Líbano. Mientras, el Ejército libanés sigue desplazándose por esta región fronteriza con Israel. Un batallón blindado llegó ayer a la zona donde el 12 de julio fueron secuestrados por la milicia dos soldados israelíes, incidente que provocó la guerra de 34 días. La libertad de los rehenes está condicionada por Hezbollah a un intercambio por prisioneros libaneses. (AFP-NA)
No hay dónde acampar
Mientras, uno de los mayores problemas que afronta de la fuerza internacional es la falta de terrenos para instalarse en el sur del país, donde la influencia del Hezbollah es enorme. Ayer finalizó el desembarco de equipos y de unos 450 efectivos que llegaron a Tiro. La mitad de este contingente comenzó a instalarse en una base de la ONU. Los españoles tuvieron más suerte que los italianos, que esperan desde hace dos semanas en un campo provisional, y los indonesios, que deberán aguardar hasta fines de octubre.
Los cascos azules españoles comenzaron a instalar grandes tiendas, sanitarios y todo lo necesario para crear un cuartel digno en pocos días. España, que enviará un total de 1.100 soldados a Líbano, dirigirá a partir de noviembre una brigada con países todavía por determinar. En total, 15.000 cascos azules -7.000 de ellos europeos- se desplegarán por el sur del Líbano. Mientras, el Ejército libanés sigue desplazándose por esta región fronteriza con Israel. Un batallón blindado llegó ayer a la zona donde el 12 de julio fueron secuestrados por la milicia dos soldados israelíes, incidente que provocó la guerra de 34 días. La libertad de los rehenes está condicionada por Hezbollah a un intercambio por prisioneros libaneses. (AFP-NA)
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