Latinoamérica perdió en aquel 11 de setiembre

Tras el atentado a las Torres Gemelas, los recursos que estaban destinados a la economía de la región fueron dirigidos hacia otras latitudes.

15 Septiembre 2002
La conmemoración del primer año del ataque a las Torres Gemelas permite sacar algunas conclusiones sobre el impacto que este cambio en las reglas de juego del mundo tuvo especialmente en los países latinoamericanos.
Gustavo Ferrari Wolfenson, profesor del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard y director de la Fundación Novum Millenium, tiene una visión muy particular sobre los acontecimientos ocurridos en Nueva York el 11 de setiembre del año pasado.

- ¿Cómo se anotició la gente en Estados Unidos sobre el atentado?
- En mi caso particular, hace un año, el 11 de septiembre de 2001, volaba desde la ciudad de México a Miami en un avión de American Airlines,para combinar con otro avión de la misma empresa hacia New York. Eran las 7.30 y minutos antes de aterrizar el capitán nos comunicaba la noticia de que por problemas operativos el aeropuerto de Miami estaba cerrado y que debíamos regresar a la ciudad de México. Más alla de los comentarios propios que se hacen en una situación así, nunca nos imaginamos que al aterrizar nuevamente en el Distrito Federal nos ibamos a encontrar con las imágenes que daban vuelta por todo el mundo. Las coincidencias de volar por la misma aerolínea, de dirigirme a una ciudad que había sido el centro de operaciones de los atentados y el centro de adiestramiento de los pilotos suicidas, me produjeron muchas sensaciones en mi interior que al día de hoy todavía marcan mucha confusión. Por lo tanto, el hacer un comentario analítico sobre los factores políticos-económicos de Estados Unidos luego del 11 de setiembre me llevan a cargarle, por momentos, alguna cuota mucho más emocional que científica.

- ¿Qué cambió tras el ataque a las torres?
- En lo que respecta a la política interna de los Estados Unidos, siento primeramente que el 11 de setiembre permitió legitimar plenamente a una administración que no había podido aún desprenderse de la opinión sobre el procedimiento de su acceso al poder y, por ende, daba muestras muy notorias de su debilidad institucional. Los sucesos, que representaban un claro ataque contra la integridad y vulnerabilidad del país hicieron alinear a la población, a sus representantes, más allá del signo político-partidario junto a la máxima autoridad de la Nación: su Presidente. El fortalecimiento del gobierno significó un primer paso para mostrar a la ciudadanía y al mundo que más allá de un cuestionado sistema electoral, el presidente de los Estados Unidos se llamaba George W. Bush.

- ¿Qué cambió en la economía de ese país?
- En materia económico-financiera, meses de recesión acelerada contrastaban fuertemente con los años de crecimiento sostenido del gobierno de Clinton. El inmediato aumento del presupuesto para gastos de Defensa, aprobado de emergencia por el Congreso, le permitía al Gobierno generar la expectativa de incrementar los indices de producción industrial y empleo, aunque fueran hacia la industria bélica.

- ¿Se podría hablar de razones que van más allá del propio ataque?
- En lo personal, la administración de Bush (h) tenía la oportunidad de concluir con un viejo anhelo: derrocar de cualquier forma a los enemigos legados del gobieno de su padre, con nombre y apellido: Saddam Hussein.

- ¿Modificaron su actitud los aliados de Estados Unidos?
- Si bien la naciones del mundo condenaron abiertamente los ataques del 11 de setiembre, con el paso de los meses fueron más prudentes de acompañar algunas decisiones de los Estados Unidos que fueron consideradas más emocionales que racionales. La Unión Europea en su conjunto comenzo a cuestionar algunas actitudes que giraban en torno al comentario un tanto rudimentario de "los que no estan conmigo son terroristas tambien".

- ¿Cómo afectó el hecho a los países latinoamericanos?
- América Latina en su conjunto vio también esfumarse en pos de una lucha personal y dirigida hacia otras latitudes muchos de los recursos que inicialmente estaban destinados a programas de ayuda financiera a sus países. Muchas de las iniciativas hacia el continente se han postergado en función de otras prioridades.

- ¿Qué queda hoy?
- A un año de los sucesos, todos vamos a recordar ese 11 de setiembre: aquellos que creían que era imposible que eso sucediera en los Estados Unidos; aquellos que en manos de otros hechos terroristas (como los muertos por la ETA, los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel, las victimas de Colombia y tantos otros que no pudieron ser mediatizados) aún lloran tambien a sus víctimas; aquellos que pensaban recibir ayuda financiera para solucionar su déficit interno y la ingobernabilidad de su gestión y no lo consiguieron; aquellos que clamaban venganza y se han tenido que someter, aunque sin aceptarlo, al marco jurídico establecido por la comunidad internacional.

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