14 Septiembre 2002 Seguir en 
Sin duda, uno de los grandes inventos del hombre fue el ómnibus, ese vehículo de gran capacidad que sirve para transportar a personas, generalmente dentro de las ciudades, a precio módico. Este servicio público, que fue sinónimo de progreso, se está convirtiendo en todo lo contrario en algunos lugares.
Por ejemplo, en Tafí Viejo viven más de 107.000 personas, de acuerdo con el último censo. El estado de infelicidad de los taficeños va en aumento, debido a que el servicio de ómnibus es totalmente deficiente: unidades en mal estado que se rompen imprevistamente en el camino; frecuencia horaria que no se respeta. Ello sucede en forma cotidiana desde hace varios meses y, en consecuencia, quienes trabajan o estudian en la capital forzosamente deben echar mano a los transportes ilegales que no brindan ninguna seguridad en caso de un accidente.
Da la impresión de que el intendente de esa ciudad nunca viaja en ómnibus, ya que no obliga a la Dirección Provincial de Transporte a que tome cartas inmediatas en el asunto. Esta situación que padecen los taficeños no es nueva ni desconocida. Los funcionarios se deben a la comunidad. Ya no se trata de que lo olviden, sino de que lo aprendan.
Por ejemplo, en Tafí Viejo viven más de 107.000 personas, de acuerdo con el último censo. El estado de infelicidad de los taficeños va en aumento, debido a que el servicio de ómnibus es totalmente deficiente: unidades en mal estado que se rompen imprevistamente en el camino; frecuencia horaria que no se respeta. Ello sucede en forma cotidiana desde hace varios meses y, en consecuencia, quienes trabajan o estudian en la capital forzosamente deben echar mano a los transportes ilegales que no brindan ninguna seguridad en caso de un accidente.
Da la impresión de que el intendente de esa ciudad nunca viaja en ómnibus, ya que no obliga a la Dirección Provincial de Transporte a que tome cartas inmediatas en el asunto. Esta situación que padecen los taficeños no es nueva ni desconocida. Los funcionarios se deben a la comunidad. Ya no se trata de que lo olviden, sino de que lo aprendan.





