13 Septiembre 2002 Seguir en 
En un hecho tan insólito como grave, un peligrosísimo asesino que había recibido un permiso especial para visitar a su familia en su casa, se escapó ayer manejando un automóvil, sin que los dos custodios que estaban con él atinaran a hacer algo al respecto.
Sergio Ismael Dib fue condenado el 31 de julio del año pasado a 23 años de prisión por matar a balazos y de dos puñaladas a su amigo Sergio Iván Solórzano, además de herir gravemente a la hermana y a la madre de la víctima. Todo sucedió el 8 de octubre de 1999 en la casa de la familia Solórzano, ubicada en calle Jujuy 1.781. Dib y Solórzano eran amigos desde hacía varios meses. La noche de la tragedia Dib atacó a tiros a Iván; no conforme con ello le dio un balazo en la nuca a Viviana Solórzano y le produjo una fractura cuádruple de cráneo a la madre, Elba Alvarez, al golpearla con un revólver.
Si bien nunca quedó muy claro el porqué de tamaño ataque, los familiares de Iván se inclinaron por el robo, ya que esa misma noche se apoderó de algunas joyas y de dinero. Durante el juicio, Dib sólo afirmó que no recordaba lo que había pasado, y que él quería mucho tanto a su amigo como a la familia.
Ayer a la mañana, Dib, de 24 años, recibió un permiso especial para estar desde las 10 y hasta las 13 en la casa de su madre, ubicada en la manzana H, Lote B, del barrio San Ramón Nonato, ubicado a la altura de calle Jujuy al 4.000. Hasta allí fue acompañado por el sargento Julio Rodolfo Ortiz y por el cabo 1º Alberto Enrique Cornejo, ambos del penal de Villa Urquiza. Según ellos dijeron, en cierto momento la hermana de Dib -su nombre no se informó- le pidió que le revisara el aceite a su automóvil Fiat Duna, patente WRD-487. El condenado, entonces, arregló el auto y le pidió a su hermana que lo pusiera en marcha. Todo esto ante la mirada de los guardiacárceles. En ese momento la mujer se bajó del auto, Dib se subió, puso primera y escapó rápidamente. El acusado no perdió tiempo. Fue hasta la casa de su hermana, ubicada en calle Virgen Generala 302, de Los Pocitos, y con la llave que estaba en la cartera entró a la vivienda. Según la denuncia que radicó Enzo Fabio Bocanera, cuñado de Dib, el asesino le robó un revólver calibre 22. Hasta anoche no se sabía nada de su paradero, pero por su peligrosidad, la Policía estaba en alerta y buscaba al condenado. En tanto, el director de Institutos Penales, Roberto Vallejo, informó a LA GACETA que los dos guardiacárceles fueron puestos inmediatamente en disponibilidad.
Sergio Ismael Dib fue condenado el 31 de julio del año pasado a 23 años de prisión por matar a balazos y de dos puñaladas a su amigo Sergio Iván Solórzano, además de herir gravemente a la hermana y a la madre de la víctima. Todo sucedió el 8 de octubre de 1999 en la casa de la familia Solórzano, ubicada en calle Jujuy 1.781. Dib y Solórzano eran amigos desde hacía varios meses. La noche de la tragedia Dib atacó a tiros a Iván; no conforme con ello le dio un balazo en la nuca a Viviana Solórzano y le produjo una fractura cuádruple de cráneo a la madre, Elba Alvarez, al golpearla con un revólver.
Si bien nunca quedó muy claro el porqué de tamaño ataque, los familiares de Iván se inclinaron por el robo, ya que esa misma noche se apoderó de algunas joyas y de dinero. Durante el juicio, Dib sólo afirmó que no recordaba lo que había pasado, y que él quería mucho tanto a su amigo como a la familia.
Ayer a la mañana, Dib, de 24 años, recibió un permiso especial para estar desde las 10 y hasta las 13 en la casa de su madre, ubicada en la manzana H, Lote B, del barrio San Ramón Nonato, ubicado a la altura de calle Jujuy al 4.000. Hasta allí fue acompañado por el sargento Julio Rodolfo Ortiz y por el cabo 1º Alberto Enrique Cornejo, ambos del penal de Villa Urquiza. Según ellos dijeron, en cierto momento la hermana de Dib -su nombre no se informó- le pidió que le revisara el aceite a su automóvil Fiat Duna, patente WRD-487. El condenado, entonces, arregló el auto y le pidió a su hermana que lo pusiera en marcha. Todo esto ante la mirada de los guardiacárceles. En ese momento la mujer se bajó del auto, Dib se subió, puso primera y escapó rápidamente. El acusado no perdió tiempo. Fue hasta la casa de su hermana, ubicada en calle Virgen Generala 302, de Los Pocitos, y con la llave que estaba en la cartera entró a la vivienda. Según la denuncia que radicó Enzo Fabio Bocanera, cuñado de Dib, el asesino le robó un revólver calibre 22. Hasta anoche no se sabía nada de su paradero, pero por su peligrosidad, la Policía estaba en alerta y buscaba al condenado. En tanto, el director de Institutos Penales, Roberto Vallejo, informó a LA GACETA que los dos guardiacárceles fueron puestos inmediatamente en disponibilidad.







