En el colegio sobrellevan con dificultad la ausencia de Betty

La familia de la maestra insiste en que se debería investigar más en el establecimiento. En el centenario edificio sólo los alumnos siguen su rutina sin alteraciones. No hay vacantes para el próximo año. La valija.

EL LUGAR DE TRABAJO DE BETTY. La enorme construcción se inició en 1905, y fue culminada en 1913. LA GACETA/ HECTOR PERALTA
EL LUGAR DE TRABAJO DE BETTY. La enorme construcción se inició en 1905, y fue culminada en 1913. LA GACETA/ HECTOR PERALTA
06 Septiembre 2006
Los familiares de Angela Beatriz Argañaraz pidieron en varias oportunidades que se profundice la pesquisa en el colegio en el que trabajaba la maestra desaparecida. Ellos creen que en la centenaria construcción de Marcos Paz al 600, donde funcionan la escuela Padre Roque Correa y el colegio San Francisco, puede haber pistas que ayuden a encontrar a Betty.
Hasta allí llevó Susana Acosta, secretaria de una de las instituciones, una valija en la que luego se encontraron manchas de sangre, de las cuales se tomaron muestras que ahora son analizadas por los peritos para determinar a quién pertenecen. Acosta y su amiga Nélida Fernández son las únicas detenidas por la desaparición de Argañaraz.
Mientras tanto, en ambos colegios la actividad sigue adelante, pese a que para las compañeras de Betty se hace difícil continuar con el trabajo diario.
En el gran patio techado que da hacia calle Maipú, los chicos, ajenos al drama que viven los hermanos de Betty y su pareja, Julio Navarro, practican deportes y juegan en los recreos. Un cartel colocado en el hall principal indica que, para hacer trámites, hay que dirigirse a la administración, por calle Maipú.  Allí, a pocos metros de la puerta de blindex, Stella Maris Amduni, que también declaró en la causa, recibe a los visitantes en el box de la escuela Padre Roque Correa, donde ya no quedan vacantes para el año próximo.
El colegio Padre Roque Correa, parte de la obra concebida por el fray Roque de Jesús Correa, se fundó el 19 de marzo de 1905, con 140 alumnos. El edificio se terminó de construir años después, para que allí funcionara la “Casa-escuela de artes y oficios de los Sagrados Corazones”. A instancias del fraile franciscano se compró, en 1880, un terreno en forma de “L”, con salida hacia las dos calles.
El frente sobre Marcos Paz tenía 35 metros, y 45 metros de fondo. El frente sobre calle Maipú era de 48 metros, y el terreno tenía unos 38 metros hacia el fondo, según datos proporcionados por el arquitecto Ricardo Viola.

Valor arquitectónico
En 1905 se encargó el proyecto del edificio a Luis Piai. La planta baja, cuya construcción fue llevada a cabo por B. Tadei y Francisco Prieto, fue terminada en 1913. “Se trata de un edificio de gran valor arquitectónico; por eso la Municipalidad de San Miguel de Tucumán lo incluyó en el listado de 100 casas que son parte del patrimonio de la ciudad”, comentó Viola.
El frente sobre calle Marcos Paz, ornamentado con hornacinas (nichos), columnas corintias y óculos, combina diversos estilos. Hacia la derecha, a pocos metros de la entrada, se construyó un sotanito. Mucha gente aseguró que en realidad se trataba de un túnel y que allí debían buscarse pistas de la maestra, pero esto fue desmentido, ya que únicamente existe ese sótano, que no es profundo. El interior del colegio se desarrolla alrededor de un gran patio rectangular cubierto, rodeado en los tres niveles por largos corredores. La planta baja fue pensada para que funcionen salones de clases; en la planta alta se abrieron talleres, y en el último piso, dormitorios para los internos. “En el proyecto original estaba prevista la construcción de un oratorio en el centro del patio central, que nunca se hizo”, contó Viola, especialista en historia de la arquitectura.

Enseñaban a ser telegrafistas o encuadernadores

El colegio Padre Roque fue fundado como una escuela primaria (hasta 4º grado) para niños pobres. Tenía alumnos internos, a los que se les les daba techo, alimento y vestido, y externos, que asistían a clases pero no vivían en la escuela. A todos se les enseñaba un oficio.
Entre 1905 y 1920, 4.575 niños egresaron habiendo aprendido las técnicas para convertirse en telegrafistas, tipógrafos, encuadernadores, pintores, sastres y contadores, entre otros oficios.
El colegio San Francisco, aunque de fundación anterior al Padre Roque, se trasladó al edificio de Marcos Paz al 600 hace 22 años. Hasta 1974 estuvo junto al templo de San Francisco, ubicado sobre calle San Martín. Había funcionado allí desde fines del siglo XVIII, después de la expulsión del país de los jesuitas, propietarios originales de esa manzana.