06 Septiembre 2006 Seguir en 
¿Dónde está Betty? ¿Por qué la hicieron desaparecer? Estas son las preguntas que más perturban a los investigadores. Teniendo en cuenta que la fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, está convencida de que las ex novicias Nélida del Valle Fernández y Susana del Carmen Acosta habrían participado en el hecho, para poder cerrar la investigación le faltan las respuestas a esos dos enigmas. La primera de las cuestiones podría ser resuelta con los diarios rastrillajes que realiza la Policía, o si alguien diera con el paradero de la docente. Respecto de la segunda cuestión es sobre lo que más se está avanzando en los últimos días.
Circulan versiones de que la Justicia está recibiendo información acerca de que Angela Beatriz Argañaraz habría descubierto una maniobra fraudulenta. Le habría comentado esto a Acosta y a Fernández, lo que, según la acusación de la fiscal, habría motivado una violenta reacción de parte de estas. Una de las hipótesis que se barajaron desde el primer momento era que Acosta quería que el cargo de directora fuera para ella, deseo que incluso manifestó ante las autoridades del establecimiento. Y que cuando se enteró de que la elegida era Betty se molestó muchísimo. Sin embargo, ahora se analiza esta nueva posibilidad.
Hace pocos días, Julio Navarro, quien convivía con la docente en El Manantial, aseguró: “creo que le hicieron algo porque Betty las podría haber descubierto en algo, las podría haber desenmascarado”. “Ella misma me dijo que eran dos víboras, dispuestas a hacer cualquier cosa”, reafirmó. A esta idea se sumó Liliana, la hermana de Angela. “Pienso que no pueden haber matado a mi hermana por un cargo de directora. Aquí hay algo más”, aseguró la mujer.
La fiscal tomó nota de estas palabras y comenzó a investigar la actividad económica de las sospechosas. Según trascendió, a nombre de ambas está el departamento que compartían en calle Catamarca 30, la casa de fin de semana en El Cadillal, otra casa que a su vez alquilan y el Ford Orion que se les secuestró. Todo fue adquirido por ambas, y en algunos casos ya se cancelaron los créditos. Aún no se recibieron informes del Registro Inmobiliario para saber si alguna otra propiedad pertenece a las imputadas.
Los sueldos
La fiscal ya recibió información de que Acosta, como docente, cobra $ 900, en tanto que Fernández, como empleada del municipio de Las Talitas, recibía un sueldo de $ 1.200. Unicamente el departamento está valuado en $ 100.000. Además, ambas obtenían ingresos con la venta de ropa. En las próximas horas, incluso, la fiscal tendría decidido ir al colegio Padre Roque Correa, en el que trabajan Argañaraz y Acosta, y donde hasta hace algunos años también cumplió tareas Fernández. Allí se entrevistaría con funcionarios del establecimiento para tratar de ahondar una pista que sugiere un problema económico entre las acusadas y la docente desaparecida.
Lo que la fiscal quiere saber -ya recibió algunos datos de personas que declararon en la fiscalía- es si en el colegio saben de algún tipo de inconveniente monetario entre las protagonistas del caso.
Circulan versiones de que la Justicia está recibiendo información acerca de que Angela Beatriz Argañaraz habría descubierto una maniobra fraudulenta. Le habría comentado esto a Acosta y a Fernández, lo que, según la acusación de la fiscal, habría motivado una violenta reacción de parte de estas. Una de las hipótesis que se barajaron desde el primer momento era que Acosta quería que el cargo de directora fuera para ella, deseo que incluso manifestó ante las autoridades del establecimiento. Y que cuando se enteró de que la elegida era Betty se molestó muchísimo. Sin embargo, ahora se analiza esta nueva posibilidad.
Hace pocos días, Julio Navarro, quien convivía con la docente en El Manantial, aseguró: “creo que le hicieron algo porque Betty las podría haber descubierto en algo, las podría haber desenmascarado”. “Ella misma me dijo que eran dos víboras, dispuestas a hacer cualquier cosa”, reafirmó. A esta idea se sumó Liliana, la hermana de Angela. “Pienso que no pueden haber matado a mi hermana por un cargo de directora. Aquí hay algo más”, aseguró la mujer.
La fiscal tomó nota de estas palabras y comenzó a investigar la actividad económica de las sospechosas. Según trascendió, a nombre de ambas está el departamento que compartían en calle Catamarca 30, la casa de fin de semana en El Cadillal, otra casa que a su vez alquilan y el Ford Orion que se les secuestró. Todo fue adquirido por ambas, y en algunos casos ya se cancelaron los créditos. Aún no se recibieron informes del Registro Inmobiliario para saber si alguna otra propiedad pertenece a las imputadas.
Los sueldos
La fiscal ya recibió información de que Acosta, como docente, cobra $ 900, en tanto que Fernández, como empleada del municipio de Las Talitas, recibía un sueldo de $ 1.200. Unicamente el departamento está valuado en $ 100.000. Además, ambas obtenían ingresos con la venta de ropa. En las próximas horas, incluso, la fiscal tendría decidido ir al colegio Padre Roque Correa, en el que trabajan Argañaraz y Acosta, y donde hasta hace algunos años también cumplió tareas Fernández. Allí se entrevistaría con funcionarios del establecimiento para tratar de ahondar una pista que sugiere un problema económico entre las acusadas y la docente desaparecida.
Lo que la fiscal quiere saber -ya recibió algunos datos de personas que declararon en la fiscalía- es si en el colegio saben de algún tipo de inconveniente monetario entre las protagonistas del caso.










