12 Septiembre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- El tribunal que juzga la responsabilidad que tuvo el sargento Domingo Pascual Aparicio en la muerte del bioquímico Luis Gerardo Bravo debió postergar ayer la penúltima jornada del juicio al policía, a raíz de un accidente de tránsito que sufrió el fiscal Horacio Astorga.
El representante del ministerio público resultó con fracturas en ambos brazos el fin de semana cuando su auto chocó con otro vehículo en una calle de San Miguel de Tucumán. Astorga está fuera de peligro, pero tiene más de dos semanas de licencia.
En consecuencia, los vocales de la Cámara Penal Sala II resolvieron reemplazarlo por el fiscal Julio Castro. Este profesional pidió tres días para interiorizarse del caso en el que tiene que intervenir ahora. Así las cosas, el tribunal resolvió reanudar las deliberaciones el próximo jueves 19 a partir de las 9.30.
La semana pasada, Astorga fue cuestionado por la hija de la víctima, María del Carmen Bravo, tras haber pedido ( junto a la defensa de Aparicio) que el principal testigo de la querella, el panadero Enrique Caniparoli, sea procesado por abandono de persona.
Lo hizo luego de que el comerciante declaró que en la mañana del 8 de marzo de 2000, momentos después de que se derrumbó el puente sobre el arroyo El Sueño, circulaba con su camioneta cuando fue detenido por Aparicio, quien le advirtió sobre lo sucedido. Mientras conversaba con él -comentó- vio pasar un auto rojo que habría sido el de Bravo. Sostuvo que el policía le hizo señas, pero que el bioquímico no paró.
Dos versiones
Astorga consideró que Caniparoli tendría que haber seguido a Bravo. "En vez de acusar al policía, el fiscal hostiga a los testigos de la querella", dijo María del Carmen. Según el abogado Juan Robles, patrocinante de la defensa, lo dicho por Caniparoli derrumba la principal columna de la acusación de la querella. "Hasta ahora no quedó demostrado si Bravo pasó por el puesto policial. Es más, vamos a presentar nuevas pruebas que ponen en duda la versión de que el bioquímico salió rumbo a su trabajo", dijo el profesional.
En la próxima jornada del juicio habrá un careo entre un testigo de la querella, el policía Roberto Díaz, y la jefa de guardia de la comisaría, Ana Flores de Garzón. Díaz dijo que estuvo ese día en la dependencia policial de La Cocha y que Aparicio llegó muy nervioso. Pero esta versión fue negada por la mujer. Ahora ambos deberán ratificar o rectificar sus dichos en el careo.
Luego se procederá a la incorporación de pruebas y a la lectura de documentaciones testimoniales. Es probable que ese mismo día se le brinde a Aparicio la ocasión de efectuar su último descargo y se realicen los alegatos. Hasta ahora el acusado se negó a declarar. (C)
El representante del ministerio público resultó con fracturas en ambos brazos el fin de semana cuando su auto chocó con otro vehículo en una calle de San Miguel de Tucumán. Astorga está fuera de peligro, pero tiene más de dos semanas de licencia.
En consecuencia, los vocales de la Cámara Penal Sala II resolvieron reemplazarlo por el fiscal Julio Castro. Este profesional pidió tres días para interiorizarse del caso en el que tiene que intervenir ahora. Así las cosas, el tribunal resolvió reanudar las deliberaciones el próximo jueves 19 a partir de las 9.30.
La semana pasada, Astorga fue cuestionado por la hija de la víctima, María del Carmen Bravo, tras haber pedido ( junto a la defensa de Aparicio) que el principal testigo de la querella, el panadero Enrique Caniparoli, sea procesado por abandono de persona.
Lo hizo luego de que el comerciante declaró que en la mañana del 8 de marzo de 2000, momentos después de que se derrumbó el puente sobre el arroyo El Sueño, circulaba con su camioneta cuando fue detenido por Aparicio, quien le advirtió sobre lo sucedido. Mientras conversaba con él -comentó- vio pasar un auto rojo que habría sido el de Bravo. Sostuvo que el policía le hizo señas, pero que el bioquímico no paró.
Dos versiones
Astorga consideró que Caniparoli tendría que haber seguido a Bravo. "En vez de acusar al policía, el fiscal hostiga a los testigos de la querella", dijo María del Carmen. Según el abogado Juan Robles, patrocinante de la defensa, lo dicho por Caniparoli derrumba la principal columna de la acusación de la querella. "Hasta ahora no quedó demostrado si Bravo pasó por el puesto policial. Es más, vamos a presentar nuevas pruebas que ponen en duda la versión de que el bioquímico salió rumbo a su trabajo", dijo el profesional.
En la próxima jornada del juicio habrá un careo entre un testigo de la querella, el policía Roberto Díaz, y la jefa de guardia de la comisaría, Ana Flores de Garzón. Díaz dijo que estuvo ese día en la dependencia policial de La Cocha y que Aparicio llegó muy nervioso. Pero esta versión fue negada por la mujer. Ahora ambos deberán ratificar o rectificar sus dichos en el careo.
Luego se procederá a la incorporación de pruebas y a la lectura de documentaciones testimoniales. Es probable que ese mismo día se le brinde a Aparicio la ocasión de efectuar su último descargo y se realicen los alegatos. Hasta ahora el acusado se negó a declarar. (C)







