"El actor debe ser un ácrobata de las sensaciones"

Paula Giusti, autora y directora de la obra sobre el poeta Fernando Pessoa, contó que luego de su investigación, escribió el texto en 10 días . "Es fundamental que el actor lea poesía".

LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
04 Septiembre 2006
"Acerca de la estrategia más ingeniosa para ahorrarse la penosa tarea de vivir" fue su primer trabajo profesional. La obra, que cumple su tercera temporada, se presentó en París el año pasado. Ahora lo hará en el Festival de Otoño, en Madrid, y luego en Verona. Pero además, para 2007 ya tiene funciones agendadas en Cerdeña y en Sicilia, entre otras ciudades italianas.
"Cuando empecé a leerlo, me fui acercando a su mundo, y me terminé enamorando de Pessoa (Fernando). Visité Portugal varias veces e hice mi tesis sobre él. Después, lo conocía tanto que escribí la obra en 10 días", dijo Paula Giusti, que se emociona cuando habla del poeta portugués.
Después de recibirse de Licenciada en Teatro en la Facultad de Artes (1999) se instaló en París y obtuvo su Diploma de Estudios Especializados con una tesina sobre Pessoa, dirigido en gran parte por Patrice Pavis. Luego, tuvo que elegir entre la carrera académica o hacer teatro. Y, viendo "Acerca de la estrategia más ingeniosa para ahorrarse la penosa tarea de vivir", está claro que su opción fue la correcta.

- ¿Cómo llegaste a Patrice Pavis?
- Le escribí y pedí la admisión. Tuve que rendir un examen de francés y sostener un proyecto ante un jurado. Después de ello recién me aceptó. Mi tesina fue sobre la obra "El marinero".

- Y Pavis te abrió puertas para la producción...

- No, no creas. En París el mundo académico y el del quehacer teatral están muy separados. Poco o nada se juntan. Aprendí mucho de él, y él se interesó por lo que yo hacía.

- ¿Y por qué elegiste la dirección y no la actuación?
- El actor debe tener un entrenamiento permanente y yo no tengo tiempo para hacer las dos cosas. El teatro que quiero necesita de un cuerpo muy atento, con mucha destreza; el actor debe ser un acróbata de las sensaciones; exijo un cuerpo ligero que tenga mucha acción y conciencia del espacio. Trabajo mucho con el ritmo y el contratiempo. Y como no me interesa hacer textos naturalistas, el actor debe leer poesía. Esto es fundamental para mí.

- La obra sobre Pessoa fue tu debut profesional.
- Sí, y lo disfruto mucho. Pero detrás de él hay mucho trabajo. Desde que me levanto, a las 8, estoy pensando o preparando algo sobre la obra, leyendo y releyendo a Pessoa, porque su obra tiene gran teatralidad: hay muchos personajes y conflictos, lo que genera situaciones teatralmente muy ricas. A pesar de tener su fondo oscuro, lo que más me enamora de él es su sensibilidad, que nace de su lucidez. En algo me debo identificar.

- Cuando estás en Tucumán...
- En Tucumán siento mucho dolor. Un niño que mendiga en la calle, por ejemplo. Y por las noches siento ladrar los perros callejeros y no puedo dormir. Hay una imagen de abondono y de pobreza que está muy entre nosotros. La realidad es como si me golpeara con ella...



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