12 Septiembre 2002 Seguir en 
Dos delincuentes asaltaron a la familia de un policía cuando este no estaba, y sólo les pedían a las víctimas el arma reglamentaria del oficial y dinero. Por ello se estima que se trató de una entregada y que los asaltantes sabían bien en dónde estaban entrando.
El martes a las 18.30 Elida Gutter de Gómez estaba en su casa del pasaje Superí al 2.200 con su hija de 18 años y su nieto, cuando los dos ladrones entraron por la fuerza, gritando y amenazándola con sus armas.
"Yo dormía con mi sobrinito y me pusieron un trapo en la cara, por eso no pude ver nada", relató la hija del oficial Rodolfo Gómez, quien no quiso que se publicara su nombre.
La esposa del policía estaba lavando ropa cuando entraron, e inmediatamente la llevaron a su habitación y le pegaron con la culata de un arma en la cabeza. Revolvieron todo hasta que encontraron unos $900 en Bocade que tenían guardados en un cajón.
La hija del policía agregó que entraron preguntando por el arma de su padre, por lo que ella supone que los maleantes sabían que era la casa de un efectivo.El arma que pedían los ladrones no estaba en la casa, puesto que el oficial Gómez estaba trabajando en la División Transportes de la Policía, y la llevaba consigo. Luego los ladrones se fueron en un auto en el que los habría estado esperando un tercer hombre. Nadie pudo aportar datos sobre el vehículo, por lo que la búsqueda que inmediatamente inició la Policía resultó infructuosa.
El martes a las 18.30 Elida Gutter de Gómez estaba en su casa del pasaje Superí al 2.200 con su hija de 18 años y su nieto, cuando los dos ladrones entraron por la fuerza, gritando y amenazándola con sus armas.
"Yo dormía con mi sobrinito y me pusieron un trapo en la cara, por eso no pude ver nada", relató la hija del oficial Rodolfo Gómez, quien no quiso que se publicara su nombre.
La esposa del policía estaba lavando ropa cuando entraron, e inmediatamente la llevaron a su habitación y le pegaron con la culata de un arma en la cabeza. Revolvieron todo hasta que encontraron unos $900 en Bocade que tenían guardados en un cajón.
La hija del policía agregó que entraron preguntando por el arma de su padre, por lo que ella supone que los maleantes sabían que era la casa de un efectivo.El arma que pedían los ladrones no estaba en la casa, puesto que el oficial Gómez estaba trabajando en la División Transportes de la Policía, y la llevaba consigo. Luego los ladrones se fueron en un auto en el que los habría estado esperando un tercer hombre. Nadie pudo aportar datos sobre el vehículo, por lo que la búsqueda que inmediatamente inició la Policía resultó infructuosa.







