03 Septiembre 2006 Seguir en 
Un conde y su consorte, dos sirvientes enamorados, un paje irreverente y la maravillosa música de Wolfgang Amadeus Mozart consiguieron el viernes devolver a Tucumán el casi olvidado hechizo de la ópera.
La puesta en escena de “Las bodas de Fígaro”, considerada una de las mejores creaciones de Mozart, sorprendió al público que llenó el teatro San Martín en el puntapié inicial del 46° Setiembre Musical. La particular adaptación realizada por el regisseur Jorge de Lassaletta, que echó mano a un vestuario mucho más contemporáneo y desechó los trajes de época, no gustó del todo a algunos de los asistentes. “Creo que hay obras que no se pueden sacar de contexto”, dijo Ricardo Rodríguez, de 35 años. Sin embargo, el buen desempeño de los cantantes sobre el escenario consiguió superar esa contingencia y recuperar la magia de la obra.
La soprano porteña Graciela Oddone y el barítono tucumano -radicado en Estados Unidos- Gustavo Ahualli formaron una buena dupla en el rol de los amantes Susanna y Fígaro. “Llenaron el escenario por completo”, comentó Adriana de Moreno, de 56 años. También fue muy aplaudida la soprano tucumana Valeria Albarracín, en el rol de la condesa. El bajo Leonardo Estévez (de Buenos Aires) sorprendió por su ductilidad en el papel del conde. El resto del elenco y la orquesta, dirigida por Jorge Lhez, acompañó con soltura y, al final, sobrevino la ovación. Sólo hubo que lamentar algunas fallas técnicas. “El subtitulado fue deficiente”, comentó Gregorio Cippollini, de 45 años, oriundo de Córdoba. La obra se verá nuevamente hoy, a las 20.
ACORDE CON LOS TIEMPOS.-“Me pareció una puesta acorde con nuestros tiempos, es decir, con una escenografía despojada pero correcta. Me divirtió mucho, a pesar de que duró más de tres horas”, señaló Amelia Lizárraga de López, de 65 años. “Espero que de ahora en más podamos ver en Tucumán otras puestas de este tipo”, agregó.
ESCENOGRAFIA POBRE.- “La función me encantó. Hacía tiempo que no veía una ópera completa en Tucumán. Sólo la escenografía me pareció un poco pobre. Las sillas de época, los muebles y las puertas parecían haber sido sacadas del sótano del teatro”, dijo Ana María Escobar, de 43 años.
La puesta en escena de “Las bodas de Fígaro”, considerada una de las mejores creaciones de Mozart, sorprendió al público que llenó el teatro San Martín en el puntapié inicial del 46° Setiembre Musical. La particular adaptación realizada por el regisseur Jorge de Lassaletta, que echó mano a un vestuario mucho más contemporáneo y desechó los trajes de época, no gustó del todo a algunos de los asistentes. “Creo que hay obras que no se pueden sacar de contexto”, dijo Ricardo Rodríguez, de 35 años. Sin embargo, el buen desempeño de los cantantes sobre el escenario consiguió superar esa contingencia y recuperar la magia de la obra.
La soprano porteña Graciela Oddone y el barítono tucumano -radicado en Estados Unidos- Gustavo Ahualli formaron una buena dupla en el rol de los amantes Susanna y Fígaro. “Llenaron el escenario por completo”, comentó Adriana de Moreno, de 56 años. También fue muy aplaudida la soprano tucumana Valeria Albarracín, en el rol de la condesa. El bajo Leonardo Estévez (de Buenos Aires) sorprendió por su ductilidad en el papel del conde. El resto del elenco y la orquesta, dirigida por Jorge Lhez, acompañó con soltura y, al final, sobrevino la ovación. Sólo hubo que lamentar algunas fallas técnicas. “El subtitulado fue deficiente”, comentó Gregorio Cippollini, de 45 años, oriundo de Córdoba. La obra se verá nuevamente hoy, a las 20.
ENTRE ACTOS
UN ESPECTACULO RECOMENDABLE.-“La puesta me encantó. Creo que es un espectáculo altamente recomendable”, señaló la pianista tucumana Celina Lis. “Esta obra de Mozart tiene la particularidad de que muchas partes deben ser recitadas, lo que requiere un esfuerzo extremo por parte de los cantantes. Ellos, además de cantar, también tienen que actuar. Y, en este caso, el elenco se manejó con mucha soltura. Todos son muy buenos actores. Salvo algunos desajustes propios de todo estreno, creo que la función tuvo un muy buen nivel”, agregó.ACORDE CON LOS TIEMPOS.-“Me pareció una puesta acorde con nuestros tiempos, es decir, con una escenografía despojada pero correcta. Me divirtió mucho, a pesar de que duró más de tres horas”, señaló Amelia Lizárraga de López, de 65 años. “Espero que de ahora en más podamos ver en Tucumán otras puestas de este tipo”, agregó.
ESCENOGRAFIA POBRE.- “La función me encantó. Hacía tiempo que no veía una ópera completa en Tucumán. Sólo la escenografía me pareció un poco pobre. Las sillas de época, los muebles y las puertas parecían haber sido sacadas del sótano del teatro”, dijo Ana María Escobar, de 43 años.







