Hay una escena clave en este muy buen filme escrito y dirigido por Jacques Audiard. Tom, el joven protagonista, recibe indicaciones de su maestra de piano Miao Lin, una talentosa instrumentista oriental. Aunque hablan distintos idiomas, la conexión entre ellos se establece con potencia, y abre un nuevo rumbo para la vida del muchacho.
Planteada con sensibilidad y con sutileza, la escena imprime un giro impensado a la historia, que pinta la vida de un joven violento, criado entre hampones y con códigos mafiosos que, sin embargo, no ha perdido la vena artística que lo lleva a perseverar en sus estudios musicales. La relación con la maestra china, que avanzará a medida que ella balbucea sus primeras palabras en francés, abrirá al protagonista la posibilidad de escapar de un destino de violencia y de una vida prácticamente al margen de la ley. El director logra una ambientación estupenda; lo respalda un buen trabajo actoral del elenco, que alcanza puntos muy altos en la ajustada composición de Romain Duris, que transmite con mucha credibilidad la transición de su personaje, y en el trabajo de Linh Dan Phan, capaz de borrar con su expresividad la barrera del idioma. La película tiene el ritmo y el clima adecuados para involucrar progresivamente al espectador en los detalles del conflicto que vive el protagonista y las consecuencias que esto traerá a su vida.
Drama. FRANCIA, 2005.
DIRECCION: JACQUES AUDIARD. CON ROMAIN DURIS, LINH DAN PHAN, NIELS ARESTRUP, AURE ATIKA.
PM13Con reservas/106´.
VIOLENCIA: con escenas
SEXO: con escenas
COMPRENSION: fácil







