01 Septiembre 2006 Seguir en 
La leyenda cuenta que Napoleón la consideró uno de los detonantes de la Revolución Francesa y, de hecho, fue censurada en gran parte de Europa. En "Las Bodas de Fígaro", aun cuando es una ópera bufa, Wolfgang Amadeus Mozart plantea una crítica a la sociedad de su época, en especial a la aristocracia y a la nobleza. Se estrenó en 1786, precisamente tres años antes de la Revolución Francesa.
Con esta puesta se inaugurará esta noche una nueva edición del Setiembre Musical, a las 21.30, en el teatro San Martín (el domingo a las 20 se realizará la segunda función).
La dimensión política de esta ópera fue respaldada por dos de los protagonistas de esta noche en una conversación con LA GACETA: el regisseur Jorge de Lassaletta y el tenor Gustavo Ahualli. "Fígaro representa los ideales de libertad y de justicia. Entrelíneas, es una crítica de Mozart a la aristocracia", afirmó el cantante. Según el director escénico, Fígaro "es un hombre de la democracia. Pero, además, es muy actual porque se trata de una reivindicación de la dignidad femenina", aseguró."Las Bodas de Fígaro" se desarrolla en Sevilla, en el castillo del Conde de Almaviva. Fígaro y Susana, ayudantes de cámara del conde y la condesa, planean casarse y solicitan al conde que renuncie a su privilegio feudal de pasar con la novia la noche de bodas. Pero el conde, tras aceptar su petición, intenta infructuosamente seducir a Susana, quien decide aliarse con la condesa en su intención de darle una lección al seductor. La historia está llena de complicados enredos, amores, sensualidad y celos. El divertido argumento concluye con la unión de la pareja y el conde pidiendo disculpas por su actitud.
"De Fígaro, lo que me atrae es su perfil psicológico; es una buena persona y representa ideales universales", le dijo a LA GACETA Gustavo Ahualli. "Mozart es muy difícil de cantar porque tiene un estilo muy definido: la música está muy expuesta, todo es cristalino y está a la vista, por lo que no hay margen para el error", añadió. De todos modos, el cantante admite que la puesta representa un desafío en el plano actoral: "todo pasa por la caracterización", afirmó. De Lassaletta comentó que en esta ópera "hay mucho trabajo actoral". "Mozart escribe música como un dramaturgo" definió el regisseur.
La ópera en cuatro actos será interpretada por la Orquesta y el Coro Estable, bajo la dirección de Jorge Lhez.
El elenco está integrado, además de Ahualli, por Alfredo Tiseira, Graciela Oddone (Buenos Aires), Myriam Molina, Leonardo Estévez (Buenos Aires) y Valeria Albarracín. Además trabajan Marta Romero, Marcelo Oppedisano, Guadalupe Sánchez, Adriana Olivera, Fabián Abad, Gonzalo Castro, Cynthia del Carril y Alicia Rodríguez. La ópera será cantada en italiano, pero a través de un sistema de proyección se podrán leer los subtítulos en castellano.
Con esta puesta se inaugurará esta noche una nueva edición del Setiembre Musical, a las 21.30, en el teatro San Martín (el domingo a las 20 se realizará la segunda función).
La dimensión política de esta ópera fue respaldada por dos de los protagonistas de esta noche en una conversación con LA GACETA: el regisseur Jorge de Lassaletta y el tenor Gustavo Ahualli. "Fígaro representa los ideales de libertad y de justicia. Entrelíneas, es una crítica de Mozart a la aristocracia", afirmó el cantante. Según el director escénico, Fígaro "es un hombre de la democracia. Pero, además, es muy actual porque se trata de una reivindicación de la dignidad femenina", aseguró."Las Bodas de Fígaro" se desarrolla en Sevilla, en el castillo del Conde de Almaviva. Fígaro y Susana, ayudantes de cámara del conde y la condesa, planean casarse y solicitan al conde que renuncie a su privilegio feudal de pasar con la novia la noche de bodas. Pero el conde, tras aceptar su petición, intenta infructuosamente seducir a Susana, quien decide aliarse con la condesa en su intención de darle una lección al seductor. La historia está llena de complicados enredos, amores, sensualidad y celos. El divertido argumento concluye con la unión de la pareja y el conde pidiendo disculpas por su actitud.
"De Fígaro, lo que me atrae es su perfil psicológico; es una buena persona y representa ideales universales", le dijo a LA GACETA Gustavo Ahualli. "Mozart es muy difícil de cantar porque tiene un estilo muy definido: la música está muy expuesta, todo es cristalino y está a la vista, por lo que no hay margen para el error", añadió. De todos modos, el cantante admite que la puesta representa un desafío en el plano actoral: "todo pasa por la caracterización", afirmó. De Lassaletta comentó que en esta ópera "hay mucho trabajo actoral". "Mozart escribe música como un dramaturgo" definió el regisseur.
La ópera en cuatro actos será interpretada por la Orquesta y el Coro Estable, bajo la dirección de Jorge Lhez.
El elenco está integrado, además de Ahualli, por Alfredo Tiseira, Graciela Oddone (Buenos Aires), Myriam Molina, Leonardo Estévez (Buenos Aires) y Valeria Albarracín. Además trabajan Marta Romero, Marcelo Oppedisano, Guadalupe Sánchez, Adriana Olivera, Fabián Abad, Gonzalo Castro, Cynthia del Carril y Alicia Rodríguez. La ópera será cantada en italiano, pero a través de un sistema de proyección se podrán leer los subtítulos en castellano.







