El recuerdo de Betty vive en cada rincón de la casa de El Manantial

"Creo que le hicieron algo porque ella las podría haber desenmascarado", dijo su ex pareja. Julio Navarro contó que ya no le quedan muchas esperanzas y volvió a acusar a las ex novicias. Los perros y las plantas.

OBRA DE ARTE. Navarro hizo un impactante dibujo de la docente. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
OBRA DE ARTE. Navarro hizo un impactante dibujo de la docente. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
31 Agosto 2006
Una bota tirada al lado de la cama matrimonial, que permanece destendida. La ropa de entrecasa sobre una silla. El cajón de la mesa de luz entreabierto. En la pieza donde dormía Angela Beatriz Argañaraz todo sigue igual. Es como si el desorden esperara el regreso de la docente para ser acomodado. Ha pasado un mes. Pero sólo el polvillo que hay en el cuarto parece ser el testigo del transcurso del tiempo. Fuera de allí, en la casa donde vivía la maestra, en una humilde zona de El Manantial, todo sufre por su ausencia: los perros lloran y no comen, las plantas se van secando de a poco y su ex pareja, Julio Navarro, se niega a acostumbrarse a la idea de que ella no volverá.
Hace 31 días exactamente, en una mañana de intenso frío, Betty amaneció, como siempre, a las 5. Pero ese no iba a ser un día cualquiera. Ella tenía que asumir como directora del colegio Padre Roque Correa. Salió contenta. Tenía que actuar en una obra con la que despedirían a la directora que se retiraba. El sketch iba a llamarse “Teté se va a Japón”. Vestida con un kimono, debía imitar a la ex directora. Su compañera, Susana Acosta, tenía que relatar los hechos.

“Sorpresa” y “regalo”
Iba a ser un día de fiesta. Pero Betty no llegó. Todas se preocuparon. Menos Acosta, según los testigos. La ex novicia, detenida por el caso, tampoco dijo que esa mañana la maestra debía pasar por su departamento, en el que vive junto a la otra acusada, Nélida Fernández. La habían invitado la noche anterior. “Ahora entiendo que las palabras que usaron fueron claves: ‘le dijeron a Betty pasá por casa que tenemos un sorpresa para vos y un regalito para Julio’. Sorpresa fue la que se llevó Betty con lo que le hicieron. Regalo es lo que me dejaron a mí. Este dolor tan fuerte”, dice Navarro.
Sentado en la cocina, que también funciona como living, Julio cuenta que desde hace un mes vive un calvario y no puede creer que quien fue su pareja por 15 años podría haber sido víctima de un delito grave. Aunque dice que, con el paso de los días y con la actitud que tienen las sospechosas, ya no le quedan muchas esperanzas. “Viendo la frialdad con la que se manejan, que es espeluznante, pienso que le podrían haber hecho cualquier cosa”, comenta.
Considera que no se puede hacer daño a alguien por un cargo. “Creo que le hicieron algo porque Betty las podría haber visto, las podría haber desenmascarado”, opina. “Una vez, Betty me dijo: ‘la Susanita parece buenita, pero es terrible’. Yo no le di importancia, hasta ahora”, añade.
Flaco, con la cara demacrada, que denota angustia. De tanto en tanto se le ponen vidriosos los ojos. A lo largo de la charla habla de su ex pareja en pasado, como si ya hubiera muerto, aunque dice que no quiere hacerlo. Para no sentirse solo, cada noche duerme con cinco perros. “Ellos también están sufriendo”, relata Julio. “Caramelo”, uno de los canes, cada vez que siente un ruido, para las orejas y sigue con desesperación las voces femeninas.
Las paredes no tienen reboque. El techo está a medio terminar. El ambiente es sencillo, pero cálido. Los muebles y los cuadros tienen el toque artístico de Julio, estudiante de la Facultad de Artes. La cocina está llena de utensilios. Da la sensación de que allí hay mucho movimiento. Sobre el plástico de la mesa, manchado con pintura, Navarro ceba mates y cuenta detalles de Betty. “No se qué voy a hacer si no vuelve. La extraño mucho”, cuenta.
La casa está algo desordenada, como olvidada de la prolijidad que tenía sí conserva la carpeta de trabajo de Betty. Todo su año ya estaba programado con una caligrafía casi perfecta, dibujos y recortes. “Ella era la que limpiaba. Era muy ordenada y cuidadosa. Jamás se tiró en la cama a ver tele”, afirma.
Navarro no para de recordar a Betty: “en casa, siempre estaba zaparrastrosa. Para salir, le gustaba perfumarse y vestirse bien. Era una lady. Todos se preguntaban cómo vivía aquí. No era ambiciosa y le gustaba el folclore”. La docente, según Julio, amaba a sus perros y a los cientos de plantas que adornan la vivienda, y que ahora se desmoronan por su ausencia.

CRONOLOGIA DEL CASO

• Betty desapareció el 31 de julio.

•  El 2 de agosto se allanó el departamento de las acusadas.

•  Ese mismo día se secuestró su Ford Orion.

•  El 5 de agosto se arrestó a Acosta y a Fernández.

•  El 6 de agosto se allanó la casa de las mujeres en El Cadillal.

•  El 9 de agosto hallaron sangre en el auto de las sospechosas.

•  El 14 de agosto encontraron sangre en la casa de las mujeres.

•  El 21 de agosto se pidió la prisión preventiva para ambas.

•  El 23 se les imputa privación ilegítima de la libertad.