11 Septiembre 2002 Seguir en 
Cinco delincuentes se llevaron un botín valuado en unos $ 17.000 de una casa de familia donde funciona también una distribuidora de gas envasado."Nos sorprendieron durmiendo. Primero agarraron a los chicos y después subieron y nos ataron a nosotros", le contó a LA GACETA don Tomás Cajal, el dueño de casa.
El dormía con su esposa Elva en la planta alta, y abajo lo hacían sus nietos Darío y Elva Cajal, de 19 y 22 años. Los cuatro fueron maniatados y luego encerrados en una habitación, pero los delincuentes no golpearon a ninguna de las víctimas.
Los ladrones, todos encapuchados, saltaron las rejas y luego rompieron dos puertas a patadas. "Revolvieron todo, estuvieron más de una hora y media adentro de la casa", relató Darío, quien agregó que los amenazaron con pistolas. Los ladrones, a pesar del tiempo con que contaron, dejaron en lugar varios artículos valiosos, como televisores y equipos de música.
En cambio, se llevaron muchas joyas que la pareja tenía desde su juventud, dos teléfonos celulares, una escopeta calibre 16, 60 pares de zapatillas que la familia tenía para su venta, discos compactos, un videojuego y ropa. Además, encontraron $ 3.000 en efectivo, producto de las ventas del fin de semana que no habían podido depositar en el banco.
Ningún vecino vio en qué llegaron o se fueron los hombres, pero por el tipo de cosas que se llevaron se estima que no era un vehículo grande. El atraco se produjo a las 3.30 del domingo, pero los Cajal radicaron la denuncia el lunes al mediodía. "Cuando se fueron y nos desatamos, llamamos a la comisaría 6ª; nos dijeron que ya venían, pero aparecieron recién el lunes al mediodía", dijo Cajal sin ocultar su indignación.
El dormía con su esposa Elva en la planta alta, y abajo lo hacían sus nietos Darío y Elva Cajal, de 19 y 22 años. Los cuatro fueron maniatados y luego encerrados en una habitación, pero los delincuentes no golpearon a ninguna de las víctimas.
Los ladrones, todos encapuchados, saltaron las rejas y luego rompieron dos puertas a patadas. "Revolvieron todo, estuvieron más de una hora y media adentro de la casa", relató Darío, quien agregó que los amenazaron con pistolas. Los ladrones, a pesar del tiempo con que contaron, dejaron en lugar varios artículos valiosos, como televisores y equipos de música.
En cambio, se llevaron muchas joyas que la pareja tenía desde su juventud, dos teléfonos celulares, una escopeta calibre 16, 60 pares de zapatillas que la familia tenía para su venta, discos compactos, un videojuego y ropa. Además, encontraron $ 3.000 en efectivo, producto de las ventas del fin de semana que no habían podido depositar en el banco.
Ningún vecino vio en qué llegaron o se fueron los hombres, pero por el tipo de cosas que se llevaron se estima que no era un vehículo grande. El atraco se produjo a las 3.30 del domingo, pero los Cajal radicaron la denuncia el lunes al mediodía. "Cuando se fueron y nos desatamos, llamamos a la comisaría 6ª; nos dijeron que ya venían, pero aparecieron recién el lunes al mediodía", dijo Cajal sin ocultar su indignación.







