Irracional ataque de un remisero a un policía

El chofer -que no fue detenido- se enojó porque el agente había cortado el tránsito, para que crucen alumnos de una escuela. No podían parar los golpes.

CARLOS COSTILLA, LA VICTIMA.
CARLOS COSTILLA, LA VICTIMA.
11 Septiembre 2002
Un insólito y grave incidente ocurrió en la puerta de una escuela, cuando un remisero atacó a un policía que custodiaba la salida de los alumnos del turno tarde, ante la azorada mirada de padres, maestros y estudiantes.
El lunes a las 18, el cabo Carlos Daniel Costilla detuvo el tránsito en la puerta de la escuela Paul Groussac (España 2.780), para que los chicos que salían de clase pudieran cruzar la calle. Al parecer, la momentánea demora enfureció al conductor del Peugeot 504, gris oscuro, con patente CNL 844. Según averiguaciones de la Policía, el chofer se llamaría Carlos César Rubén Kutter.

Insultos y golpes
"El hombre empezó a insultarme desde adentro del auto. Cuando me acerqué, me golpeó con la puerta; luego, se bajó y empezó a pegarme puñetazos. Intenté detenerlo, e incluso algunos automovilistas se bajaron para tratar de calmarlo, pero se puso peor. Cuando volvió a meterse al auto, todos pensamos que iba a retirarse. En cambio, volvió con un caño cromado, e intentó seguir peleando", contó Costilla, quien pertenece al área Minoridad de la Policía de Tucumán. La resistencia de los que estaban presentes (padres, maestros y transeúntes) impidió que ese último forcejeo se transformara en algo peor.

Atropellado
Cuando el remisero finalmente subió a su auto, encaró el vehículo contra el policía, lo golpeó en la cadera, y siguió su camino por España hacia el este.
Costilla fue atendido en un sanatorio, donde se le hicieron curaciones y se le realizaron estudios médicos, tras lo cual lo dieron de alta. "Si todo esto no hubiese pasado frente a la escuela, habría sacado el arma, y quizás ahora estaríamos contando la tragedia", advirtió.
La directora de la escuela Paul Groussac, Clementina Ledesma, consideró que el incidente fue grave, por lo que hizo la denuncia en la seccional 6ª. "Se puso en peligro la seguridad de mis alumnos", afirmó la docente. La causa fue caratulada como "Atentado contra la autoridad y lesiones", y fue remitida a la fiscalía VIIª.

Cada vez hay más reacciones violentas

Un inquietante estado de ánimo (por decirlo amablemente) campea entre los argentinos, como una consecuencia inevitable de los males que sufre el país. Pobreza, crisis social, colapso del sistema de salud, desbande de la educación, delincuencia en aumento se traducen también en un incremento de los hechos de violencia.
"La gente está cada vez más loca", se dice en la calle, como quien comenta el estado del tiempo. Un ejemplo de ello es el grave incidente ocurrido en la puerta de la escuela Paul Groussac.
Según datos proporcionados por las defensorías oficiales penales (publicados por LA GACETA el domingo último), en lo que va del año, los delitos se incrementaron un 30%, en comparación con el mismo período del año pasado. Los delitos que más crecieron -según Edmundo Chavarría, secretario de las defensorías- son las amenazas y las lesiones (un 60%), seguidas por los robos y hurtos (20%), los abusos sexuales y las usurpaciones (15% cada una).
Otro dato significativo, que proporcionan las seccionales de los barrios periféricos de la ciudad, es el aumento de los delitos "bagatela" (de poca importancia). "La mayor cantidad de denuncias se está dando por cuestiones familiares o vecinales, con amenazas o lesiones", refirió hace pocas semanas el comisario Pedro Lazarte, jefe de la seccional 9ª.

"Situación de guerra"

La inestabilidad emocional que vive una gran parte de los argentinos, y que lleva a mucha gente a estallar ante la menor situación de estrés, no es sólo una percepción "popular", sino que constituye una realidad preocupante.
Según la doctora en Psicología Marta Gerez Ambertín, la Argentina está en una situación de guerra. "No se trata sólo de la crisis económica, sino de la inseguridad. A la falta de perspectivas de salida, se suma el alto grado de disgregación social y anomia que afecta a la gente", asegura la psicoanalista. "Esa situación hizo aumentar la violencia y el ?canibalismo? en dosis altísimas", agrega.
Gerez Ambertín ilustra su caracterización de que Argentina es un país "en guerra", con un ejemplo: "con un equipo de investigación preparamos un trabajo sobre la particular relación que se establece entre el secuestrador y su víctima, y pensamos que lo íbamos a ofrecer en el exterior, porque esas cosas acá no pasaban. Bueno, ahora ese trabajo es apropiado para la Argentina, donde hay una situación de guerra", afirma.

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