10 Septiembre 2002 Seguir en 
Un niño de ocho años fue herido de un balazo en la cara por su tío, de trece, mientras jugaban con una pistola calibre 22, propiedad de un joven que no se encontraba en la casa.Pablo Páez, el pequeño, fue el domingo con sus padres a visitar a sus abuelos en la localidad de Pacará Pintado, en San Andrés. En cierto momento se fue a jugar con su tío Pedro López, a la casa del hermano de este, Juan López, ubicada a 30 metros de la vivienda principal, aprovechando que él no estaba."Fueron 10 o 15 minutos y ya se sintió la explosión. Cuando lo vi me puse a llorar como loca y él me decía que no llore, que estaba bien", le contó a LA GACETA Patricia Noemí López, la madre de Pablo y hermana de Pedro, todavía muy angustiada por lo sucedido.
Aparentemente nadie sabía que Juan López, de 24 años, tenía esa arma. "Parece que la encontró y la dejó arriba del ropero. Los chicos, jugando, la agarraron y se pusieron a manosearla", dijo Pablo Alberto Páez, padre del menor herido.
Pablito, que vive con su hermano mayor y con sus padres en Los Vallistos, recibió el balazo debajo del ojo izquierdo, y el proyectil quedó alojado sobre el occipital del mismo lado.El médico Ricardo Auad informó a LA GACETA que el estado del niño es delicado, pero que está estable. Continuará internado los próximos días.
Pedro, por su parte, quedó muy conmocionado por lo ocurrido, y hasta ahora no les contó nada a de sus parientes, por el estado de shock en que se encuentra.
En los últimos 45 días se produjeron otros cinco accidentes con armas de fuego, tres de los cuales resultaron mortales, lo que reavivó la polémica sobre el uso de armas por parte de civiles ante el aumento de la inseguridad.
Aparentemente nadie sabía que Juan López, de 24 años, tenía esa arma. "Parece que la encontró y la dejó arriba del ropero. Los chicos, jugando, la agarraron y se pusieron a manosearla", dijo Pablo Alberto Páez, padre del menor herido.
Pablito, que vive con su hermano mayor y con sus padres en Los Vallistos, recibió el balazo debajo del ojo izquierdo, y el proyectil quedó alojado sobre el occipital del mismo lado.El médico Ricardo Auad informó a LA GACETA que el estado del niño es delicado, pero que está estable. Continuará internado los próximos días.
Pedro, por su parte, quedó muy conmocionado por lo ocurrido, y hasta ahora no les contó nada a de sus parientes, por el estado de shock en que se encuentra.
En los últimos 45 días se produjeron otros cinco accidentes con armas de fuego, tres de los cuales resultaron mortales, lo que reavivó la polémica sobre el uso de armas por parte de civiles ante el aumento de la inseguridad.







