16 Agosto 2006 Seguir en 
Las manchas de sangre que se hallaron ayer en una valija que tenían en su departamento las acusadas por la desaparición de la docente serían fundamentales para esclarecer el caso, según los investigadores. Durante el allanamiento que se realizó en el domicilio del 70 piso de Catamarca 30, los pesquisas también encontraron manchas de sangre en las puertas del baño y de un dormitorio, en paredes y en una campera celeste, detallaron.
Por disposición de la fiscal Adriana Giannoni, miembros de la Policía Científica realizaron durante casi 12 horas una minuciosa búsqueda de pruebas en el departamento que comparten Nélida del Valle Fernández y Susana Acosta, que están detenidas
Dirigidos por la bioquímica Lilia Moyano, con la presencia del fiscal y de los abogados Leonardo Coria y Carlos Picón -representante de la familia de Angela Beatriz Argañaraz- y Gustavo Morales -defensor de las ex novicias- los pesquisas requisaron la terraza, el sexto piso y todas las bauleras que están en el subsuelo y que corresponden al consorcio. Justamente, en uno de esos cajones también se encontraron manchas que presumiblemente serían de sangre.
Los investigadores, por el tiempo que transcurrió desde la desaparición, eran pesimistas sobre los resultados que se podían conseguir. Pero, cuando se realizó la prueba del “luminol” (una técnica que requiere un reactivo químico sobre una mancha y luego una luz especial) en el departamento, se detectaron manchas de sangre. La que más sorprendió, dijeron los pesquisas, fue la que se halló en una valija negra que estaba vacía, ubicada en el balcón cerrado que tiene el departamento. Ahora, los pesquisas también investigarán si se trata de la misma valija que llevó a su trabajo Acosta el día en que desapareció Betty, según declaró en Tribunales una empleada del establecimiento, Stella Maris Amduni. La testigo había declarado que Acosta llegó 10 minutos tarde el lunes 31 y que llevaba una valija grande.
Los pesquisas, según informaron, también secuestraron del departamento videos, casettes, fotografías de las mujeres con grupos de amigos, agendas y mapas de rutas. Además, secuestraron un calzado deportivo que tenía en la suela extrañas manchas y un celular.
Ahora, se realizarán pruebas para determinar si la sangre encontrada corresponde a Betty. Hoy los efectivos continuarán revisando el departamento en busca de más pruebas. Mientras tanto, Fernández, que tiene detención domiciliaria, estará en una celda de una comisaría, informaron.
Angela Beatriz Argañaraz no tiene hijos, pero sus cinco perros reciben tantos cuidados como si fueran sus vástagos. “Los trataba como si fueran sus hijos. Por eso son animales muy dulces y cariñosos”, contó Fernando Malmierca, el veterinario que atiende a las mascotas de Argañaraz desde hace cinco años. “También me consultaba por los perros de los vecinos. A veces ponía de su bolsillo para ayudarlos”, comentó.
Además de dos dogos enormes, Betty y Navarro criaron en su casa de El Manantial a “Caramelo”, un mestizo con un problema respiratorio severo, por el que hubo que practicarle una traqueotomía. Luego, se sumaron dos perras callejeras. “A una de ellas la atendí porque tenía la cadera dislocada. Caramelo estuvo internado en mi casa hasta el lunes. Los otros perros se pelearon y el pobre se estresó mucho”, dijo.
También recordó haber hablado por teléfono con Betty tres días antes del lunes en que desapareció. “Me pidió que le enviara el alimento para los perros con un motomensajero. Me dijo además que no había cobrado, y preguntó si me podía pagar en un par de días. No encontré nada raro en ese momento. Era la misma Betty de siempre...”, concluyó el veterinario.
Alta y delgada, de un buen estado físico, para Betty el cuidado del cuerpo es una prioridad.
La maestra desaparecida hace 17 días, cuando se dirigía a su trabajo en el colegio Padre Roque Correa, iba al gimnasio tres veces por semana. Aunque pasaba allí muchas horas, y a veces asistía a dos clases seguidas, nunca hizo amistad con sus compañeras ni compañeros de clase.
Eso fue lo que los empleados del gimnasio céntrico al que asistía Betty declararon ante la Policía, según informó el dueño del establecimiento. “Desde hace tres años venía a clases de aerobics los lunes, miércoles y viernes, a las 19”, contó el empresario, que prefirió mantenerse en el anonimato.
“Venía, tomaba su clase y se retiraba. Siempre salía sola, nunca la vieron irse con nadie, ni hombre ni mujer, ni siquiera para tomar un café. En ese sentido, no hay nada que podamos aportar”, insistió. “El muchacho que dicta las clases en el horario al que ella asistía ya declaró ante la Policía”, comentó.
Según Julio Navarro, ex pareja y amigo de la docente, en ocasiones Betty tomaba dos clases de gimnasia seguidas. “A veces me enojaba un poco con ella. Le decía que volviera más temprano a casa, que descansara un poco más”, contó Navarro.
Por disposición de la fiscal Adriana Giannoni, miembros de la Policía Científica realizaron durante casi 12 horas una minuciosa búsqueda de pruebas en el departamento que comparten Nélida del Valle Fernández y Susana Acosta, que están detenidas
Dirigidos por la bioquímica Lilia Moyano, con la presencia del fiscal y de los abogados Leonardo Coria y Carlos Picón -representante de la familia de Angela Beatriz Argañaraz- y Gustavo Morales -defensor de las ex novicias- los pesquisas requisaron la terraza, el sexto piso y todas las bauleras que están en el subsuelo y que corresponden al consorcio. Justamente, en uno de esos cajones también se encontraron manchas que presumiblemente serían de sangre.
Los investigadores, por el tiempo que transcurrió desde la desaparición, eran pesimistas sobre los resultados que se podían conseguir. Pero, cuando se realizó la prueba del “luminol” (una técnica que requiere un reactivo químico sobre una mancha y luego una luz especial) en el departamento, se detectaron manchas de sangre. La que más sorprendió, dijeron los pesquisas, fue la que se halló en una valija negra que estaba vacía, ubicada en el balcón cerrado que tiene el departamento. Ahora, los pesquisas también investigarán si se trata de la misma valija que llevó a su trabajo Acosta el día en que desapareció Betty, según declaró en Tribunales una empleada del establecimiento, Stella Maris Amduni. La testigo había declarado que Acosta llegó 10 minutos tarde el lunes 31 y que llevaba una valija grande.
Los pesquisas, según informaron, también secuestraron del departamento videos, casettes, fotografías de las mujeres con grupos de amigos, agendas y mapas de rutas. Además, secuestraron un calzado deportivo que tenía en la suela extrañas manchas y un celular.
Ahora, se realizarán pruebas para determinar si la sangre encontrada corresponde a Betty. Hoy los efectivos continuarán revisando el departamento en busca de más pruebas. Mientras tanto, Fernández, que tiene detención domiciliaria, estará en una celda de una comisaría, informaron.
Se preocupaba hasta por los perros de sus vecinos
Angela Beatriz Argañaraz no tiene hijos, pero sus cinco perros reciben tantos cuidados como si fueran sus vástagos. “Los trataba como si fueran sus hijos. Por eso son animales muy dulces y cariñosos”, contó Fernando Malmierca, el veterinario que atiende a las mascotas de Argañaraz desde hace cinco años. “También me consultaba por los perros de los vecinos. A veces ponía de su bolsillo para ayudarlos”, comentó.
Además de dos dogos enormes, Betty y Navarro criaron en su casa de El Manantial a “Caramelo”, un mestizo con un problema respiratorio severo, por el que hubo que practicarle una traqueotomía. Luego, se sumaron dos perras callejeras. “A una de ellas la atendí porque tenía la cadera dislocada. Caramelo estuvo internado en mi casa hasta el lunes. Los otros perros se pelearon y el pobre se estresó mucho”, dijo.
También recordó haber hablado por teléfono con Betty tres días antes del lunes en que desapareció. “Me pidió que le enviara el alimento para los perros con un motomensajero. Me dijo además que no había cobrado, y preguntó si me podía pagar en un par de días. No encontré nada raro en ese momento. Era la misma Betty de siempre...”, concluyó el veterinario.
Betty no tenía amigos en el gimnasio al que asistía
Alta y delgada, de un buen estado físico, para Betty el cuidado del cuerpo es una prioridad.
La maestra desaparecida hace 17 días, cuando se dirigía a su trabajo en el colegio Padre Roque Correa, iba al gimnasio tres veces por semana. Aunque pasaba allí muchas horas, y a veces asistía a dos clases seguidas, nunca hizo amistad con sus compañeras ni compañeros de clase.
Eso fue lo que los empleados del gimnasio céntrico al que asistía Betty declararon ante la Policía, según informó el dueño del establecimiento. “Desde hace tres años venía a clases de aerobics los lunes, miércoles y viernes, a las 19”, contó el empresario, que prefirió mantenerse en el anonimato.
“Venía, tomaba su clase y se retiraba. Siempre salía sola, nunca la vieron irse con nadie, ni hombre ni mujer, ni siquiera para tomar un café. En ese sentido, no hay nada que podamos aportar”, insistió. “El muchacho que dicta las clases en el horario al que ella asistía ya declaró ante la Policía”, comentó.
Según Julio Navarro, ex pareja y amigo de la docente, en ocasiones Betty tomaba dos clases de gimnasia seguidas. “A veces me enojaba un poco con ella. Le decía que volviera más temprano a casa, que descansara un poco más”, contó Navarro.









