16 Agosto 2006 Seguir en 
Situaciones extrañas. Movimientos anormales. La mañana del 31 de julio, cuando desapareció la docente Angela Beatriz Argañaraz, los vecinos de las únicas detenidas por el caso notaron algunos detalles que les llamaron la atención, ya que, según dijeron, las mujeres tenían una forma de vida muy estructurada.
El mayor asombro se lo llevó el portero de la cochera donde estacionaban su auto Nélida del Valle Fernández y Susana Acosta. “Siempre llego a las 6 y hago un recorrido. Las mujeres sacaban todos los días el vehículo entre las 6.30 y las 7, lo dejaban de nuevo al mediodía y volvían a sacarlo a las dos de la tarde. Pero ese lunes ya se habían llevado al vehículo antes de las 6”, contó Carlos Avila.
El estacionamiento está ubicado en la mitad de cuadra de 24 de Septiembre al 1.000, debajo de un edificio. En la cochera número 38, las detenidas dejaban su Ford Orion azul. Según Avila, todos los días las mujeres hacían lo mismo. “Venían juntas con una nena. La rubia (Fernández) bajaba a buscar el auto, mientras la morocha (Acosta) esperaba arriba para cerrar el portón y se iban juntas. Ellas tenían una llave, así que si sacaron el auto a la madrugada, yo no me enteré. Hay un guardia por la noche, pero no dejó asentado a qué hora se llevaron el vehículo ese día ni en la madrugada del martes”, especificó el portero, en referencia a que se detectó que las mujeres habían cargado GNC ese día a las 3 en una estación de servicio de San Juan al 1.100.
Decían que eran hermanas
“También me llamó la atención que en los diarios salió que eran amigas y que vivían juntas. Siempre me dijeron que eran hermanas”, expresó Avila y añadió que, aunque se llevaban bien, “la rubia no dejaba que la morocha condujera el auto”.
Los vecinos del edificio de Catamarca 30, donde viven las ex novicias, en el 70 piso, también señalaron que las detenidas se presentaban como hermanas. “Ellas eran muy estructuradas y casi nunca recibían visitas. A la maestra (Betty) la veía algunas veces, cuando pasaba en un remise a buscarlas a Nélida y a Susana”, relató una habitante del edificio, que no quiso revelar su identidad.
Dos vecinos de la zona vieron a Acosta la mañana del 31 en una actitud que calificaron como extraña. “Todas las mañanas las veo porque salgo a la misma hora que ellas para ir a estudiar. Ese día no se fueron juntas, como de costumbre. La morocha estuvo en la puerta del edificio un rato largo. Miraba para un lado y para el otro todo el tiempo, como si estuviera esperando algo”, describió una joven, que prefirió no identificarse.
Otro muchacho que vive en el edificio comentó que las ex novicias nunca subían a otro auto que no fuera el de ellas.
“Pero, en los últimos días, antes de ser detenidas, la morocha tomaba un remise todas las mañanas. Pensé que quizás se habían peleado. No le di importancia en ese momento”, relató.
El mayor asombro se lo llevó el portero de la cochera donde estacionaban su auto Nélida del Valle Fernández y Susana Acosta. “Siempre llego a las 6 y hago un recorrido. Las mujeres sacaban todos los días el vehículo entre las 6.30 y las 7, lo dejaban de nuevo al mediodía y volvían a sacarlo a las dos de la tarde. Pero ese lunes ya se habían llevado al vehículo antes de las 6”, contó Carlos Avila.
El estacionamiento está ubicado en la mitad de cuadra de 24 de Septiembre al 1.000, debajo de un edificio. En la cochera número 38, las detenidas dejaban su Ford Orion azul. Según Avila, todos los días las mujeres hacían lo mismo. “Venían juntas con una nena. La rubia (Fernández) bajaba a buscar el auto, mientras la morocha (Acosta) esperaba arriba para cerrar el portón y se iban juntas. Ellas tenían una llave, así que si sacaron el auto a la madrugada, yo no me enteré. Hay un guardia por la noche, pero no dejó asentado a qué hora se llevaron el vehículo ese día ni en la madrugada del martes”, especificó el portero, en referencia a que se detectó que las mujeres habían cargado GNC ese día a las 3 en una estación de servicio de San Juan al 1.100.
Decían que eran hermanas
“También me llamó la atención que en los diarios salió que eran amigas y que vivían juntas. Siempre me dijeron que eran hermanas”, expresó Avila y añadió que, aunque se llevaban bien, “la rubia no dejaba que la morocha condujera el auto”.
Los vecinos del edificio de Catamarca 30, donde viven las ex novicias, en el 70 piso, también señalaron que las detenidas se presentaban como hermanas. “Ellas eran muy estructuradas y casi nunca recibían visitas. A la maestra (Betty) la veía algunas veces, cuando pasaba en un remise a buscarlas a Nélida y a Susana”, relató una habitante del edificio, que no quiso revelar su identidad.
Dos vecinos de la zona vieron a Acosta la mañana del 31 en una actitud que calificaron como extraña. “Todas las mañanas las veo porque salgo a la misma hora que ellas para ir a estudiar. Ese día no se fueron juntas, como de costumbre. La morocha estuvo en la puerta del edificio un rato largo. Miraba para un lado y para el otro todo el tiempo, como si estuviera esperando algo”, describió una joven, que prefirió no identificarse.
Otro muchacho que vive en el edificio comentó que las ex novicias nunca subían a otro auto que no fuera el de ellas.
“Pero, en los últimos días, antes de ser detenidas, la morocha tomaba un remise todas las mañanas. Pensé que quizás se habían peleado. No le di importancia en ese momento”, relató.










