14 Agosto 2006 Seguir en 
El rock pasó por los colegios, de la mano de La Mancha de Rolando (foto arriba) y de Carajo (foto abajo). En recitales atípicos para la cultura rock, pero cada día más frecuentes en Tucumán, niños y adolescentes vibraron al ritmo de sus bandas favoritas.
Chicas superproducidas y unas cuantas remeras negras compartieron en el Colegio Nueva Concepción, de Barrio Norte, la fiesta que protagonizó Carajo, con un set que incluyó sus hits y temas más conocidos, haciendo del pogo una constante.
Sin tachas ni remeras negras, pero con similar nivel de glamour, se dio en el campus del Colegio Santa Rosa, en Yerba Buena, el show de La Mancha de Rolando, que desplegó lo mejor de su disco “Vicio” y sus predecesores (el nuevo, “Espíritu”, aún no fue presentado en vivo oficialmente).
Las dos bandas, que tienen varios temas de fuerte contenido social y de defensa de los derechos humanos, deleitaron sin problemas a sus públicos, que quedaron divididos por siete kilómetros de distancia, pero unidos por el sentimiento rockero de los chicos.
Sin embargo, en uno y en otro lado hubo algunas muestras de competitividad entre los chicos. “La Mancha me encanta, pero este es el verdadero rock”, señaló, sin saber muy bien cómo fundamentarlo, Carlos (“si ponés mi apellido mis viejos me matan”, dijo), un alumno del Nueva Concepción, de 16 años.
“Es una pena que se hayan hecho los dos recitales la misma noche, porque al nuestro va a venir más gente”, dijo en Yerba Buena Carolina, de 17 años.
Pero eso no ocurrió, y en los dos recitales, realizados el viernes a la noche, hubo mucho público.
Chicas superproducidas y unas cuantas remeras negras compartieron en el Colegio Nueva Concepción, de Barrio Norte, la fiesta que protagonizó Carajo, con un set que incluyó sus hits y temas más conocidos, haciendo del pogo una constante.
Sin tachas ni remeras negras, pero con similar nivel de glamour, se dio en el campus del Colegio Santa Rosa, en Yerba Buena, el show de La Mancha de Rolando, que desplegó lo mejor de su disco “Vicio” y sus predecesores (el nuevo, “Espíritu”, aún no fue presentado en vivo oficialmente).
Las dos bandas, que tienen varios temas de fuerte contenido social y de defensa de los derechos humanos, deleitaron sin problemas a sus públicos, que quedaron divididos por siete kilómetros de distancia, pero unidos por el sentimiento rockero de los chicos.
Sin embargo, en uno y en otro lado hubo algunas muestras de competitividad entre los chicos. “La Mancha me encanta, pero este es el verdadero rock”, señaló, sin saber muy bien cómo fundamentarlo, Carlos (“si ponés mi apellido mis viejos me matan”, dijo), un alumno del Nueva Concepción, de 16 años.
“Es una pena que se hayan hecho los dos recitales la misma noche, porque al nuestro va a venir más gente”, dijo en Yerba Buena Carolina, de 17 años.
Pero eso no ocurrió, y en los dos recitales, realizados el viernes a la noche, hubo mucho público.







